Introducción
El personal de enfermería desempeña un papel importante en la atención en salud, lo que exige una formación educativa adecuada. No obstante, los métodos tradicionales de enseñanza, como las conferencias y la memorización, no logran preparar de manera efectiva al estudiantado. Por tal motivo, es fundamental implementar enfoques educativos centrados principalmente en la persona estudiante y orientados a competencias (Zhang et al., 2022).
La formación educativa en enfermería debe promover el pensamiento crítico de los estudiantes y debe ayudar a fortalecer la construcción activa del conocimiento. Por ello, se deben emplear métodos de enseñanza que estén orientados a la resolución de problemas. Superar las orientación tradicionales son claves, debido que estos limitan el aprendizaje grupal y la participación de los estudiantes (Del Tránsito et al., 2020).
El desgaste académico en el estudiantado de enfermería es una realidad a nivel mundial. Esto se refleja en las tasas de abandono en Australia, que oscilan entre el 10% y el 40%. De manera similar, en Estados Unidos, solo el 50% de los estudiantes logra completar con éxito sus estudios. Por otro lado, en el Reino Unido, la tasa de retención es más alta, alcanzando un 75% (Edge & Gladstone, 2022; Liu et al., 2023). Ante esta situación, las instituciones de formación académica están explorando estrategias para mejorar la motivación y retención de los estudiantes a preservar su formación (Edge & Gladstone, 2022).
La enseñanza no se limita a la transmisión de conocimientos; también implica el desarrollo de habilidades prácticas y actitudes éticas necesarias para brindar un cuidado de calidad. Los docentes tienen la responsabilidad de preparar a los estudiantes para adherirse a normas profesionales y enfrentar las demandas del entorno clínico. Esto requiere direcciones pedagógicas innovadores que promuevan el aprendizaje activo y significativo (Benítez-Chavira et al., 2022; Vives et al., 2020).
El pensamiento crítico es una habilidad central para las enfermeras, ya que influye en la toma de decisiones clínicas. Los educadores deben implementar estrategias que fomenten esta habilidad en los estudiantes de pregrado (Westerdahl et al., 2022). En diversos programas de pregrado, se da mayor importancia al desarrollo de habilidades para buscar y evaluar literatura científica, mientras que aspectos como la implementación y evaluación de la evidencia en la práctica suelen quedar relegados. Es necesario optimizar el razonamiento clínico en la formación avanzada para mejorar la toma de decisiones y la calidad del cuidado (Giuffrida et al., 2023; Ramis et al., 2019).
El aprendizaje significativo, basado en la construcción de conocimientos a partir de experiencias previas, es determinante en la educación en enfermería. La tecnología ha transformado la educación en enfermería. El uso de tecnologías de información y comunicación (TIC), favorecen una educación más dinámica e interactiva y facilitan la integración de los estudiantes en la práctica clínica, conectando la teoría con la práctica (Gómez et al., 2017; González Zamar et al., 2020). Las TIC apoyan el aprendizaje significativo, y facilitan la adaptación a los avances científicos y tecnológicos de los estudiantes de enfermería (Ghezzi et al., 2021; Girão et al., 2020).
Los métodos pedagógicos basados en recursos digitales permiten que la educación se adapte a las necesidades de una sociedad digital. Estos promueven aprendizajes significativos al enriquecer la experiencia educativa y fomentar la participación activa de los estudiantes. Además, contribuyen a preparar a los futuros profesionales para los desafíos actuales del cuidado de la salud (Moreira Choez et al., 2021; Delgado Cobeña et al., 2023).
Aun cuando se han evidenciado progresos en las metodologías referente a la enseñanza en enfermería, en lugares de Perú, como es el caso de la Amazonía, todavía existen desafíos latentes. Entre los más resaltantes se tiene el poco uso de recursos tecnológicos, escasa innovación de métodos de enseñanza y barreras socioculturales lo cual dificulta una participación activa de los docentes. Estos factores afectan notablemente la formación y adquisición de competencias claves y complican el desarrollo de las habilidades de pensamiento crítico y practico, los cuales son esenciales para enfrentar las situaciones de los entornos clínicos complejos.
Es importante abordar estas cuestiones del contexto de una universidad de Perú ubicada en la Amazonía, siendo un centro que juega un papel clave en la preparación de profesionales de salud de la región. Por ello, el objetivo de este artículo fue determinar la relación entre las estrategias de enseñanza y el aprendizaje significativo en estudiantes de enfermería de una universidad de la Amazonia peruana.
Metodología
Se realizó un estudio cuantitativo, de tipo descriptivo, correlacional y de diseño observacional transversal, durante el período de febrero a noviembre de 2023. La población estuvo conformada por 166 estudiantes de enfermería. Para determinar el tamaño muestral, se aplicó una formula muestral, lo que resulto en la selección de 108 estudiantes mediante un muestreo aleatorio simple. La muestra se distribuyó en diferentes ciclos académicos: I ciclo (27 estudiantes), III ciclo (18 estudiantes), V ciclo (28 estudiantes) y VII ciclo (35 estudiantes).
La técnica utilizada fue la encuesta, con dos instrumentos basados en el estudio de Huamani & Davila (2019). Los cuestionarios fueron validados por tres expertos, quienes confirmaron su pertinencia para medir los objetivos del estudio. Posterior a ello, se realizó una prueba piloto con 20 estudiantes no incluidos en la muestra final, calculándose el coeficiente Alfa de Cronbach para determinar la fiabilidad de los instrumentos. El cuestionario sobre estrategia de enseñanza obtuvo un valor de α = 0,807, mientras que el cuestionario de aprendizaje significativo obtuvo α = 0,756; ambos instrumentos utilizaron una escala tipo Likert.
Cuestionario de estrategia de enseñanza constó de 15 preguntas, con los siguientes rangos de puntuación: 15-34 (inicio), 35-50 (en proceso) y 51-75 (logro esperado).
El cuestionario de aprendizaje significativo incluyó 12 preguntas, con rangos de puntuación: 12-27 (bajo), 28-44 (medio) y 45-60 (alto).
Se solicitó permiso a la directora de la Escuela Profesional de Enfermería de la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza de Amazonas (UNTRM), quien autorizó el acceso a la ficha de matrícula y registros de los estudiantes. Los datos fueron procesados mediante el software IBM SPSS versión 25. Para el análisis estadístico, se utilizó estadística descriptiva y análisis inferencial. La Tau-b de Kendall se aplicó para determinar la relación entre variables cualitativas ordinales, y el Chi cuadrado de Pearson para evaluar la asociación con variables como sexo, edad y ciclo académico, utilizando un nivel de significancia de p < 0,05.
Los aspectos éticos se basaron en los principios descritos en el Informe de Belmont y la Declaración de Helsinki, garantizando los principios de autonomía, beneficencia y justicia. La participación fue voluntaria, requiriendo la firma de un consentimiento informado. Se respetó la confidencialidad y privacidad de los participantes. El proyecto fue aprobado por el Comité de Ética de la UNTRM de Amazonas, mediante la Resolución de Decanato N° 255-2022-UNTRM-VRAC/FACISA.
Resultados
De los 108 alumnos, el 27,8% (30) fueron hombres, lo que resalta una representación minoritaria en comparación con las mujeres. El rango etario predominante fue de 16 a 20 años (52,8%). En cuanto a los ciclos académicos, se mostró una mayor concentración en el VII ciclo, con un 32,4% del total de estudiantes.
En la tabla 1 se muestra que, en el nivel alto de aprendizaje significativo, el 27,8% de los estudiantes se encuentra en un logro esperado. En el nivel medio, el 26,9% está en la etapa de proceso y solo el 0,9% en la etapa de inicio. Estos datos sugieren una mayor concentración de estudiantes en etapas avanzadas del aprendizaje significativo. Sin embargo, el coeficiente de correlación Tau b de Kendall (r=0,158, p=0,83>0,05) indica que no existe una relación significativa entre las estrategias de enseñanza y el aprendizaje significativo.
La tabla 2 muestra que la estrategia preinstruccional se presentó con mayor frecuencia en la categoría de logro esperado, con un 50% de los casos, mientras que un 47,2% de los estudiantes se clasificó en la categoría de proceso. Además, en la dimensión de estrategias coinstruccionales, el logro esperado predominó con un 60,2%, seguido por estrategias en proceso, que representaron el 38,9%. Por otro lado, en las estrategias postinstruccionales, la mayoría de los estudiantes (63,9%) se ubicó en la categoría de proceso, mientras que un 28,7% alcanzó el nivel de logro esperado.
En la tabla 3 se muestra que la evaluación de las experiencias previas reveló que la mayoría de los estudiantes se ubicaron en un nivel medio (57,4%) y solo el 18,5% alcanzó un nivel alto. Por otro lado, en la dimensión de adquisición de nuevos conocimientos, los resultados mostraron que el 35,2% de los estudiantes obtuvieron niveles altos y medios. Al analizar la integración entre los conocimientos previos y los nuevos, la mayor parte de los estudiantes (41,7%) se ubicó en un nivel medio, en tanto que un 23,1% mostró un nivel bajo de combinación entre ambas dimensiones.
El análisis de las estrategias de enseñanza mostró que las mujeres alcanzaron un logro esperado en un 44,4%, superando por amplitud a los hombres, quienes lograron un 15,2%. En relación con los grupos etarios, el 30,6% de los estudiantes de 16 a 20 años alcanzó el logro esperado, seguido por el 25% de los estudiantes de 21 a 25 años. Asimismo, al analizar los ciclos académicos, se observó que todos presentaron un logro esperado notable, destacando el VII ciclo con un 18,5% y el I ciclo con un 16,7%.
En la tabla 4 se muestra el análisis de la relación entre las estrategias de enseñanza y las variables de sexo, edad y ciclo académicos mediante la prueba de Chi cuadrado de Pearson. Los valores de significancia bilateral superiores a 0,05 indican la ausencia de una relación estadísticamente significativa entre las estrategias de enseñanza y las variables en cuestión.
El análisis del aprendizaje significativo demostró que las mujeres obtuvieron un nivel medio (35,2%), mientras que los hombres destacaron en el nivel alto con un 11,2%. En cuanto a los rangos de edad, el aprendizaje significativo fue medio tanto en estudiantes de 16 a 20 años (23,1%) como en aquellos de 21 a 25 años (18,5%). Por ciclos académicos, los estudiantes del ciclo I lograron un aprendizaje significativo alto (13,0%), mientras que los de los ciclos III, V y VII se ubicaron en el nivel medio, con porcentajes de 7,4%, 13,0% y 13,9%, respectivamente.
En la tabla 5 se muestra el análisis de la relación entre el aprendizaje significativo y las variables de sexo, edad y ciclo académicos mediante la prueba de Chi cuadrado de Pearson. Los valores de significancia bilateral son superiores a 0,05, lo que indicó que no se establece relación estadísticamente significativa entre el aprendizaje significativo y las variables en cuestión.
Discusión
Las estrategias de enseñanza en la formación del estudiantado de enfermería deben responder a las necesidades de la salud pública en Perú, garantizando la preparación de profesionales competentes para atender las demandas del sistema de salud. Para lograr resultados efectivos, estas estrategias deben alinearse con el aprendizaje significativo de los estudiantes.
Al analizar la relación entre las variables del estudio mediante la prueba Tau-b de Kendall (p = 0.082; r = 0.168), se determinó que no existe una relación significativa entre ambas variables, lo que llevó a aceptar la hipótesis nula. Lamentablemente, no fue posible contrastar estos hallazgos con otras investigaciones, ya que no se encontraron estudios previos similares en estudiantes de enfermería.
En relación con las estrategias de enseñanza, se identificó que el 60,2% de los estudiantes percibieron un logro esperado, mientras que solo un 0,9% calificó las estrategias como en inicio. Estos resultados coinciden con el estudio de Asencios Domínguez & Rivas Díaz (2022), quienes reportaron una baja utilización de estrategias cognitivas, metacognitivas y emocionales en estudiantes de enfermería. Asimismo, Castillo Basombrio (2018) señaló que el 55,6% de los participantes percibía a las estrategias de enseñanza como buenas. Sin embargo, otros estudios, como el de Huamani y Davila (2019), reportaron estrategias en proceso en el 75% de los casos, discrepando de los hallazgos actuales.
En cuanto al aprendizaje significativo, los resultados indicaron que el 44,4% de los estudiantes se ubicó en un nivel regular, ello podría ser posible por la falta de relevancia entre los conocimientos previos y los nuevos adquiridos. Investigaciones como las de Velez Cordova (2022) y Sarmiento Bautista (2020) coinciden con estos resultados.
En el análisis según sexo, se observó que el aprendizaje significativo fue medio en el 35,2% de las mujeres y alto en el 11,2% de los hombres, mientras que las estrategias de enseñanza obtuvieron un logro esperado del 44,4% en mujeres frente al 15,2% en hombres. No se encontró una relación significativa entre las variables y el sexo (p>0,05). Asencios Domínguez et al. (2022), refieren que las mujeres son el sexo predominante en la carrera de enfermería, lo que podría influir en los resultados al ser una muestra desproporcionada.
Algunos estudios refieren que el género desempeña un papel fundamental en las estrategias de aprendizaje y motivación, destacándose las mujeres por su mayor organización, revisión constante y manejo eficaz del tiempo y el entorno de estudio, lo que las lleva a superar a los hombres en motivación y técnicas de aprendizaje autorregulado (Díaz et al., 2024; Velasco Angulo & Cardeñoso Ramírez, 2020). Investigaciones como las de Vives et al. (2020) y Zhang et al. (2022) destacan la necesidad de estrategias pedagógicas innovadoras, incluyendo simulaciones y recursos digitales, para mejorar la educación en enfermería.
Respecto a la edad, la mayoría de los estudiantes se encontraba entre los 16 y 20 años (52,8%), seguidos por el grupo de 21 a 25 años (42,6%) y un pequeño porcentaje de 26 a 30 años (4,6%). Aunque no se evidenció una relación entre edad y las variables de estudio, los estudiantes más jóvenes alcanzaron un logro esperado del 30,6% en estrategias de enseñanza y un aprendizaje significativo medio del 23,1%. Estos resultados son consistentes con los de Asencios Domínguez & Rivas Díaz (2022) quienes encontraron que la mayoría de los estudiantes de enfermería tenía entre 20 y 29 años.
Por ciclo académico, los estudiantes del VII ciclo obtuvieron las mayores frecuencias de logro esperado (32,4%), seguido de los del V ciclo (25,9%) y del I ciclo (25%). Sin embargo, no se encontró relación entre el ciclo académico y las variables estudiadas (p>0,05). Este hallazgo sugiere que la mejora del aprendizaje significativo podría lograrse mediante una revisión curricular por ciclos, integrando métodos innovadores como la enseñanza tecnológica y virtual, combinados con estrategias tradicionales.
Conclusiones
Este estudio analizó la relación entre las estrategias de enseñanza y el aprendizaje significativo en estudiantes de enfermería de una universidad ubicada en la Amazonía peruana. Los hallazgos mostraron que no existe una relación significativa entre ambas variables, lo que plantea la necesidad de reconsiderar las estrategias pedagógicas utilizadas en este entorno académico. Si bien la mayoría de los estudiantes percibieron un logro esperado en las estrategias de enseñanza, los niveles de aprendizaje significativo fueron medios, lo que resalta la importancia de revisar el currículo y adaptar las metodologías de enseñanza a enfoques más innovadores y dinámicos.
Es decisivo incorporar estrategias pedagógicas que integren tecnologías educativas, simulaciones clínicas y aprendizaje basado en problemas, que favorezcan así la conexión entre conocimientos previos y nuevos. Además, se recomienda desarrollar políticas educativas que promuevan la equidad de género y el equilibrio en la representación de hombres y mujeres en la profesión, abordando también las diferencias en la motivación y el aprendizaje autorregulado.


















