Introducción
En las últimas décadas, la demanda y la indicación de restauraciones estéticas han experimentado un crecimiento notable en el sector posterior. Este aumento se atribuye a los requisitos estéticos de los pacientes y al continuo mejoramiento de los materiales adhesivos (Chaple, 2015). En Odontología, trabajar con especialidades de diversas áreas implica dirigir los tratamientos de manera adecuada y perfeccionar los resultados obtenidos.
La Odontología Restauradora Integral (ORI) se destaca al proporcionar los fundamentos y técnicas necesarios para realizar restauraciones indirectas adheridas, con el objetivo de restaurar la anatomía, estética y función dental (Borgia, 2023). Se sustenta en un nuevo paradigma solidificado por la evolución de los materiales adhesivos, utilizados para abordar problemas dentales diversos (Durán & Tisi, 2022).
A nivel mundial, las caries representan una problemática bucal que afecta a casi toda la población (Arrieta et al., 2019). El daño en las piezas dentales se destaca como una de las principales razones por las cuales los pacientes buscan procedimientos odontológicos para mejorar tanto la estética como la salud integral. Además de las caries, no se pueden pasar por alto otros problemas dentales como fracturas, fisuras y desgastes molares, lo que resalta la importancia de las incrustaciones de clase II.
Las incrustaciones son restauraciones intracoronales fijas individuales en la corona dental, ya sea inlay (parciales) u onlay (totales) cuando involucran totalmente la cara oclusal (Castillo, 2019). Estas intervenciones odontológicas son necesarias para restaurar dientes dañados, especialmente aquellos que requieren restauraciones extensas (Xiaozhou, et al., 2014).
En el pasado, las restauraciones de oro y otros metales se utilizaban frecuentemente para restaurar el segmento oclusal posterior; sin embargo, actualmente, las resinas compuestas han ganado terreno frente a la amalgama, ofreciendo propiedades mecánicas mejoradas porque generan ventajas significativas, como la conservación del tejido dental sano, la prevención de microfiltraciones, la reducción de la sensibilidad postoperatoria y el refuerzo de la estructura dental para resistir mejor las fuerzas masticatorias (Loarte et al., 2019). Su uso frecuente en la elaboración de restauraciones indirectas tipo inlay las convierte en una alternativa interesante para la rehabilitación del sector posterior, proporcionando una estética agradable y una duración clínica previsible (Rodríguez et al., 2017; Villaroel, 2017).
En los últimos años, las resinas compuestas han experimentado mejoras en términos de desgaste, estética y otras propiedades físicas (Huacon & Gálves, 2019; Moradas & Álvarez, 2017). La evolución de los sistemas de resinas compuestas, así como de los sistemas de acabado y pulido, permite obtener superficies de alta calidad en las restauraciones, traduciéndose en buenas propiedades ópticas, mejor estética, buena función, mayor duración y reducción de la placa dental, lo que maximiza la salud bucal de los pacientes.
En Ecuador, el Protocolo de Salud Bucal del Ministerio de Salud Pública (2014) destaca aspectos a considerar en la rehabilitación oral, haciendo énfasis en las incrustaciones de resina como una alternativa estética ventajosa en comparación con las restauraciones de oro o amalgama, especialmente en pacientes que buscan una apariencia natural en cavidades con defectos mayores. Se enfatiza la importancia de considerar diversos factores, tanto generales como locales, al elegir la técnica y el material para las restauraciones.
El estudio realizado por Velásquez et al. (2023) también sugiere la restauración con resina indirecta como una estrategia conservadora, estética y efectiva para casos de hipomineralización severa de molares e incisivos (HMI). Investigaciones adicionales resaltan la importancia de la odontología adhesiva y la posibilidad de restaurar dientes posteriores afectados mediante la elección adecuada de materiales restauradores adheridos (Ramírez, 2019; Hidalgo, 2020; Vaca et al., 2021).
En este contexto, el caso clínico presentado se abordan posibles causas de la incrustación de clase II de resina de alta carga, como caries, fracturas, desgastes y fisuras en las piezas dentales, que requieren procesos de reparación. La justificación del estudio radica en la importancia de establecer antecedentes sobre la regeneración de piezas dentales mediante la aplicación de resina de alta carga. Se busca resaltar la contribución del tratamiento regenerativo en la salud integral del paciente y proporcionar información oportuna sobre prácticas de salud bucal.
Presentación del caso clínico
Se presenta el caso clínico de una paciente de 38 años, residente en la ciudad de Guayaquil, Ecuador, que acudió a la clínica asistencial de la Universidad San Gregorio de Portoviejo (USGP). Este estudio de caso fue revisado y aprobado por el Comité de Ética de Investigación de Posgrado de la USGP. Además, se obtuvo el consentimiento informado debidamente firmado por la participante, autorizando su inclusión en el estudio.
En el proceso de atención odontológica, se logró constatar que la paciente presentó recidiva cariosa en la pieza dentaria 47, como se muestra en la figura 1. La sintomatología manifestada fue dolor al masticar y que late por ratos. La historia clínica de la paciente denotó que no presentaba enfermedades anteriores que estuvieran afectando la salud integral. Además, no consumía bebidas alcohólicas, ni fumaba. No estaba recibiendo medicamentos con ningún tipo de medicamentos.
| En el proceso de diagnóstico se realizó a la paciente una prueba térmica, presentó dolor al frío compatible con pulpitis irreversible. Por ello, ante la problemática presentada por la paciente, se decidió realizar endodoncia de la pieza 47, incrustación clase II inlay de resina de alta carga debido a que la perdida de tejido dentario abarca 2 caras ocluso distal de la pieza mencionada, el procedimiento se evidencia en la figura 2.
Al retirar la restauración de la pieza 47 se logró observar que la dentina se encontraba manchada por una amalgama anterior que presentaba la paciente y le habían realizado una restauración clase II directa de resina convencional. El proceso anterior presentaba filtraciones por tal motivo existía recidiva cariosa que al examen clínico llegaba a comprometer un cuerno pulpar por tal motivo se realizó endodoncia y posteriormente se efectuó la incrustación clase II Inlay de resina de alta carga, como se evidencia en la figura 3.
Como se muestra en la figura 4 se procedió seguidamente a realizar el sellado de cavidad, la reconstrucción de piso y paredes, y el tallado previo a la toma de impresión definitiva para la elaboración de incrustación de resina de alta carga.
Se destaca que en una sola cita la técnica de restauración indirecta fue una opción de tratamiento muy efectiva, así como el mínimo uso de materiales dentales y técnicas que se utilizaron para ubicar una incrustación. El resultado del procedimiento se evidencia en la figura 6.
Discusión
El caso presentado se centró en el cambio de restauración de resina en una paciente de género femenino que presentó recidiva cariosa en la pieza dentaria 47. Tras el proceso de diagnóstico, se decidió realizar una incrustación clase II de resina de alta carga mediante la técnica indirecta (Inlay) con la utilización de una resina Bulk-Fill.
Este abordaje terapéutico concuerda con lo expuesto por Borgia (2023), quien menciona que la Odontología Restauradora Integral (ORI) provee los fundamentos y técnicas necesarios para restituir la morfología, funcionalidad y estética de la dentadura a través de restauraciones indirectas adheridas. De igual manera, Iglesia (2020) sostiene que las restauraciones indirectas pueden aportar gran valor a los procedimientos clínicos, gracias a sus ventajosas propiedades.
Para el caso de cavidades de clase II con paredes muy abiertas y amplias, donde el manejo adecuado del composite se dificulta, Iglesia (2020) señala que las restauraciones indirectas como las incrustaciones constituyen una solución efectiva.
Esto se evidenció en el presente caso, donde la técnica indirecta permitió compensar la contracción de polimerización de la resina y lograr un mejor ajuste marginal (Elizondo et al., 2020 ; Cedillo & Cedillo, 2013) .La selección de una resina Bulk-Fill en este caso concuerda con lo expuesto por Vaca et al. (2021), quienes indican que estas resinas permiten colocaciones en bloques únicos de hasta 4 mm de espesor, con excelentes características y propiedades clínicas, como una menor contracción de polimerización.
Por otro lado, los hallazgos de este caso clínico se diferencian del estudio de Servian (2019), donde se realizó un procedimiento directo de contorneado, acabado y pulido de restauraciones anteriores de resina compuesta.
En contraste, en el presente caso se optó por una técnica indirecta de incrustación de resina, porque, puede aportar mejores resultados en términos de forma, función y estética de las piezas dentarias (Azuirson et al., 2020; Molinero et al., 2023). El diseño de caja proximal utilizado en la preparación de la cavidad para la incrustación coincide con lo expuesto por Xiaozhou et al. (2014), quienes mencionan que este diseño puede mejorar aún más la resistencia a la fractura de las restauraciones indirectas de resina compuesta.
La técnica indirecta de incrustación de resina se eligió por sus beneficios en la restauración de la forma, lo que puede traducirse en un tratamiento más satisfactorio para el paciente en términos de naturalidad y durabilidad. No obstante; La longevidad y efectividad de la técnica indirecta dependerán en gran medida de la calidad de los materiales de cementación y de la adhesión. Cualquier error en estos pasos podría comprometer la restauración, mientras que la técnica directa reduce este riesgo al minimizar las fases de manipulación. La elección de esta técnica dependerá del caso clínico, los recursos del paciente y la experiencia del profesional para garantizar su efectividad a largo plazo.
Conclusiones
Se realizó una restauración de clase II en la pieza dentaria 47 de una paciente, utilizando resina de alta carga aplicada mediante la técnica indirecta de incrustación (Inlay) con Bulk-Fill. Los resultados fueron positivos, observándose una mejora notable en la estética de la pieza restaurada y la eliminación completa de las molestias, lo que contribuyó al bienestar general de la paciente.
Además de los beneficios estéticos, el tratamiento también promovió la salud bucal de la paciente mediante el uso de técnicas mínimamente invasivas y de alta calidad. Se destaca la importancia de una educación adecuada en higiene bucal para preservar la restauración a largo plazo. En este sentido, se recomendó a la paciente seguir prácticas de higiene específicas y emplear materiales adecuados para el mantenimiento óptimo de la pieza restaurada.


















