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Índex, revista de arte contemporáneo

versión On-line ISSN 2477-9199versión impresa ISSN 1390-4825

Índex  no.17 Quito may./nov. 2024

https://doi.org/10.26807/cav.v10i17.576 

Curatorial

Sobre la exposición "Humano, demasiado humano"

About the art show "Humano, Demasiado Humano"

Pedro Soler1 

1 Finca agroecológica Upayakuwasi, Ecuador


Resumen:

La exposición “Humano, Demasiado Humano” fue presentada en el Centro de Arte Contemporánea de Quito del 23 de junio al 29 de octubre de 2023 con los artistas Jeisson Castillo, Chakala, Jorge Barco, Tania Candiani, Felipe Jácome Reyes y la curaduría de Pedro Soler. En el libro que presta su título a la exposición, Nietzsche observa que los humanos perciben todo a través de su particular cabeza humana y se pregunta qué quedaría del mundo si pudiéramos cortarla. Hoy en día si no cortamos la cabeza humana no quedará mundo para nadie. Esta exposición es una máquina para pensar sin cabeza y una elegía para la vida y todo lo que estamos perdiendo. En este texto la curadora Pedro Soler analiza el contexto e inspiración para la exposición además de la contribución de cada artista y los procesos de pensamiento y sentimiento activados por esta única constelación de obras.

Palabras clave: ecología; interespecies; paro global; ecosex; América Latina; cosmopolíticas; cambio climático; escucha profunda; arte contemporáneo

Abstract:

The exhibition "Human, All Too Human", curated by Pedro Soler, was presented at the Centro de Arte Contemporánea in Quito, Ecuador, from June 23 to October 29, 2023, with artists Jeisson Castillo, Chacala, Jorge Barco, Tania Candiani, Felipe Jácome Reyes. In the book that lends its title to the exhibition, Nietzsche observes that humans perceive everything through their human head and wonders, what would be left of the world if we could cut it off? Today if we don't cut off that human head there will be no world for anybody. This exhibition is a machine for thinking without a head and an elegy for the miracle of life and all that we are losing. In this text curator Pedro Soler analyzes the context and inspiration for the exhibition as well as the contribution of each artist and the processes of feeling and thought activated by this unique constellation of works.

Keywords: sixth extinction; climate breakdown; global strike; interspecies; Latin America; ecosex; cosmopolitics; ecology; deep listening; contemporary art

Figura 1: “Chaki Weed Slut”, Chakala. Gijón, Pablo (2023).

Estoy sentado en el asiento de atrás de un carro mirando por la ventana mientras circulamos por una carretera urbana. Tengo 5 o 6 años. Veo bloques de apartamentos de hormigón, un panel publicitario. De golpe me doy cuenta de que todo lo que veo y toco en este momento está hecho por humanos. Fue mi primera gran epifanía que recuerdo. Me produjo un fuerte asombro y una sensación inquietante que me quedó clavada como una astilla desde entonces. Ahora mi intuición se ha vuelto ciencia, hasta tiene un nombre: el Antropoceno.

Desde la época de mi epifanía en los años 70, América Latina ha experimentado un declive de 94% de sus animales silvestres. Más CO2 ha sido emitido que en toda la historia previa de la humanidad. Las montañas del Perú han perdido más de la mitad de sus glaciares. La conquista planetaria del capitalismo neoliberal ha presidido un saqueo de dimensiones incomprensibles que acelera año tras año a pesar de todas las llamadas de alarma, provocando cambios catastróficos para multitudes de humanos y no-humanos.

A pesar de esta emergencia, en lugar de cambiar radicalmente sus políticas y enfoques hacia el decrecimiento, los gobiernos europeos y de la anglo esfera están expandiendo sus intereses extractivistas y militares y endureciendo las penas y prohibiciones para disidentes. En Alemania, Italia, Noruega, UK, EE. UU., jóvenes activistas desesperadas por un cambio están siendo criminalizadas, encarceladas y cargadas de deuda mediante multas. En España, el grupo Futuro Vegetal, que lucha por un cambio en la matriz alimentaria, ha sido calificado como organización terrorista. Mientras tanto, en la COP 28 en Dubái, la FAO exigía lo mismo: la reducción masiva del consumo de carne en las naciones ricas.

En mi país, Ecuador, no hay discusión pública sobre la conexión entre combustibles fósiles y el cambio climático y peor el papel determinante del consumo de carne de vaca en la deforestación. En la televisión, reportajes sobre desastres “naturales” y anuncios de carros o nuevas rutas de aviones son mezclados sin ningún pudor. En la campaña presidencial de 2023, a pesar del apoyo masivo popular para el Yasuní y el Chocó Andino expresado en los referendos, la transición energética y eco social estuvo completamente ausente. Ningún cambio se ha anunciado, ninguna medida, el calentamiento global se naturaliza, es simplemente otro problema más para las sufridas latinoamericanas, otra fuerza de la naturaleza como El Niño. Cuando se conversa sobre las razones del calentamiento global −ya reconocido por la mayoría como un problema− se dice que es resultado de la contaminación, de demasiada gente, de las industrias. A pesar de la evidencia libremente disponible nadie tiene clara la relación matemática, ineluctable, entre la quema de combustibles fósiles, el aumento del CO2 en la atmósfera y el calentamiento global. Aún menos que es el resultado de un sistema económico que se puede cambiar.

Figura 2: La Sexta Extinción”, Felipe Jácome Reyes. Museografía FMC (2023)

Coincidiendo más o menos con mi epifanía en el carro, se publicó el estudio Los Límites del Crecimiento (1972), que advertía que el crecimiento económico infinito es incompatible con los límites físicos del planeta. Sus previsiones -con los relativamente simples modelos informáticos disponibles a la época- han resultado acertadas y desde entonces un tsunami de estudios científicos lo han sucedido y confirmado.

De esta época también es la película Soylent Green (1973), que tira su nombre de una marca de galletas de algas, el principal alimento de la población en un 2022 oligárquico, contaminado, sobrepoblado y sobrecalentado. El héroe Charlton Heston, siempre sudando, descubre que se está fabricando el Soylent Green con humanos muertos y ya no con algas, debido al colapso ecológico de los océanos. Al final, después de una batalla con el matón de la empresa Soylent en una iglesia llena de refugiados, los médicos sacan al ensangrentado Charlton Heston en una camilla. Mientras lo llevan, Heston grita “Soylent Green está hecho de humanos, cuéntalo al mundo” pero nadie se interesa, las caras de los refugiados no cambian, es otro loco más. Su revelación, su advertencia, es irrelevante. Nadie quiere ser como él, gritando como un loco ensangrentado, ignorado, inconveniente.

Entrar a Quito por Carapungo, por la Panamericana Norte, juntarse al interminable tráfico, es para mí ver una civilización a punto de caer y que a nadie le importa. Los reflejos caleidoscópicos de los carros pasando en los inmensos vidrios de los concesionarios de la 10 de Agosto parecen fuegos artificiales celebrando un mundo sin futuro. Día tras día, el aluvión de datos e informes comprueban el empeoramiento medioambiental, mientras que el mundo sigue totalmente ajeno a estas preocupaciones e ignorante de la catástrofe que le espera. Cuando intento hablar en fiestas y reuniones, los ojos de mis interlocutores rápidamente empiezan a errar por la sala, buscando personas más amenas. Nadie quiere saber nada del evento más importante en la historia de la humanidad y uno de los más extremos de toda la historia de la vida en el planeta. Empiezo a sentirme como Charlton Heston. Solo el compost me alivia.

A pesar de todo, la duda y la incertidumbre son el impulso para la búsqueda de una forma; el arte se vuelve necesario y urgente cuando hay algo que no se entiende, cuando hay algo que se necesita revelar o resolver o celebrar. Así, cuando el Centro de Arte Contemporáneo en Quito me ofreció hacer una exposición en 2023 alrededor del colapso medioambiental y climático, lo vi como la posibilidad de construir un dispositivo desde los Andes, desde América Latina, para intentar procesar -para mí, les artistas y el público− el colapso medioambiental y la sexta extinción en curso.

La exposición como dispositivo tiene una gran ventaja sobre otras formas de experiencia cultural y es que incita a un pensamiento desde el cuerpo y el tejer una misma las relaciones entre obras, espacios y sensaciones. Caminar un espacio físico es a la vez mental, espiritual y compartido. Una exposición, sobre todo, es una experiencia colectiva y necesitaba a otras para buscar caminos, no pude sola. La capacidad de procesar, pensar y sentir este momento preciso en el tiempo se multiplica exponencialmente en contacto con otros cuerpos, pensamientos y espacios. Una exposición es un dispositivo de pensamiento abierto sin líneas fijas trazadas. Curar es cuidar, desde el concepto hasta los detalles de cada obra y necesidades de cada artista.

Uno de los temas constantes de mis proyectos curatoriales en esta última década, es la relación entre humano y no-humano y la posibilidad que tiene el arte para hacernos sensibles a otras formas de ser. Desde el EcoLAB en Asturias en 2011, pasando por múltiples residencias rurales en diversos lugares del mundo, exposiciones en Ciudad de México (¿Como decir nosotrxs?) y Ecuador (Arte en Órbita, La Tecnología somos nosotrxs) he buscado en el arte herramientas para entender los mundos de otros seres, humanos y no-humanos, para entrar en otras relaciones y ver con otros ojos, oír con otros oídos.

Quisiera poder aprender a pensar de maneras menos antropocéntricas y mucho más amplias y en dónde se considera a todo lo que habita la tierra y el cosmos como un ser. Hay un concepto que me parece hermoso que se llama umwelt, que significa “sentir como el otro”. Eso precisamente quiere decir que tú tratas de entender cómo percibe el otro y de esa manera puedes conectar con él. No me refiero solamente a cómo escuchar y percibir a otras especies animales, sino también cómo percibir a la tierra. (Candiani, 2022)

Figura 3: “Para los animales”, Tania Candiani. Gijón, Pablo (2023).

En la monumental obra de Tania Candiani, “Para los animales” (figura 3 y 11), el sonido es el hilo conductor y medio que permite tejer estas relaciones entre humano, animal y mineral. Intuitivamente, la obra me pareció necesaria para la exposición, pero no había entendido la pieza realmente hasta que pude verla y escucharla en su plenitud -8m de pantalla, 8 parlantes, 3 proyectores, 3 mini-computadores, software para controlar la sincronía y distribuir el sonido. Un poema y un manifiesto, una visión de millones de años desde la “geofonia”- los sonidos de la geología, el sonido más antiguo -hasta la inmensa sinfonía de la vida y el creciente aislamiento y sordera (a ciertas frecuencias y como metáfora general) de los humanos−. De hecho, durante el periodo que estuvo la exposición en el CAC se publicó un estudio científico mostrando que los animales silvestres en África tienen más miedo de la voz de un humano que del rugir de un león. (Zanette et al. 2023)

Cada visionado de esta intensa y veloz obra, el espacio sonoro vibratorio lacerado por la voz de un poema, arroja nuevas comprensiones y realizaciones. Sus evocaciones de relaciones no-humanas y escalas de tiempo inusuales, de geologías y tecnologías y la orquesta planetaria, apuntan al más-que-humano, no al demasiado, y al pensamiento ecológico. Candiani intenta entablar una conversación, identificar pistas e impedimentos, tecnologías y lugares para llevarnos en un viaje de encuentro. En la belleza de este viaje, su diversidad y velocidad, encontré un punto de vista más sereno, me limpié la sangre de mi ropa y empecé a sonreír. Del horror al humor, acceder a la distancia emocional de la visión geológica y cósmica, otras escalas de tiempo, sin dejar de sentir el inmenso dolor de esta tragicomedia planetaria.

En el desarrollo y curaduría de las obras de Chaki Weed Slut y Felipe Jácome Reyes, no dejamos de reírnos (figura 1). El humor se vuelve nuestra arma y nuestro alivio. La tragicomedia es cada vez más divertida y oscura. “Lo sabían, pero lo hicieron de todas maneras” fue una frase que volvió a menudo mientras trabajamos en la instalación “La Sexta Extinción” con Felipe Jácome Reyes (figura 2 y 4). Él ha creado esculturas de piedra que llama fósiles, objetos ordinarios de ahora como un alicate, una red de pescar o la huella de un carro en asfalto u objetos más antiguos como plumas, serpientes y trilobites. Además de los fósiles en piedra, Jácome Reyes presentó una serie de seres mecánicos preservados en ámbar (resina de algarroba fosilizada), testimonio del desesperado y fracasado intento de salvar la agricultura del colapso, en reemplazando con máquinas a los insectos polinizadores y otros actores ecosistémicos que se habían extinguido.

Figura 4: “La Sexta Extinción”, Felipe Jácome Reyes. Barriga Salazar, Mateo (2023).

Para armar la instalación, nos imaginamos como arqueólogas no-humanas del futuro intentando entender el récord fósil de lo que pasó hace 1.1 millones de años en la Sexta Extinción. Fue muy divertido escribir las cédulas y textos con este enfoque. Allí encontramos también el espacio para comunicar datos sobre el actual colapso, dibujando datos en la pared, ilustrando la extinción de especies y sus causas, principal entre ellas el consumo de carne de vaca, y una línea de tiempo de la vida en el planeta con sus seis extinciones. Desplazar la discusión en el tiempo y la especie, poder ver nuestro lugar en tiempos geológicos, ajeno a la vez que cercano, permite contemplar nuestra extinción sin tanta resistencia psicológica.

Cuando la Chaki Weed Slut se transforma en planta-humana después de tener sexo vegetal (dendrofilia) se alegra de nunca más tener que trabajar. Funcionando con tiempo vegetal, la sociedad la verá como discapacitada o inútil. A diferencia de los humanos, ella encuentra su libertad en no moverse, en parar. Un paro indefinido. Instalamos una pancarta grande “Paro Global Indefinido” en verde sobre blanco que colgamos en la entrada del museo, lema repetido en una de las paredes de la instalación (figura 5). Un dato ampliamente difundido ha sido que se tienen que reducir las emisiones planetarias en un 43% de aquí a 2030 para tener alguna posibilidad de evitar el caos total. Eso es en 6 años. Solo un paro global indefinido puede alcanzar esta meta, sólo el devenir vegetal. Chakala siempre ha odiado el trabajo que destroza en vano nuestros cuerpos y roba nuestros días. Su transformación monstruosa en una planta es la negación de la inexorable aceleración. El plantón de resistencia. El paro global indefinido frente al inevitable colapso planetario de la economía fósil. Cada vez que volvemos a ver el video nos reímos de nuevo. La broma no es una broma, pero es cómica.

Figura 5: “Paro Global Indefinido”, Chakala. Barriga Salazar, Mateo (2023).

Otra carretera, unos 50 años más tarde, es un paro nacional y estoy en un camión con mucha gente en camino a la manifestación contra el presidente y su terrible régimen que están hundiendo el país en pobreza y violencia. Los jóvenes están en el techo gritando “¡Fuera Lasso!” mientras que el camión circula a toda velocidad por las calles abandonadas. En una parada, 2 jóvenes suben al camión: uno tiene un cuerno, que rápidamente llega a las manos de los jóvenes arriba quienes lo hacen sonar con mucho entusiasmo, y el otro tiene un libro. No es común ver gente leer en público y aún menos en medio de un paro nacional. Curioso, miro de reojo al título, es “Humano, Demasiado Humano” de Friedrich Nietzsche. Sin saberlo todavía, me acababan de dar el título de esta exposición (figura 6).

El país entero fue paralizado durante 18 días, en junio de 2022, hasta que se establecieron mesas de negociación con el gobierno para tratar los 10 puntos de las demandas de las organizaciones indígenas, y se levantó el paro. Uno de los puntos era una moratoria sobre la expansión de la frontera extractivista: petróleo y minería. Otro, la focalización de los subsidios para combustibles. Nadie, salvo un grupo de mujeres amazónicas, habló de la necesidad urgente de la transición energética, pero se escucharon las voces de los territorios más afectados por los impactos devastadores del extractivismo que hacen la subsistencia imposible en ellos.

Figura 6: Humano, Demasiado Humano, Friedrich Nietzsche. Barriga Salazar, Mateo (2023).

En sus reflexiones sobre la metafísica en “Humano, Demasiado Humano”, Nietzsche observa que los humanos perciben todo a través de su cabeza -Menschenkopf- y se pregunta qué quedaría del mundo si se pudiera cortarla. La verdad o no de la metafísica, prosigue Nietzsche, es más irrelevante “que el conocimiento del análisis químico del agua para el navegante acosado por la tempestad” y así es hoy en día con la imposibilidad de traducir el conocimiento exhaustivo y en tiempo real del colapso medioambiental en un cambio de modelo socioeconómico. Hoy la pregunta es más bien que quedará del mundo si no se la corta, o como escribe Kurt Vonnegut desde 1 millón de años en el futuro:

De modo que planteo una pregunta, aunque no haya nadie aquí para contestarla: ¿puede haber alguna duda de que los cerebros de tres kilogramos fueron otrora defectos casi fatales en la evolución de la raza humana?

Una segunda cuestión: ¿cuál podía haber sido la causa, salvo nuestro complicado circuito nervioso, de los males que veíamos y oíamos por doquier?

Mi respuesta: no había ninguna otra causa. Éste era un planeta muy inocente, con excepción de esos grandes cerebros. (Vonnegut, 1987)

Perder la cabeza, eliminar el cerebro-centrismo. La inteligencia no requiere un cerebro, mirad las plantas, sin sistema nervioso, pero con sentidos, memoria, comunicación, intención y la capacidad de tomar decisiones. ¿Cuantas más formas de inteligencia hay? La cabeza en sí no es el problema, es el Menschenkopf, cambiarla por una cabeza animal o de insecto o de pájaro. Re-devenir interespecies, visiones múltiples, cosmopolítica de territorios, reconocimiento de límites.

Los cuadros de Jeisson Castillo retratan otra civilización, el mundo amazónico e indígena de la cosmopolítica, las reglas de una civilización milenaria que ha cuidado y mejorado sus territorios. En este mundo encontré otro tipo de paz, la paz de la subsistencia compartida y pactada, los humanos no como plaga si no participantes en la red de la vida. Una vida en constante negociación desde la igualdad entre diferentes seres y realidades. La tecnología espiritual y vegetal desarrollada por estas tradiciones se ha empleado por milenia para crear un entorno propicio para todos los seres (figura 7).

Figura 8: Cosmopolíticas, Jeisson Castillo. Barriga Salazar, Mateo (2023).

Estas pinturas muestran que nuestro predicamento no es un problema de la naturaleza humana, o algún pecado original, como dicen muchos para absolverse de la responsabilidad. En realidad, los humanos son perfectamente capaces de vivir en relación con su entorno e incluso mejorarlo, de respetar a otros órdenes de seres, de practicar la cosmopolítica en aras del buen vivir. La tecnología existe y es cercana, el cambio es profundo. Toda la obra de Jeisson está atravesada por una inmensa gratitud a la vida en todos sus dimensiones y diversidades. Esta gratitud para vivir en un mundo mágico, entre misterios de los más profundos y humor de lo más cotidiano, se resume en las miradas de la serie de retratos de los dirigentes Kamentsa e Inga de Sibundoy. Pensar bonito, hablar bonito, disciplina espiritual de la belleza y alegría.

El orden y equilibro los lleva a entrar en relación con los dueños del trueno, de las nubes, del aire, de la atmósfera, del sol, de la lluvia, de las aguas del mundo, de los salados, cananguchales y pepeaderos de aves y animales de monte, con los huecos, remolinos y raudales de los animales del agua, con los ancestros y sus malocas encantadas, con los cerros, tepuyes que resguardan secretos, curaciones e informaciones del cuidado del mundo y de nuestra relación con el cosmos… Nos recuerda las órdenes y reglas de los territorios para su armonía y pervivencia. (Castillo, 2023)

Buscar bonito sería una buena descripción de la obra de Jorge Barco, profundamente influenciado tanto por las cosmovisiones indígenas como por la electrónica y la creación sonora contemporánea. “Geomancias” es un laboratorio para oír los secretos de los minerales y los elementos, experimentos de escucha y observación elementales, intentos de acercarse a las esencias de la materia, de devenir más sensible al otro, un poco menos humano. Sus máquinas son traductoras de frecuencias e invocadoras de otros mundos y tiempos, con algo de steampunk, tecnología victoriana de un universo paralelo, o el laboratorio de una alquimista. El cariño y cuidado, la paciencia para construir los artefactos, la convicción de la necesidad y belleza de estos encuentros, una forma de escucha profunda, de prestar atención (figura 8).

Figura 8: “Geomancias”, Jorge Barco. Barriga Salazar, Mateo (2023).

El agua y el oro vinieron a la tierra en meteoritos, bolas de hielo sibilantes y vaporosas al principio de los tiempos. En las formas que toma el agua con las ondas vibratorias, en la lava del volcán, la caída del meteorito está la memoria de los orígenes cósmicos de este breve instante animal, tan lleno de deseo e infinitamente precioso.

Para traer a Jorge y Jeisson y sus obras, nos fuimos en camioneta con Mateo a la casa de Sara y Vladimir en Pasto, ida y vuelta en un día. Al volver las aduanas nos pararon y Jeisson mostró sus papeles, el jefe de la aduana dijo que le gustaba mucho el arte y que iba a ir a la exposición. Fue un alivio y una linda bienvenida a Ecuador.

El solsticio de junio, el Inti Raymi, cayó en medio de la semana de montaje así que organizamos, con el arqueólogo del Municipio de Quito Andrés Mosquera, una excursión con todes les artistes y participantes al páramo de Mullumica para pedir permiso a los Apus para la exposición y celebrar juntas en una mina ancestral de obsidiana. Caminando por el páramo en los pasos de todos los que nos habían precedido durante siglos. Sofía Barriga se paró de cabeza, sus pies en el aire, para mostrarnos la sombra más larga del año (figura 9). Al volver dos viejos campesinos en caballo nos pararon, exigiendo plata para la visita. Después de una negociación pagamos, no tanto como pidieron, pero algo.

Figura 9: Inti Raymi en Mullumica, Sofia Barriga. Barriga Salazar, Mateo (2023)

El montaje duró dos semanas. Eduardo Vaca, y luego Santiago Ávila, cuidaron del proceso en todo momento con el cariñoso y eficaz equipo de museografía de la Fundación. Gracias a los aportes voluntarios de la Carrera de Sonido y Acústica de la UDLA (audio), Felipe Jácome Reyes (video), Daniela Moreno Wray (Raspberry Pis) y Pedro Soler (programación) y la bella pantalla curva que montaron Luis, Yaner, Miguel y Roberto, pudimos instalar la obra de Tania en buenas condiciones. La Fundación Museos de la Ciudad (entidad que gestiona los cinco museos públicos de la ciudad) no tenía ninguno de los equipos necesarios. La falta de inversión en equipos en el sistema público de museos siempre ha sido un problema, pero parece que está peor que nunca. Ni siquiera tenían el presupuesto para comprar una bombilla de proyector. Si pudimos montar una exposición de esta calidad fue por las colaboraciones que logramos tejer y la generosidad de las artistas ya que el aporte total en efectivo (sin contar los considerables aportes en especies del espacio y personal) del CAC fue mínimo. Además, en un glitch permanente y abstracto de la administración pública, está cantidad se paga después de entregar la documentación del montaje de la exposición, exigiendo que la productora pida prestado para cubrir los costos de producción.

El día antes de la inauguración, Jeisson hizo una limpia espiritual de las salas, pactando y conversando con los múltiples espectros que habitan el CAC, el antiguo hospital militar. El ambiente cambió mucho y la coordinadora de ese entonces dijo que habría que hacerlo cada mes. Ella dijo muchas cosas, pero muy pocas se realizaron. De hecho, un mes después del cierre de la exposición fue despedida. Pero en la inauguración el 23.6.23 dio un lindo discurso y después la curadora Pedro Soler hizo una visita guiada donde la Chaki Weed Slut apareció en persona trasplantada especialmente para la noche, Jeisson presentó sus cuadros y su pensamiento (figura 10), Felipe Jácome Reyes sus esculturas y dibujos y Jorge Barco activó su instalación (figura 9). Al acabar el recorrido, Rafa Subía presentó su extraordinaria pieza de música electroacústica en homenaje a la roca más antigua conocida del planeta tierra, la Acasta Gneiss. Además de la inauguración se realizaron diversas actividades durante los meses de la exposición además de la visita a Mullumica: un taller de devenir antena en-línea con Tatiana Avendaño, otro de escucha profunda con Jorge Barco, un programa ecosex con Annie Sprinkle y Beth Stephens en la Cinemateca Nacional, varios recorridos y la presentación del libro de Lucía Mejeant, Aja, Jea, Kampuntin, sobre las huertas de las mujeres Shuar.

Figura 10: Cosmopolíticas, Jeisson Castillo. Gijón, Pablo (2023).

A pesar de toda esta actividad, la presencia de artistas internacionales, el entusiasmo de las muchas y jóvenes visitantes de la exposición, la calidad de las propuestas y estar 4 meses en cartel en el único Centro de Arte Contemporáneo de Ecuador, no hubo absolutamente nada en prensa ni redes, más allá de los del CAC. Nada, cero. Silencio absoluto. En parte se puede entender por las prácticas excluyentes de la élite de arte contemporáneo quiteño, la casi inexistencia de prensa nacional de calidad en el país y el insuficiente manejo de la comunicación por parte del CAC pero me parece que el silencio alrededor de esta exposición forma parte de un silencio más amplio, más profundo.

En 2016 Amitav Ghosh, un escritor bengalí, publicó un libro que se llama El Gran Desvarío que analiza la sorprendente ausencia del colapso ecosistémico del planeta en la novela contemporánea (algo que está cambiando ahora con las nuevas generaciones, por ejemplo, Distance de Rescate de Samantha Schwebkin o Mugre Rosa de Fernanda Trias). Ghosh propone varias vías de explicación, entre ellas la experiencia burguesa del tiempo que no contempla nada fuera de su regularidad y alcance. El día, la semana, el mes, las vacaciones, los feriados, las elecciones. Los eventos monstruosos no tienen cabida en su mundo ni cuestionan el progreso. Si añades a eso los millones gastados por las empresas petroleras en propaganda y ofuscación y el hecho que todo el sistema económico actual se basa sobre la quema de combustibles fósiles (el algoritmo de capitalismo fósil es Materia prima + Fósiles combustibles = Plusvalía) y abandonarlos requiere cambios profundos (pero no del todo malos), la situación es completamente impensable para la gran mayoría de humanos. “La economía capitalista es un discurso antropocéntrico que es incapaz de tomar en cuenta precisamente lo que el pensamiento y la política ecológica requieren: seres no-humanos y escalas de tiempo inusuales” (Morton, 2017).

Fig. 11: “Para los animales”, Tania Candiani. Gijón, Pablo (2023).

Así el silencio se extiende, las leyes se endurecen, las distracciones se multiplican, la derecha extrema y negacionista se instala, la deuda asciende, los medios ofuscan, en exactamente el momento que necesitamos perdonar la deuda, transformar la agroindustria en agroecología y trabajar a escala local-global para la transición justa ecosocial. No puedo sino pensar que la exposición cayó bajo este mismo silencio, la misma ofuscación; que hablar de la necesidad de seccionar la cabeza humana, del devenir no-humano y del colapso planetario en curso no es compatible con el discurso público. El camino del progreso no tiene vuelta atrás, el ecocidio es evolución y el destino divino, manifiesto.

La exposición cerró el domingo 29 de octubre, justo a tiempo para Todos los Santos y en la bella compañía de Sara y Vladimir de Pasto -presentes del principio al fin−. La muestra estuvo en sala desde la celebración de la vida y el Sol de Inti Raymi hasta el festival de la Muerte, Todos los Santos. La máquina de pensar había hecho su trabajo. Desde la celebración y el brillo hasta el silencio y la extinción, allí donde nos está llevando este silencio ensordecedor: migraciones y hambre, hambre por todos lados, hambre de todos, humanos y no-humanos. Tal vez, si suficientes personas gritan, el silencio se quebrará y la trayectoria anunciada se desviará, pero no lo creo. No necesito creer en nada. La risa y el cuidado, el amor y la belleza que la exposición hizo cuerpo me sanaron, ahora voy a cuidar de lo que queda y reírme al mismo tiempo de llorar.

El último acto fue devolver las obras a los colombianos, Jeisson Castillo y Jorge Barco. Nos fuimos el 1 de diciembre, Daniela y yo, a Ipiales en carro. Santiago me mandó la lista de obras sobre papel oficial pero no hacía falta, nadie nos paró. Nos encontramos con Jeisson en el parqueadero del Éxito de la Calle 13 y le pasamos los cuadros. Él inaugura una exposición en Cali con estos mismos cuadros en 5 días. Luego, nos fuimos juntas a Inter Rapidísimo para enviar la obra de Jorge por paquete a Medellín, salió mucho más barato de lo previsto. Almorzamos y reímos con Jeisson, fue un lindo final, suave como todo el proceso, un murmullo en el barullo, un testimonio de amor.

Referencias bibliográficas

Candiani, T.(2022). Artishock. Disponible en https://artishockrevista.com/2022/07/14/tania-candiani-for-the-animals/. [ Links ]

Castillo, Jeisson(2023). Texto de sala para la instalación Cosmopolíticas. [ Links ]

Fleischer, R.(1973). Soylent Green. Metro-Goldwyn-Mayer. [ Links ]

Ghosh, A.(2017). The Great Derangement: Climate Change and the Unthinkable. University of Chicago Press. [ Links ]

Meadows, D., et al(1972). The Limits to Growth. Potomac Associates - Universe Books. [ Links ]

Morton, T.(2017). Humankind: Solidarity with Non-Human People. Verso Books. [ Links ]

Nietzsche, F.(2001). Humano, demasiado humano: Un libro para espíritus libres. Primer volumen. Ediciones Akal. Traducción Alfredo Brotons Muñoz. [ Links ]

Vonnegut, K.(1987). Galápagos. Ediciones Minotauro. Traducción de Rubén Masera y F. Abelenda. [ Links ]

Zanette, L. Y., et al(2023). Fear of the human “super predator” pervades the South African savanna. Current Biology, vol. 33, issue 21. Disponible en https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0960982223011697. [ Links ]

Recibido: 27 de Febrero de 2024; Aprobado: 01 de Marzo de 2024

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