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Índex, revista de arte contemporáneo

versión On-line ISSN 2477-9199versión impresa ISSN 1390-4825

Índex  no.17 Quito may./nov. 2024

https://doi.org/10.26807/cav.v10i17.594 

Temas del arte

Añil profundo, colaboración artística entre Natalia De los Ríos y Carolina Muñoz

Añil profundo, artistic collaborations between Natalia De los Ríos and Carolina Muñoz

Juli Rosero-López1 

Carolina Muñoz-Ceballos2 

Natalia De los Ríos-Rodríguez3 

1Universidad de Nariño

2 Magíster en Artes de la Universidad de Kingston, Londres (Reino Unido)

3Universidad de Nariño


Resumen:

Este texto aborda los procesos que emergen de la experimentación de materiales naturales, más específicamente con el añil o índigo y su vínculo con las colaboraciones artísticas. Durante estos procesos se entretejen, y de manera reciproca, los conocimientos y pensamientos resultan a partir de la reflexión y analogía del acercamiento entre el cuerpo, los ciclos, la mancha y el territorio en una relación directa y cercana con el arte de dos artistas Natalia De los Ríos y Carolina Muñoz, quienes encontraron en el añil la oportunidad de habitar la naturalidad de la intuición del encuentro consigo mismas y el territorio que caminan y observan desde su creación artística.

Palabras clave: tintura; colaboración; temporalidad; añil; mancha; territorio

Abstract:

This text addresses the processes that develops from testing natural materials, specifically indigo and its link with artistic collaborations. During these processes, knowledge and thoughts are interwoven and reciprocal, resulting from the reflection and analogy of the approach between the body, the cycles, the stain and the territory, in a direct and close relationship with the art of two artists Natalia De los Ríos and Carolina Muñoz, who found in indigo the opportunity to inhabit the genuineness of the intuition of the encounter with themselves and the territory they walk and observe from their artistic creation.

Keywords: tincture; collaboration; temporality; indigo; stain; territory.

Cada vez que llega a nosotros un nuevo proceso, un qué hacer, una costumbre, es imposible no pensar en ¿cómo se descubrió?, ¿qué paso antes de transformar la materia?, ¿qué estaba sintiendo, pensado aquel que la encontró? En esta búsqueda surgen colaboraciones como respuesta a lo que nos ocupa en común. En estas se entretejen tiempos, espacios y experiencias, es un laboratorio de reciprocidad.

Para hablar de índigo hace falta pensar en el material mismo, en su naturaleza cruda. ¿De dónde viene el color?, ¿qué proceso hay detrás del material? Acercarse a un material es la aventura de acercarse a la materia de la que el mundo está hecho. Escuchar un material es un proceso lento que requiere percepción, sensibilidad e instinto. Al mismo tiempo hay que enfrentarse a él y transformarlo; hacerlo real y que tome sentido en la actualidad. Los materiales en estado salvaje, los procesos orgánicos, las prácticas artísticas artesanales nos conducen a imaginarios de formas naturales, patrones orgánicos y colores místicos. El índigo ha tenido a lo largo de la historia un atractivo universal, ha sido la materia colorante en textiles de todo el mundo. El pigmento azul es un compuesto químico presente en diferentes plantas del planeta. Es un material vivo que requiere de un lento y delicado proceso; las hojas de la planta pasan por diferentes transformaciones hasta llegar a la tina de teñido, donde se requieren ciertas condiciones orgánicas del entorno, para que este delicado ecosistema se mantenga activo. En el proceso de teñir los textiles interfieren elementos como el oxígeno, la luz y el agua; todo en una exquisita química a la que la estructura textil reacciona (figura 1).

Figura 1: Boceto para diseño curatorial. La colaboración artística entre las artistas Carolina y Natalia posibilitó la creación de un montaje expositivo en conjunto, la reciprocidad posibilita la interacción en las distintas formas de experimentar el añil. La imagen por las autoras del texto (2024).

Las colaboraciones se realizan en horizontal y responden al cuidado de la biodiversidad como resultado, las variaciones nos hacen únicos y a la vez, también nos hace parte de un todo natural. En estos caminos se encuentra una particular colaboración entre las artistas Carolina Muñoz y Natalia De los Ríos quienes encuentran en el añil o índigo −sustancia tintórea producto de la interacción del “indicán”; glucosa presente en algunas plantas que, al estar en contacto con el oxígeno permite la tinción del “azul profundo” en textiles y cerámicas− un proceso que las lleva a preguntarse por los movimientos cíclicos, la vida, la muerte, la resistencia, el tiempo, el cuerpo, la mancha, la individualidad, la juntanza y el territorio.

Se traza entonces un camino partiendo de las necesidades que incita la obra de manera individual, pero siendo reciproca con la otra que no es complementaria, es un laboratorio, es una cocina de pensamiento y de imágenes que responden a una temporalidad y al espacio donde se transforma el añil, y es que este pigmento tiene voluntades propias y se direcciona a través de la intuición y la intención de quien lo experimenta. En esta colaboración artística se proponen 3 lenguajes que presentan y representan al añil desde dinámicas antrópicas (paisaje y collage), de ciclicidad (ritmos y secuencias), y de corporalidad (incertidumbre y estructura).

La obra de Carolina Muñoz se sitúa en la búsqueda de la materia, ella recorre los territorios en un singular anacronismo encontrando afinidad con la naturalidad que sucede entre su ser y lo que acontece en los espacios. Es un juego espacio-temporal porque. aunque su experiencia con el añil deviene de procesos y prácticas tradicionales, también ha buscado relacionar sus intenciones estéticas con su contexto, experimenta textiles por su suavidad y su dureza, y recrea otros que ya están dados. Estas búsquedas parten principalmente desde la insistencia y reincidencia de la mancha como un acontecimiento huella. La mancha se forja en la obra de Carolina desde la incertidumbre del accidente y esto supone llevar el cuerpo en un ritmo ante la inmersión de las telas en la tina de teñido donde reposa el añil, se hace metáfora y analogía en los textiles, así como también desde el collage antrópico (figura 2) compuesto de materiales de diferentes territorios, fragmentos de memoria de su andar y también el de los otros para luego zurcirlos, amarrar, cortar, plegar, entramando pensamientos, voluntades, juntanzas, creando imaginarios y pensamientos desde lo que es común y que en ocasiones se encuentra disperso.

Figura 2: Collage de diversos materiales orgánicos. Fotografías del diseño curatorial en el espacio expositivo. Imagen por las autoras del texto (2024).

En palabras de la artista Carolina Muñoz (2024):

Mi investigación sobre la relación entre mujer, arte y naturaleza empieza hace cinco años. Una de las profundizaciones que me apasiona en ella es la relación emocional, artística y corporal, que diversas culturas han tenido con los materiales naturales. En este camino me encuentro con el añil hace un par de años, en principio desde una aproximación teórica a través de la lectura que me permite indagar sus usos ancestrales y contemporáneos: diversas culturas desde el siglo XVIII lo usaron como moneda, presente, intercambio, para propósitos medicinales, rituales, simbólicos, artesanales, artísticos. Su carácter complicado y temperamental, sus tiempos lentos (como los de mis obras), la preparación dedicada de las telas antes de recibir al tinte, la búsqueda amorosa de la flor, todas características fascinantes que aumentaron mi interés intelectual y emocional en el añil.

Un taller en Barichara (Santander) me permitió conocer y vivir el proceso del tinte desde su recolección y transformación, hasta su uso directo en la aplicación textil para diversos intereses.

Continúo la investigación práctica en mi taller en búsqueda de la comprensión del material y sus amplias posibilidades y tonalidades. La preparación cuidadosa de los textiles; la mezcla pausada de los “vats” o tinas de color, para llegar finalmente al momento de creación.

Los materiales naturales y biomateriales en mis obras pueden durar muchos años, otras veces ser efímeros; esto, su carácter respetuoso con el entorno y sus procesos laboriosos me acercan a esa conciencia que busco. Es mi forma artística de acoger los ciclos naturales de la vida, las metamorfosis que diariamente vivimos y cesar de temer a lo inevitable.

A través del añil me interesa abordar los ciclos vitales: muerte, vida, renacimiento. Como en la danza butho cuando el acto de volver a la tierra sin miedo nos vuelve alimento y nos transforma en múltiples visibles e invisibles nuevas vidas. Desde que conocí la variedad inmensa de azules que el índigo tiene y sus múltiples propiedades plásticas, quise caminar su narrativa textural, permitirme todas las libertades que la intuición (en la que creo profundamente) y la experimentación me proponen.

En obra, doblo, corto, riego, unto, chorreo, hago reservas libres con papeles y telas que se dejan huellas mutuamente. Busco la creación de atmósferas rítmicas, espacios cromáticos irregulares tanto estéticos como emocionales. La mancha de Añil en sus múltiples complejidades como simbología de la vida y la muerte y como camino de investigación práctica y conceptual: ese azul profundo muere y renace estallado en la mancha y en la libertad intuitiva de los collages que realizo (figura 3).

Figura 3: Lienzos teñidos con añil. Fotografías del diseño curatorial en el espacio expositivo. Imagen por las autoras del texto (2024).

Es así que las intenciones se encuentran y el añil también hace parte de la obra de Natalia De los Ríos, una conexión desde un dibujo hilado y entramado. La creación y curiosidad por la transformación de la línea y el punto llevó a Natalia a encontrar en estas estructuras de secuencias la transformación de los patrones y es que las constantes lejos de ser rígidas son armonías que transitan en amplios espacios que permiten un lenguaje común compartido a otros. En este camino el añil desde su alquimia −en una particular relación especialmente con el agua y las emociones− logra en los textiles y las tramas veladuras, sutilezas del azul profundo que se desvanecen y vuelven a aparecer en tonalidades que evocan los paisajes del territorio sur.

La acción del control sugiere la posibilidad de encuentros cinestésicos, aquí el añil se escucha, se lee a través de la historia de otros territorios, la mancha diseñada se vuelve secuencia: mancha de manchas; en la repetición emerge la diferencia, de tal forma que la obra de Natalia encuentra en la tradición de teñir por amarre (shibori) un juego de anidar lo disperso, cúmulos de memorias que se suscitan cuando la tradición camina en la historia (figura 4).

Los textiles impregnados de añil divagan entre la luz y una oscuridad que se cimenta de manera armoniosa. A partir de esto, lleva la tinción de sus textiles a zurcir desde la superposición, y en otros momentos a estructurar objetos desde la trama, lo bidimensional pasa a planos espaciales, vuelve a jugar con alturas, formas cónicas cimentaciones de añil buscando la reinterpretación y resignificación del territorio que observa desde su casa.

Figura 4. Lienzos teñidos con añil en técnica shibori. Fotografías del diseño curatorial en el espacio expositivo. Imagen por las autoras del texto (2024).

En palabras de la artista Natalia De los Ríos (2024):

En esta práctica artística, encontrándome a solas con la materia viva que es el pigmento índigo, pienso en sus procesos históricos y en los usos tradicionales de la gente que llegó a escucharlo y comprender sus capacidades y misterios a través del tiempo. Reflexiono a través de este proceso sobre la naturaleza de un color; sobre el tiempo, la lentitud y la paciencia necesaria para teñir un textil. (En el ritmo vertiginoso de la vida de hoy estas reflexiones desafían las narrativas dominantes). Y si bien en esta exploración el color tiene un papel fundamental, hay también una reflexión sobre el poder de los textiles, en cómo nos acompañan a través de la vida, nos cubren, nos procuran calidez y protección. Cómo los textiles tienen la capacidad de recrear el mundo con narrativas e imaginarios. Narrativas que, en mi exploración, buscan la intimidad con la naturaleza y que expresan vínculos con materialidades vivas. De esta libre especulación ha surgido, lenta y sencillamente, una obra que he denominado paisajes, he explorado fundamentalmente el teñido de textiles con índigo, experimentando los diversos matices del azul, desde azules lechosos a azules más profundos, cada uno con su naturaleza y penetrando interna y profundamente mi percepción, más allá de las formas, de los contornos y de las líneas. Para seguir una estructura de trabajo, he incorporado a la exploración la técnica del shibori, palabra japonesa para definir el teñido textil con amarres. Son sistemas de teñir en donde se intervienen los textiles explorando diferentes amarres, pliegues y costuras con aguja e hilo. Así se reservan ciertas áreas del textil que el pigmento no va a impregnar generando huellas y patrones. Me interesa explorar las posibilidades compositivas de los diversos patrones, la luz y las formas reservadas en la superficie. Esas huellas lineales sugieren paisajes relacionados con mis imaginarios y mi percepción del entorno. Como parte de la indagación plástica y buscando una dinámica compositiva en relación con los textiles intervenidos con el añil, esta obra tiene también la tejeduría de piezas escultóricas. Estos objetos además de implicar coloración tienen otro elemento: textura. La textura pertenece a la construcción textil, es la superficie textil en sí misma. Todas las piezas fueron ideadas y recreadas con una técnica de un solo elemento, un hilo y con una sola herramienta, una aguja.

Referencias bibliográficas

Alarcón-Alarcón, Francisco Jose, et al(1987). La producción y comercialización del añil en Colombia 1850-1880. Anuario colombiano de historia social y de la cultura, Vol. 15. [ Links ]

Hammam & Henna. Índigo: historia y usos de la planta. Disponible en https://hammamhenna.com/. [ Links ]

Institute für Auslandsbeziehungen(2023). Añil: un lenguaje compartido en el sur global. Rastreando las prácticas de Ana Teresa Barboza, Sandra Monterroso, Yee I-Lann, y Aboubakar Fofana, este ensayo esclarece la historia colonial del añil y el modo en que artistas del sur global le están dando nueva vida a este famoso y único pigmento. Contemporary And América Latina. Disponible en https://amlatina.contemporaryand.com/es/editorial/indigo-dye-a-shared-language-in-the-global-south/. [ Links ]

Lopez, S., Jimenez, A.. Azul Barichara. [ Links ]

Recibido: 02 de Marzo de 2024; Aprobado: 06 de Marzo de 2024

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