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Revista Economía y Política

versión On-line ISSN 2477-9075

Revista Economía y Política  no.26 Quito jul./dic. 2017  Epub 09-Jul-2017

https://doi.org/10.25097/rep.n26.2017.01 

Artículo Original

CUIDADO INFANTIL Y PARTICIPACIÓN DE LA MUJER EN EL MERCADO LABORAL ECUATORIANO

CHILD CARE AND WOMEN PARTICIPATION IN THE ECUADORIAN LABOR MARKET

Erika M. Canencia Yanacallo1 

Jenny M. Tenisaca Moposita2 

Yasmín Salazar Méndez3 
http://orcid.org/0000-0003-0777-9865

1 Dirección de Evaluación de Políticas Públicas, Secretaria Nacional de Planificación y Desarrollo, erikacanencia@hotmail.com

2 Dirección de Evaluación y Economía de la Seguridad, Ministerio del Interior, jenny_mmt@hotmail.com

3 Departamento de Economía Cuantitativa, Escuela Politécnica Nacional, Quito- Ecuador, yasmin.salazar@epn.edu.ec


Resumen:

En los últimos años, la tasa de participación laboral femenina ha aumentado a nivel mundial. En este contexto, las mujeres incrementaron sus responsabilidades, al desempeñarse como madres y trabajadoras. Esta investigación tiene como objetivo estudiar la influencia de los programas de cuidado infantil en el empleo materno en el Ecuador. Para esto, fueron estimados modelos con variables dependientes cualitativas usando los datos de la ECV 2013-2014. Los resultados muestran que, los programas de cuidado infantil públicos y privados son poco utilizados en el Ecuador y que las mujeres prefieren el cuidado informal.

Palabras Clave: Bienestar; cuidado infantil; empleo materno

Abstract:

During the last years, the female labor force participation rate has increased worldwide. In this context, women have increased their responsibilities as mothers and workers. This research aims to study the influence of early childhood care on maternal employment in Ecuador. For this reason, models with qualitative dependent variables were estimated using Living Conditions Survey 2013-2014 database. The results show that public and private child care are not popular in Ecuador and that women prefer informal care.

Keywords: Welfare; child-care; maternal employment

1. Introducción

La presencia minoritaria de la mujer en el mercado laboral está relacionada con las estructuras familiares de tipo nuclear en las cuales los padres son considerados proveedores y las madres cuidadoras (Esping-Andersen, 2000). Sin embargo, a lo largo de la historia, la sociedad ha vivido un sinnúmero de cambios demográficos, sociales y económicos, algunos de los cuales son atribuidos, entre otros factores, a la globalización (Sadasivam, 2006). Dentro de este marco, la participación de la mujer ha ido surgiendo. No obstante, las mujeres ingresaron a la fuerza laboral en condiciones no apropiadas (Duflo, 2011; Esping-Andersen, 2000). Por ejemplo, en los países desarrollados, entre las décadas de los ochenta y noventa, la participación laboral femenina aumentó en 80% y se observó que, las mujeres con el mismo nivel de cualificación que los hombres, percibían salarios inferiores, mostrando así, la existencia de brechas de género (Navarro, 2000).

El rol tradicional de la mujer en el hogar podría ser la causa de la dificultad para ingresar en el mercado laboral y, en algunos casos, podría guiar las decisiones en lo que respecta al trabajo. Así, muchas mujeres podrían preferir empleos informales para atender, simultáneamente, las tareas del hogar y el cuidado de niños pequeños y/o ancianos (Sadasivam, 2006). La presión que puede existir para que la mujer cumpla a cabalidad con su rol en el hogar podría provocar, que inclusive, el grupo de madres con interés en ingresar y mantenerse en el mercado laboral interrumpan su carrera profesional para dedicarse al cuidado de sus niños, ocasionando que puedan caer en un vacío de bienestar, donde sus ganancias y su crecimiento profesional se ven limitados (Nicodemo y Waldmann, 2009; Esping-Andersen, 2000). Por otro lado, debido a los altos costos y penalizaciones que conlleva el ser madre, otro grupo de mujeres podría optar por dejar de lado la maternidad con el fin de concentrarse en su desarrollo profesional. Esta situación podría provocar una disminución en la tasade fecundidad, lo que a su vez conlleva a sociedades envejecidas (Esping-Andersen, 2007).

En América Latina, al igual que en el resto del mundo, entre 1990 y 2007, la tasa de actividad laboral femenina aumentó en 20 puntos porcentuales. Además, entre 1990 y 2008, se evidenció una disminución de las familias nucleares1 pasando de 51,7% a 42,2%, respectivamente (Maldonado et al., 2011; CEPAL, 1990). Estas transformaciones, inducen a repensar la dinámica de la mujer en la sociedad latinoamericana y revelan que la región necesita políticas sociales que incentiven la participación de la mujer en el mercado laboral y el cuidado infantil deje de ser una barrera para su acceso. La no participación de la mujer en el mercado laboral podría agravar la pobreza y la desigualdad social y, si la mujer se encuentra empleada, los ingresos del hogar incrementarán, permitiendo no sólo aumentar la renta familiar, sino también ampliando el acceso a la seguridad social (Blofield y Martínez, 2014).

Las guarderías surgen como una alternativa para conciliar la vida familiar y profesional de las mujeres. Sin embargo, su costo puede ser demasiado elevado, limitando el acceso a este servicio y revelándose como un privilegio. Si los padres no tienen la capacidad de pagar un centro de cuidado infantil formal, estos podrían verse obligados a abandonar sus puestos de trabajo, o a su vez, a encargar el cuidado a otros familiares y/o ajenos (Blau, 2001; Nicodemo y Waldmann, 2009). Las guarderías públicas, como política social, estimulan la participación de la mujer en el mercado laboral y tienen la ventaja de vincular directamente al Estado como proveedor de servicio de cuidado infantil, pues al comparar con otras políticas, como las licencias de maternidad, paternidad y políticas de flexibilidad horaria de tiempo parcial; estas mantienen el cuidado del niño a cargo de la familia y, principalmente, de la madre. Así, los programas de cuidado infantil garantizan la independencia económica a las madres para que no sufran pérdidas de ingresos a lo largo de su vida (Esping-Andersen, 2007).

En América Latina, a pesar de que pocos estudios abordan el impacto de las guarderías en el empleo materno (Barros et al. 2011), ya existen algunas luces. Por ejemplo, a nivel de países, el Ecuador durante el año 2012 tuvo una tasa de participación femenina del 42%, respecto al total de la Población Económicamente Activa (PEA) (INEC, 2012), Hermida et al. (2017) y Rosero y Oosterbeek (2011) reportan que la asistencia a un centro de educación inicial incrementa la participación laboral de las madres. Adicionalmente, Hermida et al. (2017) indican que el 70% de los niños ecuatorianos no asisten a un centro de educacion inicial. A partir de esta cifra, se abre una interrogante: ¿quién cuida a los niños que no asisten a un centro de cuidado infantil?

En esta investigación, además de abordar el efecto del uso de programas de cuidado infantil en la decisión de empleo de las madres ecuatorianas de niños menores de cinco años, se examina a quiénes las madres deciden encargar el cuidado de sus niños, distinguiendo si el cuidado es confiado a una guardería pública o privada, o si se prefieren los servicios informales de cuidado.

El presente artículo está organizado como se explica a continuación: después de esta introducción, en la sección 2 se presenta una revisión de la literatura teórica y empírica y algunos datos de la mujer y el cuidado infantil en el Ecuador. La sección 3 contiene los datos y la metodología. La sección 4 se muestra los resultados y finalmente, la sección 5 contiene las conclusiones.

2. Mujer, cuidado infantil y mercado laboral

En la década de los ochenta, con el aumento de la oferta de mano de obra, nuevos trabajos fueron creados, sobre todo en el sector servicios y estos los ocupaban principalmente las mujeres, lo que permitió una participación de la mujer del 80% en el mercado laboral de Estados Unidos (Navarro, 2000). En Asia la participación de la mujer en el mercado laboral entre 1971 y 1995 creció en un 15% . En países de ingresos bajos, la tasa de actividad de la mujer en el año 1990 fue de 50% (Duflo, 2011). En América Latina, entre 1950 y 1980, la participación de la mujer fue de 18% y 26%, respectivamente y en el periodo de 1990 al 2007 la tasa de actividad femenina se incrementó en 20% (CEPAL, 1990; Maldonado et al., 2011).

En este contexto, y dado que la participación de la mujer ha aumentado y la del hombre no ha disminuido, las políticas deben contemplar mecanismos para que los niños estén cuidados mientras sus madres trabajan, prestando atención especial a las familias encabezadas por madres solas con hijos menores de edad y a todas aquellas familias en situaciones críticas (Pliego, 2012).

Las guarderías, como política social, no sólo buscan beneficiar a las madres sino también a los niños, pues de esta manera se promueve el desarrollo sano del niño y se permite a las mujeres combinar las obligaciones laborales y familiares (Cascio et al., 2015). Por el lado del niño, el cuidado infantil especializado permite el desarrollo personal, la adaptación a la vida escolar y su integración a la sociedad, a través del desarrollo de sus facultades físicas e intelectuales (Llorent, 2013). Además, Karoly y Bigelow (2005) afirman que, un programa preescolar influye en el reclutamiento de la mano de obra y en la tasa de participación así como en el desempeño personal, pues los padres, al tener conocimiento de que sus hijos están en un centro de calidad adecuada y confiable estarán tranquilos y serán más productivos en sus labores. Sin embargo, no todos los niños pueden ingresar a estos sistemas. Esto depende del costo de las guarderías, los salarios y otros ingresos de los padres. Si la calidad es baja y los costos altos, los padres decidirán hacerse responsables del cuidado, abandonando sus trabajos o a su vez dejarán el cuidado de sus hijos a cargo de familiares o personas ajenas (Nicodemo y Waldmann, 2009; Blau, 2001). Por tanto, el financiamiento público o privado de la provisión de cuidado infantil puede justificarse por motivos de redistribución o por externalidades positivas (Barros et al., 2011).

En lo que respecta a las diferentes alternativas de provisión de cuidado no existe una fórmula única en los países. Por ejemplo, para el caso de Canadá y Estados Unidos no existen preferencias ni subvenciones pues los costos del cuidado de niños de familias monoparentales así como de los que pertenecen a unidades familiares son los mismos (Cascio, 2009). En el Reino Unido, también se proveía este servicio, pero al tener altos costos, muchos centros desaparecieron. A pesar de que la mitad del costo era subsidiado por el Estado, el problema radicaba en que no existía distinción entre padres de altos y bajos ingresos (Esping-Andersen, 2007; Karoly y Bigelow, 2005). Finalmente, se puede mencionar a Dinamarca, donde los costos de cuidado infantil son completamente subvencionados cuando las familias son monoparentales y la atención universal preescolar inicia desde los cero años (Esping-Andersen, 2007; Cascio et al., 2015).

La evidencia empírica sobre el efecto de los programas de cuidado infantil en el mercado laboral muestra diferentes resultados. Cascio (2009) analizó el efecto de la aplicación de la política de subvención para cubrir los costos de las guarderías en Estados Unidos, tanto en madres casadas como solteras. Sus resultados sugieren que las madres casadas serían indiferentes a las iniciativas de programas de financiación de cuidado infantil, mientras que las madres solteras que tienen niños menores de cinco años serían más sensibles a programas de cuidado infantil y esto provocaría un aumento en el empleo de 4.5%. Para el mismo país, Blau y Tekin (2007) sugieren que los subsidios infantiles podrían incrementar el empleo femenino en 33%. En general, las subvenciones para cubrir los costos de las guarderías tendrían una correlación positiva entre el trabajo de la madre y la demanda de atención infantil (Cascio, 2009). Por otro lado, Nicodemo y Waldmann (2009), quienes analizaron los efectos de cuidado infantil sobre la situación laboral de las mujeres casadas en Europa Continental, observaron que la educación podría incrementar la probabilidad de inserción femenina en el mercado laboral.

Por muchos años, no existieron políticas de estímulo a la participación económica de la mujer. Particularmente, en América Latina, el aumento de tasa de participación femenina en el mercado laboral está relacionada con los cambios de percepción frente al trabajo y las políticas existentes han sido incapaces de mejorar las condiciones de acceso al mercado laboral (CEPAL, 2015).

Las guarderías permiten responder adecuadamente a las tensiones entre la familia y el trabajo y acortarían la desigualdad socioeconómica y de género en la región (Blofield y Martínez, 2014). Según Barros et al. (2011), quienes estudiaron el caso brasileño, existiría una relación positiva entre el servicio de cuidado infantil y la participación de la mujer en el mercado laboral donde este cuidado va dirigido a las familias más pobres.2

Con base en lo expuesto en esta sección se plantean las siguientes hipótesis para este estudio:

H (1): El cuidado infantil influye positivamente en la decisión de empleo materno ecuatoriano tanto para madres solas como acompañadas.

H (2): Las madres solas son más sensibles a programas de cuidado infantil públicos mientras que las madres con cónyuge son indiferentes.

2.1. La mujer y el cuidado infantil en Ecuador

A pesar del rol familiar de la mujer en la sociedad ecuatoriana, en la década de los setenta, el estado civil de las mujeres les obligó a incorporarse al mercado laboral pues en ese año las mujeres divorciadas representaban el 3.1%, las casadas 37.7% y las solteras con 38.7%, quienes estaban forzadas a trabajar para mantener a su familia y la principal ocupación que desempeñaban las mujeres en la época eran los trabajos domésticos representando el 80% de su tiempo (Jiménez de Vega, 1981).

Para el año 2014, el estado civil de las mujeres ecuatorianas experimentó algunos cambios pues el 33.4% de las mujeres eran solteras, el 32.3% estaban casadas, el 20.3% en unión libre y entre separadas y divorciadas el 8.4%, mostrando que las mujeres preferían mantenerse solas o a su vez optaban por la cohabitación, lo que incrementó el número de mano de obra femenina (INEC, 2014a).

Con respecto a la actividad laboral desempeñada por las mujeres, comparando los datos de los Censos de Población y Vivienda de los años 1990 y 2001, se evidenció que la población femenina inactiva que se dedicaba a los quehaceres domésticos representaba el 35.8% y 60.5%, respectivamente. Para el año 2006, el comportamiento ocupacional de la PEA femenina mostró que el 56.5% se encontraba ocupada.

En el sector rural, la jefatura femenina fue del 13.5%, del cual el 92.5% trabajaba en el sector informal o servicio doméstico (IECAIM, 2006). Entre los años 2001 y 2010 la PEA femenina incrementó en 80%, quienes dedicaban en promedio 31 horas semanales al trabajo doméstico, donde el 25.6% eran jefas de hogar y para el 2012 se evidenció que continuaban las brechas de género dado que la tasa de participación global de la mujer fue del 44.4% frente al 65.8% de los hombres (INEC, 2014 a; 2014 b).

La disminución de las brechas de género dentro de las políticas sociales prioritarias se garantiza mediante la Constitución de la República del Ecuador (2008), que establece la obligatoriedad del Estado para formular y ejecutar políticas que permitan alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres, incorporando diversos programas enfocados en este objetivo y también garantiza los derechos reproductivos de las trabajadoras (Constitución de la República del Ecuador, artículos 331, 332 y 333).

A pesar de que las políticas orientadas a disminuir las brechas entre hombres y mujeres se colocaron de forma explícita en 2008, el servicio público de cuidado infantil tuvo sus inicios en 1988 con el Programa de Desarrollo Infantil, mismo que era operado por el INFA, bajo la óptica del asistencialismo. A partir del año 2012, a los centros de cuidado infantil se les denominó “CIBV”.

En lo que respecta a la cobertura de los servicios público y privado, el MIES (2013 a) informa que en el año 2013 los centros públicos tuvieron una cobertura aproximada del 36.6%, mientras que los privados cubrieron alrededor del 11.5%. El número de centros infantiles públicos fue alrededor de 3.800 y 2.000 privados. Además, si una madre envía a su hijo a la guardería e ingresa al mercado laboral, los ingresos del hogar incrementarán, como mínimo, en un Salario Básico Unificado.

3. Datos y metodología

3.1. Datos

Los datos utilizados en este estudio corresponden a la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) realizada por el INEC correspondiente al período noviembre 2013 - octubre 2014. Para establecer el grupo de interés, primero, se distinguió a los niños menores a cinco años. Posteriormente, se identificó a la madre de cada niño, para lo cual se determinó el núcleo de hogar de los infantes y a las mujeres entre 12 y 49 años de edad quienes afirmaban que han tenido al menos un hijo nacido vivo.

3.2. Metodología

El análisis del efecto de los programas de cuidado infantil en la decision de trabajar o no de las madres ecuatorianas de niños menores de cinco años, así como, la decisión de las madres sobre a quién encargar el cuidado del niño y el tipo de cuidado preferido requiere el uso de modelos con variable dependiente de elección discreta. Este tipo de modelos contienen una variable dependiente que se origina a partir de una respuesta cualitativa relacionada con una decision que puede ser “sí (Y=1) o no (Y=0)”, o que puede tener diversas opciones de respuesta, las cuales no necesariamente tienen un orden jerárquico (Greene, 2001).

En el caso de la decision de trabajar o no, la variable dependiente es binaria y tiene valores 1 o 0. Para analizar las personas o instituciones encargadas de cuidar a los infantes, existen algunas posibilidades: madre, padre, abuelos o tíos, guarderías u otros. En este caso, no existe una jerarquía en las diferentes opciones, por tanto se puede realizar la estimación a través de un modelo multinomial mismo que no exige un orden jerárquico en las respuestas. Finalmente, para el análisis del tipo de cuidado preferido por las madres, las opciones de respuesta son: público, privado e informal. Al igual que en el caso anterior, no existe un ordenamiento en las respuestas y se utilizará un modelo multinomial.

Así, se estimaron tres modelos diferentes. Primero, para estimar la probabilidad de que la madre trabaje de acuerdo a la decisión de elegir un tipo de cuidado infantil se estimó un modelo probit cuya especificación es la siguiente:

(1)

Para i = 1, …, N, N = 9 174 madres

Donde:

: término constante.

: son los coeficientes estimados asociados a las variables:

: Tipo de cuidado infantil; : Edad de la madre; : Instrucción madre

: Instrucción cónyuge; : Situación laboral cónyuge; : Edad del niño

: Log Ingreso per cápita; : Área; : Tamaño del hogar; : Estructura familiar.

es el término de error.

Para identificar a las personas o instituciones que dedican más tiempo al cuidado de los hijos de madres ecuatorianas, se utiliza un modelo logit multinomial cuya especificación es la siguiente:

(2)

Para

Donde:

La variable endógena se caracteriza por presentar una respuesta múltiple.

Donde la categoría “Otros” está conformada por: vecinos, empleada doméstica, amigos de los padres, también niños menores y mayores de 10 años.

: término constante.

: son los coeficientes estimados asociados a las variables:

: Edad de la madre; : Instrucción madre; : Instrucción cónyuge

: Situación laboral madre; : Situación laboral cónyuge; : Log Ingreso per cápita

: Tamaño del hogar; : Estructura familiar; es el término de error.

Finalmente, para estimar la probabilidad que la madre elija un tipo de cuidado infantil se estima el siguiente modelo logit multinomial:

(3)

Para

Donde:

La variable dependiente se caracteriza por presentar una respuesta múltiple.

: término constante.

: son los coeficientes estimados asociados a las variables:

: Edad de la madre; : Edad del cónyuge; : Edad del niño

: Instrucción madre; : Instrucción cónyuge; : Log Ingreso per cápita

: Área; : Estructura familiar; es el término de error.

Para el análisis comparativo entre madres que viven solas y acompañadas se añade la variable estructura familiar, excluyendo las variables relacionadas con el cónyuge. Esto fue realizado para los tres modelos mencionados anteriormente.

3.3. Variables

A continuación se presenta información de las variables dependientes e independientes.

3.3.1. Variables dependientes

1. Permanencia: esta variable identifica a las personas o instituciones que más tiempo dedican al cuidado infantil. Se incluyen cinco categorías:

En la Figura 1 se observa que son las madres las que dedican mayor tiempo al cuidado de niños representando el 79.56%. Por otro lado, se observa que los padres estarían menos implicados en esta responsabilidad, pues solamente el 1.08% de ellos manifiestan dedicarse al cuidado de sus hijos.

Figura 1 Porcentaje de personas e instituciones que dedican tiempo al cuidado infantil. (27) 

2. Tipo de cuidado infantil: muestra la preferencia que tienen los padres por determinadas instituciones o personas para encargar el cuidado del niño.

3. Trabaja: esta variable toma el valor de 1 si la madre participa en el mercado y 0 en caso contrario.

De acuerdo a la Tabla 1, el total de mujeres que pertencen a la PEA representan el 43.78% y las madres con niños menores a cinco años que se encuentran ocupadas representan el 23.36% del total de mujeres ocupadas, mientras que el 64% de las mujeres pertencen al grupo de los inactivos y el 17.93% de estas son madres de niños menores a cinco años, quienes se dedican a cumplir con la tareas del hogar y al cuidado de niños.

Tabla 1: Porcentaje de la situación laboral de mujeres y madres con niños menores a 5 años. (28) 

En la Tabla 2, se observa que las madres que cuidan a sus hijos y no trabajan representan el 45.16%. A este porcentaje pertenecen las mujeres que potencialmente podrían ingresar al mercado laboral y sus hijos a guarderías. Así también, el 54.84% de madres que a pesar de ser trabajadoras activas se encargan del cuidado del niño pueden enviar a sus niños a una guardería. En cuanto a las madres que envían a sus hijos a guarderías se evidencia que son las trabajadoras, representando el 80.73%.

Tabla 2: Porcentaje de madres que trabajan frente a la permanencia del niño. (28) 

3.3.2. Variables independientes

Edad: para el caso de las madres la variable se encuentra medida en años y va desde 12 a 49 años. En la especificación multinomial la variable relacionada con la edad de la madre se expresa en las siguientes cuatro categorías:

En el caso de los padres, la edad también está medida en años.

Edad al cuadrado: definida como la edad al cuadrado.

Logaritmo del ingreso: se construyó tomando en cuenta todos los ingresos mensuales que perciben los miembros del hogar. Ciertos hogares no poseían ingresos por lo que se imputaron los valores perdidos mediante el salario básico unificado.

Instrucción: esta variable se agrupa en tres niveles: primaria (incluye a las personas sin instrucción), secundaria y superior.

Situación laboral: la situación laboral de la madre y del cónyuge se representa en las categorías: trabajador activo, trabajador del hogar y desempleado o inactivo.

Como se puede observar en la Figura 2, alrededor del 98% de los cónyuges son considerados trabajadores activos, mientras que en su mayoría el papel de trabajador del hogar se atribuye a la mujer representando el 34.10% frente al 0.31% del cónyuge. Las madres son más propensas a quedar en el desempleo o inactivas que el cónyuge.

Figura 2 Situación Laboral vs Padres del niño. (28) 

Edad del niño: está agrupada entre las edades de 0-2 años y 3-4 años. Esta división fue realizada considerando que los niños más pequeños requieren más atención y cuidados (Cascio et al. 2015; Attanasio et al. 2008; Blau, 2001). En la Figura 3 se observa también que, independientemente de la edad del niño, la madre dedica más tiempo al cuidado del infante.

Figura 3 Porcentaje de personas e instituciones que dedican tiempo al cuidado infantil frente a la edad del niño. (28) 

Estructura familiar: esta variable se creó considerando el estado civil de las madres y se asigna 0 si la mujer vive acompañada (casada o en unión libre) y 1 si vive sola (solteras, viudas, divorciadas y separadas). En la Figura 4 se observa la distribución del estado civil de las madres analizadas.

Figura 4 Porcentaje de madres ecuatorianas de acuerdo al estado civil. (28) 

La Figura 5 sugiere que, independientemente de la estructura familiar, un mayor número de madres decide el cuidado infantil informal representando el 71.15% del total de madres de niños menores a cinco años. También en la Figura 6, se observa que las madres con nivel de educación primaria y secundaria preferirían el cuidado infantil informal, mientras que, las madres con instrucción superior optarian por servicios de cuidado infantil privados.

Figura 5 Porcentaje de madres solas y acompañadas respeto a la preferencia del tipo de guardería. (28) 

Figura 6 Instrucción de la madre frente al tipo de cuidado infantil. (28) 

En lo que se refiere al tipo de estructura familiar, a partir de la Figura 7 se puede inferir que las madres acompañadas que tienen educación secundaria serían más propensas a no trabajar. Esto podría estar relacionado con la presencia de madres adolescentes en este grupo, quienes debido a su edad, aún se encuentran cursando el bachillerato (INEC, 2010). Asimismo, se observa que las madres solas, independientemente de su nivel de instrucción, forman parte de la fuerza laboral.

Figura 7 Madre trabaja respecto a la Instrucción. (28) 

Área: identifica el área donde habita la madre sea esta urbana o rural. Esta clasificación permite distinguir la oferta de cuidado infantil y si el lugar de residencia de la madre influye en la decisión de trabajar. Para el estudio se asigna el valor de 0 para el área urbana y 1 para el área rural. Relacionando el tipo de programa infantil con el área, se observa en la Figura 8, que existe mayor preferencia por el cuidado informal tanto en el sector rural como urbano.

Figura 8 Tipo de Cuidado Infantil por área de residencia. (28) 

Relacionando la situación laboral con el área geográfica, en la Figura 9 se observa que el 68,95% de madres que viven en la zona rural trabajan. Este resultado podría ser explicado debido a que en el sector rural se realizan actividades agropecuarias.

Figura 9 Madre trabaja frente al área. (28) 

Tamaño de hogar: esta variable representa el número de miembros que viven en el hogar y permite observar que ocurre con hogares numerosos y pequeños. La Tabla 3, muestra la evolución del tamaño del hogar promedio entre los años 1975 y 2014.

Tabla 3: Tamaño promedio de los hogares ecuatorianos, 1975 - 2014. (30) 

4. Resultados

Los resultados de las estimaciones de los modelos probit y logit multinomial se muestran a continuación. En general, los resultados sugieren el poco uso de los programas de cuidado infantil, anteponiendo el cuidado informal. Sin embargo, se observa que la mayoría de madres beneficiadas por guarderías están inmersas en el mercado laboral.

4.1. Análisis del tiempo dedicado al cuidado del niño modelos logit multinomiales

Para el análisis de las personas o instituciones que dedican más tiempo al cuidado de los niños ecuatorianos, se distingue a: la madre, el padre, los abuelos o tíos y otros (vecinos, empleada doméstica, amigos de los padres, así como, niños menores y mayores de 10 años) en relación a las guarderías. Se examinan dos casos: el primero con la presencia del cónyuge en el hogar y el otro cuando este no está. En la Tabla 4, se presentan los resultados del primer caso.

Tabla 4: Modelo logit multinomial tiempo dedicado a los niños - mujeres acompañadas 

Madre Padre Abuelos y tíos Otros
Edad madre < 23 -0.338* -0.71 -0.073 -2.295***
(0.16) (0.4) (0.21) (0.43)
Edad madre 24 - 28 -0.236 -0.336 0.012 -0.909***
(0.16) (0.35) (0.21) (0.26)
Edad madre 29 - 34 -0.033 -0.442 -0.145 -0.03
(0.16) (0.34) (0.21) (0.22)
Instrucción secundaria madre 0.099 0.091 0.511** 0.032
(0.14) (0.34) (0.18) (0.23)
Instrucción superior madre -0.071 1.553*** 0.962*** 0.628*
(0.2) (0.39) (0.25) (0.29)
Trabajador activo -0.522* 0.653 -0.271 0.229
(0.24) (0.63) (0.29) (0.49)
Trabajador del hogar 0.741** -0.12 -1.281*** -0.511
(0.26) (0.72) (0.35) (0.57)
Log Ingreso per cápita -0.12 0.367* 0.751*** 0.910***
(0.08) (0.17) (0.1) (0.14)
Tamaño del hogar -0.079** -0.196** 0.01 0.157***
(0.03) (0.08) (0.04) (0.04)
Variables del cónyuge
Instrucción secundaria -0.157 -0.395 -0.285 -0.103
(0.14) (0.32) (0.18) (0.22)
Instrucción superior -0.639*** -1.611*** -0.640** -0.837**
(0.19) (0.43) (0.24) (0.3)
Trabajador activo -0.356 -3.281*** -1.161* 0.547
(0.47) (0.56) (0.54) (1.11)
Trabajador del hogar -0.991 -16.512*** -14.594*** -12.593***
(0.89) (0.98) (0.95) (1.33)
Constante 4.529*** 0.498 -2.400** -6.433***
(0.68) (1.16) (0.85) (1.52)
Número de observaciones 6971
Pseudo R2 0.1415
BIC 8324.7
AIC 7941.1

Nota: * p<0.05, ** p<0.01, *** p<0.001

Los errores estándar están entre paréntesis.

En cuanto a la edad de la madre, si es menor de 23 años, es más probable que el cuidado de los niños sea realizado por los abuelos o tíos. Este resultado es esperado debido al creciente número de madres adolescentes, mismas que dependen de sus padres (abuelos de los niños) y, como muchas de ellas siguen cursando la secundaria, es más probable que se encargue el cuidado del niño a abuelos o tíos. Para el año 2010, este grupo de mujeres se encontraba cursando la secundaria y representaban el 57% del total de madres embarazadas. Esta situación podría impedir que este grupo de madres pueda acceder a un trabajo y por tanto, que tengan condiciones de costear una guardería. En el rango de edad de la madre de 24 - 28 años, se observa que disminuye la probabilidad de encargar el cuidado de sus hijos a otras personas como vecinos, empleadas domésticas, amigos de los padres y a niños menores o mayores a 10 años.

Con relación a la educación de la madre, se observa que cuando la mujer cuenta con nivel de instrucción superior es más probable que prefiera cuidados informales. Este resultado, podría reflejar poca confianza de los padres en las guarderías, ya que, en general, las públicas ofrecen un servicio de baja calidad y las privadas se caracterizan por los costos elevados (Blau, 2001). Esta desconfianza podría estar justificada, pues según Rosero y Oosterbeek (2011), los centros de cuidado infantil públicos del Ecuador tendrían un impacto negativo en los resultados cognitivos y en el estado de salud de los niños que asisten a estos.

Respecto a la situación laboral de la madre, se evidencia que, cuando estas son trabajadoras activas encargan el cuidado del niño a las guarderías y abuelos o tíos. Asimismo, se observa que, las madres acompañadas que permanecen en el hogar son quienes más tiempo dedican al cuidado del niño, independientemente, de si el padre es trabajador activo o se encuentra en el hogar (desempleado o inactivo) e indistintamente del nivel de instrucción. Los resultados sugieren que, los padres no estarían dispuestos a cuidar de los niños, es decir, no existiría corresponsabilidad en el hogar sino más bien estructuras familiares tradicionales que perduran (Blofield y Martínez, 2014; Nicodemo y Waldmann, 2009).

En cuanto al ingreso per cápita se observa que conforme la renta aumenta existe más probabilidad de que la madre encargue el cuidado de sus hijos a guarderías, a familiares o a personas que pertenecen a la categoría otros. Este resultado se puede interpretar como el incentivo que la renta constituye para que las mujeres permanezcan en el mercado laboral como trabajadoras activas. Attanasio et al. (2008) argumenta que, un incremento salarial implica una mayor participación de la mujer ya que soporta los costos de las guarderías o, a su vez, algún costo que implique el cuidado de los abuelos o tíos, u otros como vecinos, empleadas domésticas o amigos.

Un factor que facilita la inserción de la mujer al mercado laboral es la presencia de una persona adulta o alguien que se encuentre en la capacidad de cuidar a los infantes menores a cinco años. Barros et al. (2011), en un estudio realizado en Brasil observaron que en hogares grandes, la ayuda de otra mujer adulta suavizó el impacto de la incorporación de la madre al mercado laboral, misma situación que se observa con la variable tamaño del hogar, donde mientras mayor es el tamaño del hogar es menos probable que el cuidado sea por parte de la madre o el padre, dejando esta actividad a cargo de otros miembros del hogar o guarderías.

En la Tabla 5 se analiza el tiempo dedicado al cuidado del niño, comparando madres solas y acompañadas, para lo cual se añade la variable estructura familiar, dejando de lado las variables educación, situación laboral y edad del cónyuge pues la madre sola no presenta esta información.

Tabla 5 Modelo logit multinomial tiempo dedicado a los niños - mujeres solas 

Madre Padre Abuelos y tíos Otros
Edad madre < 23 -0.170 -0.397 0.023 -1.451***
(0.13) (0.35) (0.16) (0.24)
Edad madre 24 - 28 -0.078 -0.303 0.109 -0.973***
(0.13) (0.31) (0.16) (0.22)
Edad madre 29 - 34 0.069 -0.372 -0.003 -0.084
(0.13) (0.31) (0.17) (0.19)
Instrucción sec. madre -0.015 -0.029 0.319* -0.125
(0.11) (0.29) (0.14) (0.18)
Instrucción sup. madre -0.515*** 0.949** 0.458** -0.027
(0.15) (0.33) (0.17) (0.22)
Trabajador activo -0.699*** 0.112 -0.344 0.174
(0.20) (0.49) (0.22) (0.36)
Trabajador del hogar 0.676** -0.593 -1.270*** -0.770
(0.22) (0.59) (0.28) (0.45)
Madres Viven Solas -0.389*** -1.784*** 0.885*** 0.549***
(0.11) (0.44) (0.12) (0.16)
Log Ingreso per cápita -0.144* 0.075 0.652*** 0.723***
(0.07) (0.15) (0.08) (0.11)
Tamaño del hogar -0.039 -0.167* 0.036 0.095**
(0.02) (0.06) (0.03) (0.03)
Constante 4.067*** -1012 -3.233*** -4.522***
(0.42) (0.94) (0.52) (0.71)
Número de Observaciones 9174
Pseudo R2 0.1425
BIC 12086.6
AIC 11773.1

Nota: * p<0.05, ** p<0.01, *** p<0.001

Los errores estándar están entre paréntesis

Dado que la Tabla 5 muestra un comportamiento similar a la Tabla 4, se analiza exclusivamente la estructura familiar cuando la madre vive sola con base a las que viven acompañadas. Si la madre vive sola, los resultados sugieren que es menos probable que sea ella quien cuide del niño o el padre y es más probable que los abuelos o tíos u otros sean los responsables del cuidado. Esto resulta porque las madres solas se ven obligadas a trabajar y tienen la necesidad de dejar a sus hijos a cargo de alguien más (Pliego, 2012).

De igual forma los resultados evidencian que las madres solas tienen preferencia por un cuidado infantil informal en lugar de una guardería, sea por el acceso limitado a las guarderías públicas, pues se encuentran focalizadas para el sector rural y urbano - periférico (MIES, 2013 a), o porque las guarderías privadas tienen un costo elevado y la renta de la madre sola no puede respaldarlo (Maldonado et al., 2011). Se esperaba que las madres solas sean más sensibles a los programas de cuidado infantil como en el estudio realizado por Blau y Tekin (2007) donde la madres casadas de cualquier edad eran indiferentes mientras que las madres solteras estaban inclinadas hacia las guarderías, situación que no se presentó.

4.2. Análisis del tiempo de cuidado familiar

En el análisis del tipo de establecimiento de cuidado infantil preferido por la madre, público o privado, se considera si el niño asiste o no asiste a un centro de cuidado infantil. A continuación se presentan dos estimaciones: la primera con la presencia del cónyuge en el hogar y el otro cuando no está. La Tabla 6 contiene el primer caso.

Tabla 6 Modelo Logit Multinomial de la elección de centros de cuidado infantil - madres acompañadas 

Público Privado
Edad niño 0 - 2 -0.765*** -1.935***
(0.06) (0.19)
Log Ingreso per cápita 0.130** 1.082***
(0.04) (0.13)
Instrucción Secundaria Madre 0.057 0.33
(0.07) (0.32)
Instrucción Superior Madre -0.087 0.770*
(0.11) (0.34)
Edad Madre menor < 23 -0.124 -0.517
(0.11) (0.37)
Edad Madre 24 - 28 -0.023 -0.277
(0.09) (0.3)
Edad Madre 29 - 34 -0.053 0.041
(0.09) (0.24)
Trabajador Activo 0.11 0.691**
(0.06) (0.24)
Desempleado-Inactivo 0.01 0.664
(0.13) (0.37)
Instrucción Secundaria Padre -0.007 0.16
(0.07) (0.3)
Instrucción Superior Padre -0.084 0.607
(0.11) (0.31)
Edad del padre -0.001 -0.015
(0.00) (0.01)
Área Rural 0.056 -1.263***
(0.06) (0.26)
Constante -1.159*** -8.555***
(0.29) (1.00)
Número de Observaciones 6971
PseudoR2 0.069
BIC 9036.7
AIC 8844.9

Nota: * p<0.05, ** p<0.01, *** p<0.001

Los errores estándar están entre paréntesis

En cuanto a la edad del niño se observa que si se encuentra entre 0 y 2 años es menos probable que asista a una guardería, pública o privada, mostrando que las madres prefierirían ocuparse ellas mismas de sus hijos o un cuidado informal. Además, se observa que los niños de estas edades son más dependientes a la madre como lo sugería la Figura 4. Lo mismo ocurre en países europeos donde los sistemas de cuidado infantil son escasos y las mujeres con hijos menores a seis años no son capaces de trabajar (Nicodemo y Waldmann, 2009).

También se observa que el ingreso incrementa la probabilidad de enviar a los niños a centros de cuidado infantil públicos o privados, lo que se relaciona con la situación laboral de la madre acompañada pues cuando ella se encuentra empleada obtiene mayores ingresos que le permiten soportar el costo de una guarderías. Esto evidenció Michalopoulos et at. (1992) en Estados Unidos donde observó que el aumento del 1% en el salario provoca un aumento del 0.56% en el uso del servicio de cuidado infantil.

Respecto a la educación de las madres los resultados sugieren que si estas tienen instrucción superior, es más probable que envíen a sus hijos a un centro infantil privado. Esto podría ser porque las madres trabajadoras activas, con mayor educación, tendrían mejores expectativas de desarrollo físico e intelectual de sus hijos (Llorent, 2013).

Por otro lado, si la madre vive en el área rural es menos probable que el niño asista a un centro de cuidado infantil privado, mientras que se facilita el acceso a centros infantiles públicos pues los mismos se encuentran focalizados en las zonas rurales y urbanas periféricas, como lo señala el informe del MIES (2013 a).

En la Tabla 7 se muestra el segundo caso del análisis del tipo de cuidado infantil, mismo que compara madres solas y acompañadas, excluyendo las variables educación y edad del cónyuge.

Tabla 7 Modelo logit multinomial de la elección de centros de cuidado infantil - madres solas 

Público Privado
Edad niño 0 - 2 -0.740*** -1.868***
(0.05) (0.17)
Log Ingreso per cápita 0.077* 1.034***
(0.03) (0.11)
Instrucción secundaria madre 0.106 0.570*
(0.06) (0.27)
Instrucción superior madre -0.017 1.335***
(0.09) (0.28)
Edad madre < 23 -0.109 -0.273
(0.07) (0.27)
Edad madre 24 - 28 0.004 0.041
(0.07) (0.21)
Edad madre 29 - 34 -0.035 0.165
(0.07) (0.2)
Trabajador activo 0.176** 0.571**
(0.06) (0.22)
Desempleado-Inactivo 0.053 0.778
(0.1) (0.3)
Madres viven solas 0.043 0.042
(0.06) (0.19)
Área rural 0.075 -1.368***
(0.05) (0.23)
Constante -1.064*** -8.906***
(0.18) (0.67)
Número de observaciones 9174
Pseudo R2 0.067
BIC 11864.5
AIC 11693.5

Nota: * p<0.05, ** p<0.01, *** p<0.001

Los errores estándar están entre paréntesis

Como en la Tabla 7 se analizan las mismas variables de la Tabla 6, únicamente se analizarán las variables que han tenido un cambio significativo. Respecto a la educación de la madre sola, se aprecia que mientras más alto es su nivel de educación será más probable que elija un programa infantil privado. Lo mismo ocurre en el estudio realizado por Nicodemo y Waldmann (2009) donde las madres con estudios superiores eligen un cuidado infantil profesional. Para el caso específico de las madres empleadas es necesario aclarar que ellas tendrían preferencia por los sistemas de cuidado infantil dejando de lado el cuidado informal, lo cual es beneficioso pues de acuerdo a Esping-Andersen (2000) es positivo relacionar el Estado, el mercado y la familia.

También se observa que la estructura familiar no influiría sobre la elección de un cuidado infantil público o privado. De esta manera, la segunda hipótesis planteada al inicio del estudio que señala que las madres solas son más sensibles a programas de cuidado infantil frente a las acompañadas se refuta. Debido a los resultados obtenidos en las Tablas 5 y 7, que muestran que las madres, indistintamente de su estado civil, tienen preferencia por el cuidado informal (madres, abuelos o tíos).

4.3. Análisis del uso de cuidado infantil sobre la decisión de empleo materno

Para el análisis del uso de cuidado infantil en la decisión de empleo materno se diferencian dos casos: el primero analiza la presencia del padre en el hogar y el segundo sin él. La Tabla 8 muestra el caso de madres acompañadas.

Tabla 8: Modelo probit de la decisión de empleo materno y cuidado de niños 

Situación Laboral de la Madre
Edad_madre 0.133***
(0.0)
Edad_madre2 -0.002***
(0.0)
Instrucción secundaria madre -0.116**
(0.0)
Instrucción superior madre 0.092
(0.1)
Instrucción secundaria cónyuge -0.071
(0.0)
Instrucción superior cónyuge -0.022
(0.1)
Trabajador del hogar cónyuge 0.447
(0.3)
Inactivo-Desempleado cónyuge 0.324**
(0.1)
Edad del niño 0 - 2 -0.095**
(0.0)
Guardería pública 0.075*
(0.0)
Guardería privado 0.465***
(0.1)
Log Ingreso per cápita 0.277***
(0.0)
Tamaño del hogar 0.023*
(0.0)
Área rural 0.723***
(0.0)
Constante -4.018***
(0.3)
Número de observaciones 6971
Correctamente clasif. 66.98%
Pseudo R2 0.0976
BIC 8664.3
AIC 8561.6

Nota: * p<0.05, ** p<0.01, *** p<0.001

Los errores estándar están entre paréntesis

En cuanto a la edad de la madre, se observa que a más edad aumenta la probabilidad de que participe en el mercado laboral. Sin embargo, si la edad aumenta se dificultaría su entrada al mercado laboral. Esta situación no sería exclusiva del Ecuador, pues según Nicodemo y Waldmann (2009), en el mercado laboral de Europa mujeres mayores de 35 años también enfrentarían complicacionees para emplearse.

Analizando el nivel de instrucción de la madre acompañada, se evidencia que una madre con estudios secundarios tiene menos probabilidad de trabajar, como se presentó en la Tabla 3. Esto se debe a que un número importante de madres de niños menores a cinco años se encuentran dentro del grupo de madres adolescentes quienes continúan cursando la secundaria que para el año 2010 representaban el 57% (INEC, 2010), debido a esta situación los abuelos o tíos asumen la responsabilidad del cuidado de los niños conforme al análisis de la Tabla 3.

Respecto a la situación laboral del cónyuge, se observa que es más probable que la madre se encuentre empleada si su cónyuge es inactivo o desempleado. También Blau y Tekin (2007) observaron en su estudio realizado en Estados Unidos para el año 2007 que el desempleo del cónyuge es un factor significativo que fomenta el empleo materno.

También se observa que, si el niño tiene entre 0 y 2 años es menos probable que la mujer que se encuentra casada o en unión libre sea parte de la fuerza laboral, esto se daría porque se mantienen estructuras familiares tradicionales en las que las mujeres no son motivadas a ingresar al mercado laboral (Nicodemo y Waldmann, 2009; Martínez, 2007) además de la desconfianza en los programas infantiles (Maldonado et al., 2011).

El tipo de cuidado infantil, público o privado, indica mayor probabilidad de que la madre se encuentre trabajando. Como se observó en la Tabla 1, el 80% de madres trabajadoras envía a sus hijos a una guardería. En Europa, también se presentaría el mismo efecto, pues de acuerdo a Nicodemo y Waldmann (2009) la inserción femenina al mercado laboral es más probable.

Con respecto al ingreso per cápita se evidencia que tiene un efecto positivo en la probabilidad de que la mujer decida ingresar al mercado laboral. De acuerdo a Attanasio et al. (2008) con un incremento en el salario se disminuye los costos de cuidado infantil y la brecha salarial de género lo que da como resultado mayor participación de la fuerza laboral femenina.

En la Tabla 9 se presenta el segundo caso del análisis del uso de cuidado infantil sobre la decisión de empleo materno donde interviene la variable estructura familiar que permite comparar a las madres que viven acompañadas con las madres solas.

Tabla 9: Modelo probit de la decisión de empleo materno y cuidado de niños madres solas vs madres acompañadas 

Situación Laboral de la Madre
Edad_madre 0.153***
(0.0)
Edad_madre2 -0.002***
(0.0)
Instrucción secundaria madre -0.157***
(0.0)
Instrucción superior madre -0.027
(0.0)
Edad niño 0 - 2 -0.093**
(0.0)
Log Ingreso per cápita 0.247***
(0.0)
Madres viven Solas 0.540***
(0.0)
Guardería pública 0.110***
(0.0)
Guardería privado 0.337**
(0.1)
Tamaño del hogar 0.004
(0.0)
Área rural 0.660***
(0.0)
Constante -4.098***
(0.3)
Número de observaciones 9174
Correctamente clasif. 67.94%
Pseudo R2 0.1038
BIC 11098.2
AIC 11012.7

Nota: * p<0.05, ** p<0.01, *** p<0.001

Los errores estándar están entre paréntesis

Dado que este modelo contiene las mismas variables de la Tabla 8 y su significación es similar, a continuación se analiza únicamente la estructura familiar. Se observa que si la madre vive sola es más probable que se encuentre trabajando. Este resultado es esperado ya que, las mujeres solas se verían obligadas a trabajar para sustentar a su familia. Sin embargo, por su condición de vulnerabilidad serían más propensas a caer en la pobreza y para evitarlo, muchas de ellas prefieren el empleo informal (Pliego, 2012). Finalmente, contrastando la primera hipótesis que hace referencia a la influencia positiva del cuidado infantil en el empleo de las madres solas y acompañadas, esto se confirma con los resultados presentados en las Tablas 8 y 9.

5. Conclusiones

Este artículo identifica a las personas o instituciones que dedican más tiempo al cuidado de los niños ecuatorianos, así como, el efecto del uso de programas de cuidado infantil sobre la decisión de trabajar de las madres. Los resultados sugieren que las guarderías son poco utilizadas en el Ecuador y que a pesar de no ser la opción preferida por las madres ecuatorianas, los centros de cuidado infantil tendrían un efecto positivo en el empleo materno. De igual forma, se evidencia que la mujer, independientemente de si se encuentra trabajando o no, es quien se encarga del cuidado del niño. Asimismo, el número reducido de madres que dejan a sus niños en las guarderías junto al gran grupo de madres que optan por el cuidado de los abuelos o tíos, también llamado tipo de cuidado informal, sugiere que las madres ecuatorianas de niños menores a cinco años prefieren el cuidado informal, de modo que las posibilidades de universalizar los servicios de cuidado infantil son poco probables. Estos resultados sugieren la implementación de políticas de incentivo al uso de estos servicios, sin embargo para que este plan sea exitoso hay que garantizar la calidad de los servicios de cuidado infantil, tanto públicos como privados y transmitir confianza a las madres. Finalmente, los resultados también sugieren que en Ecuador se conservan las estructuras familiaristas.

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1 Familia nuclear: al padre se considera proveedor y la madre cuidadora (21)

2Para acceder a una guardería pública las madres deben participar en un sorteo previo, es decir, solamente un grupo reducido de niños son beneficiados

Recibido: 09 de Octubre de 2016; Aprobado: 28 de Marzo de 2017

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