1. Introducción
La globalización y la capitalización implacable, acompañadas de estereotipos y mandatos sociales, han configurado escenarios en los que la productividad se concibe como una cualidad inherente a un sujeto responsable y comprometido con la mejora de su entorno. De acuerdo con Salvagioni et al. (2017)
la conjugación de factores estresores ha desencadenado padecimientos que afectan la vida diaria de millones de personas en todo el mundo; esto ha incrementado el riesgo de padecer trastornos emocionales y del sueño, así como problemas psicosomáticos, entre ellos enfermedades cardiovasculares, diabetes, dolor musculoesquelético, accidentes cerebrovasculares (p. 5).
El burnout o síndrome del trabajador quemado (desde este punto sintetizado con las siglas SB) constituye una problemática de naturaleza biopsicosocial relevante, dado que está asociada tanto al bienestar físico y emocional del ser humano, como con su capacidad para dar respuesta a los menesteres laborales y sociales. Además, autores como Rincón señalan que esta condición fue reconocida en el año 2019 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), siendo incluida en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) y ha pasado de ser concebida como un estado de agotamiento vital a ser considerada una enfermedad resultante del estrés crónico proveniente de la sobrecarga laboral (Rincón, 2025, p. 19).
Ahora bien, al trasladar dicha condición al ámbito educativo, se ha logrado identificar que los docentes conforman una de las poblaciones con mayor riesgo de desarrollar sintomatología asociada con el SB. En esta línea, Manzano-Díaz (2020) afirma que “cuando las condiciones laborales son deficientes, dado que en muchas ocasiones no brindan la seguridad y protección necesarias para los colaboradores, se convierten en una amenaza para la salud, provocando enfermedades laborales” (p. 500). La profesión docente, además, está sujeta a cambios constantes, pues las reformas frecuentes en el sistema educativo suelen incrementar tanto los niveles de exigencia como los estándares de calidad en esta área del conocimiento.
Según Díez-Romero (2023) “dentro del colectivo de trabajadores que corren un especial riesgo de sufrir burnout, están los que se dedican al ámbito del cuidado social, el sanitario o en la enseñanza” (p. 192). Igualmente, autores como señalan que, debido a la elevada probabilidad de generar vínculos con las personas a su cargo, los profesionales de la educación están expuestos a un mayor agotamiento emocional, influenciado tanto por los factores contextuales como por la demanda de trabajo (Sorce y De Lucca, 2020, p. 7). Lo mencionado hasta este punto es importante al momento de comprender el sentido de esta investigación, pues a tales factores se debe añadir que el docente universitario no solamente garantiza un proceso educativo de calidad, sino, además, en su rol de formador de profesionales, desempeña otras funciones sustantivas que avalan su vocación de servicio como lo son: la investigación, la vinculación con la sociedad y la gestión académica.
En este sentido, estudios como el de Kwiek (2016) advierten que únicamente el 10% del profesorado universitario en Europa es responsable del 50% de la producción científica, lo que refleja una marcada desigualdad estructural en los sistemas de educación superior (p. 395). Esta concentración del conocimiento genera una tensión latente entre la docencia y la investigación, en tanto los académicos menos productivos tienden a concentrar sus esfuerzos en la enseñanza. De esta manera, se evidencia un conflicto entre las funciones educativas tradicionales y las exigencias contemporáneas orientadas a la generación de nuevo conocimiento.
Para autores como Briceño-Núñez (2024), el abordaje del SB en la educación superior plantea desafíos que van más allá de la praxis andragógica, pues implica la consideración de dimensiones epistemológicas, ontológicas y axiológicas (p. 4). Al tratarse de una población académica con formación representativa en sus respectivas áreas del conocimiento, se incrementa la probabilidad de divergencias en torno a las concepciones epistemológicas de la docencia. Esta heterogeneidad puede constituirse tanto en un factor de protección como en un factor de riesgo con respecto al abordaje integral de la función académica.
La dimensión ontológica está centrada en el ser y no simplemente en el hacer del docente (Villegas-Torres y Lengeling, 2021, p. 231), lo cual, aborda el sentido del maestro en cuanto a su autopercepción como ser humano en servicio a la sociedad. En este sentido, resulta interesante propiciar aproximaciones a profesionales que han logrado mantenerse activos durante períodos prolongados; considerando que la vocación docente cuenta con tres momentos para su construcción: “el ingreso a la docencia, la elección de ser docente y la vocación educativa” (Cardosa-Batres, 2024, p. 35). En la misma línea, la docencia se configura como una práctica reflexiva donde el profesor se cuestiona de manera continua sobre su rol, valores y creencias. Es decir, no se reduce simplemente a una función técnica de formación, sino también, implica una forma de existencia ligada a significados personales y sociales más amplios. La tensión entre los roles de investigador y docente es un aspecto ontológico sustantivo, ya que compromete la forma en que el docente se reconoce a sí mismo dentro de la institución educativa. Siguiendo esta línea, autores como Yağan et al. (2022) destacan que el mismo sistema académico obliga al claustro docente a enfrentar un conflicto de roles institucionales asumidos en su contratación, los cuales orientan la investigación para la productividad, el prestigio y las métricas establecidas por la comunidad científica (pp. 3-10).
Al abordar la dimensión axiológica, Briceño-Núñez (2024) enfatiza en los valores que orientan las acciones, decisiones y relaciones del profesorado, influyendo tanto en su bienestar como en su desempeño profesional, así como en la toma de decisiones y la interacción con los distintos actores del contexto académico (p. 4). Las dimensiones mencionadas corresponden a la piedra angular del desempeño docente en las Instituciones de Educación Superior, dado que configuran su nivel de compromiso con la formación de los futuros profesionales, al igual que sus acciones de autocuidado para el mantenimiento y la mejora de la calidad educativa. El estudio de Onofre-Pérez (2021) menciona que los valores laborales intrínsecos, como el desarrollo personal y el trabajo con significado, se correlacionan positivamente con el compromiso laboral y negativamente con el SB (p. 30-31). Por tanto, este hallazgo enfatiza la importancia de integrar los valores laborales personales con la cultura institucional para la mejora del desempeño individual y colectivo.
El estado actual de las investigaciones referentes al SB en el desempeño de la planta docente plantea una base sólida para la generación de nuevos estudios acerca de esta temática. No obstante, al tratarse de un fenómeno multicausal, uno de los principales desafíos de la investigación del Burnout corresponde a la delimitación de las causas y las consecuencias de este. “La predicción del desempeño es una tarea compleja y requiere del análisis de su red nomológica para su comprensión puesto que las variables psicológicas presentan dificultades para ser analizadas de forma aislada” (Choy-Vessoni y Prieto-Molinari, 2023, párr. 11). Además, la diversidad de las realidades y las percepciones de cada participante implica limitaciones de estos estudios, debido a que se podría propiciar resultados sesgados en cuanto al grado de afectación del burnout en la docencia.
En líneas generales, este artículo pretendió aportar al campo de la investigación educativa relacionado con el aseguramiento de la calidad y el cuidado del personal docente en la educación superior. Se partió de la aplicación de una encuesta de cualidades sociodemográficas y la versión en español del Inventario de Burnout de Maslach para servicios humanos (Maslach burnout inventory human services survey), con la finalidad de caracterizar a la población participante. Paralelamente, la muestra de docentes valoró su desempeño por medio del “Cuestionario para evaluar docentes basado en competencias (EDBC)” (Torres-Roldán et al., 2024), lo cual permitió un contraste posterior entre ambas variables.
En virtud de lo mencionado, la intención de este estudio fue evaluar el impacto de factores como el cansancio emocional, la realización personal y la despersonalización en el desempeño de una muestra de docentes de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad Central del Ecuador en el período académico 2024-2025. El reconocimiento de la escasez de este tipo de estudios en el campo de la educación, sobre todo en el caso de los docentes involucrados en la formación de otros profesionales de este ámbito, fue la motivación principal para el desarrollo de este artículo. De tal forma, se planteó la interrogante ¿De qué manera las dimensiones del burnout afectan el desempeño de la planta docente de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad Central del Ecuador en el período académico 2024-2025?
Dicha formulación fue sustentada en el reconocimiento del docente universitario como un sujeto integral que, a pesar de contar con un recorrido notable y amplia experiencia en su labor, no abandona su condición humana. La valoración del docente, al igual que la prevención de afectaciones en su salud, corresponde a una responsabilidad relevante por parte de las esferas ideológicas, políticas y económicas de todo contexto sociocultural.
El presente manuscrito fue estructurado con la finalidad de partir de un breve reconocimiento del estado del arte y una aproximación teórica-conceptual hacia las variables analizadas para posteriormente brindar especificaciones metodológicas de la fase interactiva. Una vez aclarados dichos componentes, se exponen los resultados más relevantes con base en los objetivos del estudio, avanzando con la discusión de los hallazgos y las conclusiones correspondientes.
2. Estado de la cuestión
En el presente apartado, se hace una revisión de investigaciones afines al tema; los estudios considerados no superan los cinco años desde su publicación. Se priorizó la identificación de revisiones sistemáticas, las cuales aporten una visión generalizada de los avances del estudio del SB en el desempeño docente durante los últimos años.
Tabares-Díaz et al. (2020) efectuaron una revisión sistemática de 53 artículos científicos, haciendo énfasis en estudios referentes al SB en docentes de América Latina. El objetivo que guió el estudio fue la identificación de producción científica afín a la temática, generada en el período comprendido entre los años 2008 y 2018. Uno de los principales hallazgos fue el reconocimiento de una mayor prevalencia de investigaciones de esta índole en poblaciones del área de la salud, en comparación con el análisis de los profesionales del campo educativo. Se llegó a concluir que la mayoría de los estudios que pretendían asociar el SB con variables de carácter sociodemográfico, laboral y psicológico lograban establecer relaciones en forma de factores de riesgo y protección.
Rojas-Solís et al. (2021) llevaron a cabo una revisión de investigaciones efectuadas entre los años 1994 y 2019. El objetivo del estudio fue realizar una exploración sobre el SB en el contexto de docentes latinoamericanos. Partiendo del modelo PRISMA, identificaron 25 artículos de investigación provenientes de nueve bases de datos electrónicas de alto impacto. Entre los principales resultados se evidenció que la investigación referente al SB en el desempeño del profesorado ha sido remitida principalmente al análisis de la prevalencia y el reconocimiento de factores etiológicos, en contraste con los medios para la prevención y el tratamiento. Las conclusiones expusieron la necesidad de considerar la variable de género, el análisis situacional y las necesidades específicas de los participantes en este tipo de estudios.
González-Valero et al. (2021) ejecutaron una revisión de trabajos de investigación relacionados con la temática. El objetivo fue propiciar una aproximación a las principales variables que se asocian con el SB y la resiliencia en el ámbito de la enseñanza. La metodología efectuada fue similar a la de Rojas-Solís et al. (2021), ubicaron una muestra de 25 artículos científicos con publicación entre los años 2016 y 2019. Los resultados evidenciaron que desde el año 2019 ha existido una tendencia ascendente en el interés por investigar variables psicosociales vinculadas al SB; igualmente, se llegó a afirmar que gran parte de los estudios analizados demostraron que las dimensiones del SB presentan una elevada relación con el estado anímico, el sentido de realización y el desempeño laboral e interpersonal de los docentes universitarios. Se concluyó en la constatación de que todos los niveles educativos evidencian una notable cantidad de profesionales que padecen SB, lo cual podría repercutir tanto en la salud mental de estos sujetos como en los procesos de enseñanza-aprendizaje.
3. Aproximación conceptual al Burnout
Para autores como Caballero-Domínguez et al. (2010), el síndrome del quemado o burnout es un término acuñado desde el contexto asistencial y organizacional para referirse a personas que manifestaban desgaste profesional y emocional (p. 132). Por su parte, Saborío-Morales e Hidalgo-Murillo (2015) mencionan que las primeras aproximaciones a esta condición datan de los años 70, cuando el psiquiatra Herbert Freudenberger utilizó por primera vez el concepto de quemado para describir el declive en el estado de la salud física y psicológica del personal de asistencia de una clínica de adicciones en Nueva York, EE. UU (p. 2). Así, se lograron identificar afectaciones a partir del primer año de servicio, evidenciadas en cambios en las actitudes hacia el trabajo y en una reducción continua de la efectividad en las actividades realizadas por dichos profesionales a lo largo de las jornadas laborales.
En 1976, la psicóloga estadounidense Christina Maslach retomó el término burnout para referirse a un síndrome tridimensional, caracterizado por agotamiento emocional, despersonalización y escasa realización personal, principalmente asociado con profesiones que implicaban el trato directo con seres humanos (Maslach y Jackson, 1981, p. 106).
Con el paso de los años, la definición del síndrome de burnout se ha ido complementando gracias al aporte de diversos autores. A continuación, la figura 1 sintetiza la evolución del concepto del síndrome de burnout a lo largo de las últimas décadas.
La figura 1 muestra que, desde la perspectiva de Estrada-López et al. (2018), autores como Freudenberger (1974) y Hernández, González y Campos (2011) centraron su labor en el reconocimiento del síndrome de burnout (SB), aludiendo a una sensación de fracaso en el individuo con esta condición; mientras que Pines y Kafry (1978), Maslach y Jackson (1981) y Kahill (1988) se adentraron principalmente en el estudio de factores asociados al síndrome, tales como el agotamiento proveniente del ambiente laboral, el desgaste en la implicación con seres humanos, el cambio en la actitud del trabajador afectado y el estrés crónico.
Del mismo modo, entre las particularidades y los aportes representativos al concepto de SB, se han identificado tres etapas en el desarrollo del síndrome: 1) el desequilibrio entre recursos y demandas; 2) el desarrollo de la sensación de agotamiento, acompañado por el incremento de estresores; y 3) la modificación de la conducta en las interrelaciones. Además, cabe destacar las dimensiones propuestas por Maslach y Jackson (1981), que han sido la base para el desarrollo de numerosos estudios posteriores, gracias a la creación del Inventario de Burnout de Maslach para servicios humanos.
3.1 El Desempeño Docente en la Educación Superior
La labor de educar requiere de vocación y aptitudes clave para una ejecución adecuada; no obstante, el desempeño del docente universitario demanda mayor rigor, ya que incorpora elementos personales, disciplinares y pedagógicos (Salazar, 2006, p. 31). La caracterización del catedrático parte del reconocimiento de la multidimensionalidad que define el perfil del profesional académico, dado que, al tratarse de un sujeto vinculado al ámbito superior de la educación, debe cumplir labores formativas de investigación, coordinación y tutoría que van más allá de los aspectos exclusivamente pedagógicos. El docente universitario representa fortaleza y experticia en un área específica del conocimiento; sin embargo, según la Organización de las Naciones Unidas, su participación en la labor formativa requiere que, además de ser un especialista en su área del conocimiento, posea competencias en el ámbito del saber pedagógico, tales como el conocimiento de los modos de aprendizaje y el entendimiento de los procesos de evaluación (UNESCO, 1998, p. 3).
La aproximación conceptual al desempeño del docente universitario se complejiza al reconocer esta multidimensionalidad en la praxis, se ha llegado a considerar incluso aspectos personales y emocionales que pueden repercutir en su desempeño a lo largo de los procesos formativos. El ejercicio de la pedagogía es inseparable del establecimiento de relaciones con el estudiantado. Por ende, elementos como el trato a los estudiantes, la actitud en los espacios de aprendizaje y la proximidad con los futuros profesionales representan componentes importantes en la evaluación del desempeño profesional.
4. Metodología
Esta investigación se enfocó en reconocer el grado de asociación entre las dimensiones del síndrome de burnout como variable independiente y el desempeño docente como variable dependiente, al igual que la influencia que existe entre ellas, por lo que específicamente se trata de un estudio de corte correlacional. El artículo se realizó desde un enfoque cuantitativo, no experimental; de corte transversal y correlacional. Se consideró dicho enfoque dado que se priorizó la obtención e interpretación de datos numéricos en un ambiente no controlado, con el propósito de brindar respuestas objetivas a las interrogantes de la investigación (Creswell, 2014). Fue de corte transversal, debido a que el levantamiento de datos se ejecutó en una única ocasión; y correlacional, por el grado de asociación entre ambas variables.
4.1 Participantes
El estudio contó con la participación de una muestra de docentes, pertenecientes a la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad Central del Ecuador, durante el período académico 2024-2025. El proceso de muestreo fue no probabilístico intencional, dado que los individuos fueron seleccionados a partir de los siguientes criterios: a) laborar en la Facultad de Filosofía de la UCE; b) Tener una relación laboral con la universidad superior a un año; c) poseer como formación base un título de tercer nivel en el campo de la educación.
De tal forma, se consideró la participación de una muestra de 109 docentes universitarios. Dicho grupo correspondió al 39% del total de docentes que laboraba en la facultad mencionada (279 profesionales) al momento de realizar el levantamiento de datos.
A continuación, el cuadro 1 sintetiza las características sociodemográficas de la muestra participante.
Cabe destacar que la participación de todas las personas involucradas en este estudio fue completamente voluntaria, consentida e informada. Igualmente, se respetó el criterio de confidencialidad y el anonimato en todo momento.
4.2 Instrumentos
Los instrumentos utilizados para llevar a cabo la investigación fueron el Inventario de Burnout de Maslach (versión en español del Maslach Burnout Inventory) y el Cuestionario para evaluar docentes basado en competencias (EDBC) (Torres et al., 2024). Ambos instrumentos han sido reconocidos por su amplia aplicación en varios estudios, como herramientas para la medición de las variables: SB y desempeño docente.
El MBI (Maslach y Jackson, 1981) contempla las dimensiones: cansancio emocional, despersonalización y realización personal. Este inventario cuenta con una consistencia interna elevada y una fiabilidad alta, cercana al valor α = 0.90 (Oyola-García et al., 2023). Su aplicación ha sido una de las más reconocidas para proyectos de investigación sobre SB (Rojas-Solís et al., 2021). Los rangos para la calificación por aspecto evaluado se exponen en el cuadro 2.
El “cuestionario para evaluar docentes basado en competencias (EDBC)” fue creado por Torres et al. (2024). El instrumento posee 22 ítems, diseñados con la intención de medir el desempeño de la planta docente en la educación superior a través de las competencias: Conocimientos, Habilidades, Actitudes y Valores. Se procedió a aplicar la prueba piloto con la finalidad de establecer la fiabilidad del instrumento, obteniendo un valor con alfa de Cronbach correspondiente al rango excelente (α = 0.924).
4.3 Análisis de datos
La primera fase del estudio consistió en la aplicación de los instrumentos a la muestra docente de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad Central del Ecuador, activa durante el período académico 2024-2025. Posteriormente se realizó el procesamiento de los datos mediante el paquete estadístico SPSS v26.0 y el programa Microsoft Excel. El análisis descriptivo contempla gráficos realizados con base en las medidas de tendencia central y los valores obtenidos. De igual manera, se aplicó un análisis correlacional mediante la comparación de las puntuaciones resultantes de la aplicación de ambos instrumentos.
5. Resultados
5.1 Fase 1: Medición del nivel de burnout en la planta docente de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación
El primer elemento analizado fue la prevalencia de SB en la planta docente. Cabe destacar que la muestra estuvo conformada mayoritariamente por catedráticos con dedicación a tiempo completo, que cumplían aproximadamente de 11 a 20 años de servicio en la educación superior, con una media (μ) de edades correspondiente a los 49 años y una desviación estándar de σ = 9.
La figura 2 presenta los datos obtenidos acorde a cada dimensión del MBI, haciendo referencia a los niveles alto, medio y bajo, ofrecidos por el instrumento.
5.1.1 Cansancio emocional
88 docentes demostraron puntajes entre 0 y 18 (bajo): Indica que, por lo general, no se presenta agotamiento o sobrecarga emocional debido a niveles de estrés experimentados durante la jornada académica.
10 docentes demostraron puntajes entre 19 y 26 (medio): Estos docentes afirman sentir cierto nivel de agotamiento emocional, el cual podría incrementar y ascender a un nivel alto de cansancio en esta dimensión.
11 docentes demostraron puntajes entre 27 y 54 (alto): Propio de sujetos que experimentan constantemente la vivencia de encontrarse exhaustos por las demandas en el trabajo.
5.1.2 Despersonalización
84 docentes demostraron puntajes entre 0 y 5 (bajo): Referente a docentes que fácilmente pueden establecer interrelaciones positivas con los estudiantes.
22 docentes demostraron puntajes entre 6 y 9 (medio): Indica cierta distancia emocional y pérdida de interés en el trato con los terceros.
3 docentes reportaron un puntaje entre 10 y 30 (alto): Estos docentes consideran contar con una escasa capacidad para conectar emocionalmente con sus estudiantes. Lo cual podría interpretarse como una actitud cínica y deshumanizada hacia los demás.
5.1.3 Realización personal
1 docente reportó un puntaje entre 0 y 33 (bajo): Este docente afirma no sentirse satisfecho con su trabajo, careciendo de un sentido de logro.
19 docentes demostraron puntajes entre 34 y 39 (medio): Propio de docentes con un sentido de satisfacción relativamente moderado hacia el desempeño y los logros laborales.
89 docentes obtuvieron puntajes entre 40 y 56 (alto): Indica que estos participantes sienten satisfacción hacia su labor y sus logros académicos.
Al comparar los resultados con las cualidades sociodemográficas presentadas previamente, es posible afirmar que de una muestra de docentes con edad promedio de 49 años, en su mayoría compuesta por docentes de género masculino con antigüedad laboral aproximada de 11 a 20 años, no se evidenciaron participantes con indicadores de SB.
5.2 Fase 2: Análisis Correlacional entre las dimensiones del SB y el índice de desempeño docente
Los resultados de la primera fase permitieron una distribución por dimensiones del SB, lo cual facilitó el análisis correlacional por medio del Coeficiente de Pearson (r). Los resultados presentados a continuación corresponden a una comparación entre las dimensiones de SB y el resultado total obtenido en el cuestionario referente al desempeño docente.
En cuanto a las relaciones entre las dimensiones del síndrome de burnout, en el cuadro 3, los resultados evidenciaron correlaciones significativas entre ellas, coherentes con lo reportado en la literatura. Se encontró una correlación negativa moderada entre cansancio emocional y realización personal (r = -.317, p = .001), lo que indica que a medida que los docentes perciben mayor cansancio emocional, su sensación de logro y eficacia personal tiende a disminuir. Asimismo, la relación entre cansancio emocional y despersonalización fue positiva y débil (r = .248, p = .009), sugiriendo que niveles más altos de agotamiento emocional se asocian con actitudes más distantes o cínicas hacia los estudiantes y el trabajo docente. Finalmente, la relación entre realización personal y despersonalización resultó negativa y moderada (r = -.353, p < .001), lo cual refleja que una menor percepción de éxito personal se acompaña de una mayor despersonalización en el ejercicio profesional.
Por otra parte, al analizar la relación entre las dimensiones del síndrome de burnout y el desempeño docente, los hallazgos revelaron que solo una de las dimensiones mostró una correlación significativa. La realización personal se asoció de forma positiva y débil con el desempeño (r = .248, p = .009), lo que sugiere que los docentes que se sienten más realizados profesionalmente tienden a reportar un mejor desempeño en sus funciones académicas. En contraste, las correlaciones entre cansancio emocional y desempeño (r = -.110, p = .254), así como entre despersonalización y desempeño (r = -.072, p = .459), fueron negativas, pero no significativas, indicando que estas dimensiones del burnout no mostraron una influencia estadísticamente relevante sobre el desempeño percibido en la muestra participante.
6. Discusión de resultados
El estado del arte expuesto al comienzo de este artículo plantea la importancia de ampliar la profundidad de los estudios relacionados con el síndrome de burnout (SB) en el desempeño del profesorado. Claramente, existe una notable cantidad de análisis que se centran específicamente en aproximaciones descriptivas (Rojas-Solís et al., 2021), dejando de lado una contextualización que facilite la comprensión más amplia de las condiciones en las que se obtuvieron los hallazgos.
En este estudio, se identificaron asociaciones significativas entre las dimensiones del SB y el desempeño docente, particularmente en la dimensión de realización personal, que se evidenció como un factor relevante en la prevención de dicho síndrome. Por medio del coeficiente de Pearson, se encontró: 1) una correlación negativa moderada entre cansancio emocional y realización personal (r = -.317, p = .001); 2) una correlación negativa moderada entre realización personal y despersonalización (r = -.353, p < .001); y 3) una correlación positiva débil entre realización personal y desempeño docente (r = .248, p = .009). Estos resultados sugieren que una mayor sensación de realización personal podría contribuir a mitigar síntomas como el cansancio emocional y la despersonalización, al tiempo que favorece un mejor desempeño profesional.
Al contrastar estos hallazgos con la revisión sistemática de González-Valero et al. (2021), quienes afirman que “(…) la realización personal se relaciona con la reparación emocional con un efecto grande (r = 0,501)” (p. 282) se observa consistencia en cuanto al rol positivo de esta dimensión en el bienestar docente. Un aspecto destacable del presente estudio es la tipología del profesorado participante, dado que todos contaban con formación de base en el ámbito educativo, lo cual podría haber influido favorablemente en su capacidad para gestionar las demandas laborales y mantener un sentido de realización personal. En línea con Hernández-Ortega (2023), quien señala que varios docentes universitarios “se han encontrado bajo constantes presiones laborales, lo que les ha obligado a adaptarse de forma ambiental y profesional” (pp. 112-113), los hallazgos de este estudio apuntan a que dicha adaptación parece eficaz en la muestra analizada, sin evidencias de afectaciones severas en el desempeño. De hecho, la mayoría de los docentes presentó bajo cansancio emocional y despersonalización, junto con niveles altos o medios de realización personal. Esto coincide con Garcés-Delgado et al. (2023), quienes sostienen que, a pesar de niveles moderados de estrés, no existen indicadores que evidencien que el profesorado sufra de estrés crónico, sugiriendo que la sintomatología del SB en contextos universitarios es situacional y no necesariamente clínica.
Finalmente, factores como la edad y la experiencia profesional parecen desempeñar un papel importante en la calidad del desempeño docente. Bolívar y Mula-Falcón (2022) destacan que los docentes presentan mayor tendencia a desarrollar estrés en los primeros años de ejercicio, cuando aún están adaptándose, pues “el miedo al fracaso lleva voluntariamente al individuo a explotarse a sí mismo hasta la extenuación” (p. 123). Este planteamiento es coherente con lo observado en la presente muestra, caracterizada por una media de edad de 49 años y amplia trayectoria profesional, lo que podría explicar la mayor resiliencia emocional y la sensación de logro personal reportadas. Como afirman Mendes y Miguel (2024), los trabajadores experimentados presentan mayor éxito al regular sus emociones en situaciones exigentes, lo cual facilita una sensación de realización personal más definida, impactando positivamente en el desempeño y la relación con el estudiantado.
Como consecuencia, se comprende que la sensación de realización personal podría ser considerada como un factor protector para los docentes frente al desgaste emocional y la despersonalización. Por su parte, la trayectoria y la experiencia profesional también fueron percibidas como elementos que podrían marcan una diferencia en la etiología del SB en esta población, algo que sin duda merece ser indagado con mayor detalle en estudios posteriores, sobre todo con muestras de docentes nóveles o que provienen de otras áreas de formación.
7. Conclusiones
En la muestra analizada, la influencia del síndrome de burnout (SB) en el desempeño del docente universitario dependió de la combinación de factores personales, emocionales, sociales y laborales, que posibilitaron o previnieron la aparición de los indicadores de alerta. En este sentido, ningún participante evidenció un componente de estrés crónico, sin embargo, existieron docentes que manifestaron afectación en las dimensiones de cansancio emocional y despersonalización. Cabe destacar que las características sociodemográficas brindaron información clave al momento de comprender por qué no existió una relación significativa entre las variables del estudio, dado que elementos como la edad, la vocación y los años de servicio del profesorado demostraron ser relevantes para la gestión de las demandas vinculadas a la labor docente.
Entre las dimensiones más relevantes del síndrome de burnout en relación con el desempeño docente, se identificó que el sentido de realización personal adquiere especial importancia como factor de prevención del cansancio emocional y despersonalización en la población analizada. Este hallazgo resulta significativo al considerar que la totalidad de la muestra estuvo conformada por docentes con formación en el área educativa, lo que sugiere que muchos de ellos podrían sentirse realizados al desempeñarse en la docencia universitaria.
El desempeño docente es, sin duda, un fenómeno multicausal que combina una variedad de recursos y competencias desarrolladas a lo largo de la trayectoria profesional. Factores como la edad y los años de experiencia de los docentes juegan un papel fundamental en la consolidación de un desempeño óptimo y en la percepción positiva de los estudiantes hacia su labor. Tanto el presente estudio como los aportes mencionados muestran que, con el paso del tiempo, los docentes suelen ajustar sus prioridades, enfocándose cada vez más en aspectos que promueven la calidad educativa y una interacción empática y asertiva con los estudiantes. Dicho cambio de perspectiva enriquece la experiencia de aprendizaje y refuerza las relaciones entre el profesorado y su contexto. Igualmente, a medida que adquieren más experiencia, los docentes refinan sus estrategias para manejar el estrés y mejoran sus habilidades de regulación emocional, lo cual contribuye al desarrollo de factores protectores contra el agotamiento y otras condiciones relacionadas con el estrés laboral.



















