1. Introducción
La escritura es una habilidad requerida para satisfacer múltiples necesidades en las que se involucra la comunicación, la educación, el trabajo y otras actividades en las que demanda expresar ideas; también permite mantener un registro y memoria del pensamiento individual y colectivo. Elementos gramaticales, discursivos, comunicativos y culturales intervienen en la escritura, autores de distintas vertientes se han esforzado por explicar los aspectos que contribuyen a la ejecución de esta habilidad. La escritura creativa implica la inventiva del ser humano para expresar ideas de formas y maneras que persuadan al receptor del mensaje. Sin embargo, a pesar de la relevancia de la enseñanza de la escritura creativa, numerosos estudios han identificado deficiencias en el desempeño de los estudiantes en esta habilidad.
En tal circunstancia surge la necesidad de investigar técnicas de enseñanza de la escritura creativa que posibiliten mejoras en la expresión escrita; a nivel educativo intervienen factores biológicos, psicológicos, sociales, culturales y curriculares que desembocan como naturaleza del estudio al lenguaje. Sobre este se escogió estudiantes de octavo de Educación General Básica (EGB) con quienes se aplicó la enseñanza de la escritura creativa y mediante instrumentos de evaluación se recolectaron datos que permitieron observar los cambios a través del análisis estadístico en la expresión escrita.
Una de las principales dificultades para la ejecución de la investigación fue la coordinación de los tiempos y temas de clases del grupo que participó en el cuasiexperimento, coincidir con el bloque de lectura que estuvo considerado en el Plan Curricular Anual (PCA) y el Plan de Unidad de Destreza (PUD). El desafío fundamental fue modificar el PUD para lograr que la intervención produzca los efectos esperados en la expresión escrita de los estudiantes, especialmente romper con las prácticas del modelo tradicional que se ejercen en la enseñanza de la escritura creativa. El enfoque tradicional adoptado en la enseñanza de la escritura en la práctica de los docentes, según manifiesta Supisiche (2014) predominan “aspectos normativos y prescriptivos preocupados en establecer normas y reglas que determinan las formas correctas en el uso” (p. 22), como consecuencia, los estudiantes perciben la escritura como una tarea mecánica y carente de significado, lo que limita su motivación y compromiso con el proceso de aprendizaje.
Numerosos estudios han respaldado los beneficios de la escritura creativa en el ámbito educativo, así Orozco (2020) destaca que “en las últimas décadas, la escritura creativa ocupa un lugar relevante. Escribir con corrección y originalidad constituye, sin duda, una meta atractiva y ambiciosa” (p. 1). Sin embargo, a pesar de la creciente evidencia que respalda los beneficios de la escritura creativa, aún existe una brecha significativa en la comprensión de los mecanismos específicos a través de los cuales esta influye en el desarrollo de la expresión escrita, así Calle y Aguilera (2022) mencionan que “permite al estudiante expresar sus emociones, construir ideas sobre la realidad y componer otras representaciones espaciales y temporales que aportarán a sus prácticas comunicativas académicas y sociales” (p. 19). Además, muchos de los resultados apuntan que al explorar de manera sistemática la efectividad de métodos, estrategias
es una forma de imaginar otros modos de expresión, apartados de su uso instrumental, mediante la introducción de la lectura literaria que evidencia el uso de la metáfora para significar la realidad y abunda en figuras retóricas que aparte de dotar de gracia a un texto, aportan a la construcción de la subjetividad (Guzmán y Bermúdez, 2019, p. 14).
La importancia del problema radica en que la escritura creativa se fundamenta en la premisa de que la creatividad es una habilidad inherente a todos los seres humanos y que puede ser cultivada y desarrollada a través de prácticas y ejercicios específicos. Por tanto, Calle y Aguilera (2022) afirman que “la escritura creativa implica la expresión espontánea de la forma como el estudiante concibe el mundo que lo rodea, con un componente personal que le da originalidad a lo escrito” (p. 4). Al incorporar elementos de imaginación, juego y experimentación en el proceso de escritura tiene el potencial de despertar el interés y la motivación de los estudiantes, facilitando así el aprendizaje y el desarrollo de habilidades comunicativas.
Conforme Foucault la interrelación entre el lenguaje, el conocimiento y la cultura, a través de la palabra (el lenguaje) y las cosas (la realidad), en un determinado contexto histórico y cultura a través del lenguaje como instrumento de comprensión del mundo, mediante la escritura se crea un registro de ideas que usualmente no son neutras y que están sometidas a estructuras de poder que perpetúan o cuestionan discursos dominantes, los escritores creativos construyen y deconstruyen significados, reinterpretan la realidad, las narrativas creadas utilizan el lenguaje de maneras innovadoras y al mismo tiempo buscan construir nuevas realidades y significados. Se habla a partir de una escritura que forma parte del mundo; se habla al infinito de ella y cada uno de sus signos se convierte a su vez en escritura para nuevos discursos; pero cada discurso se dirige a esta escritura primigenia cuyo retorno promete y desplaza al mismo tiempo (Foucault, 1966, p. 49).
La idea principal de la investigación es dar respuesta a esta problemática, la escritura creativa ha emergido como una potencial forma de revitalizar la enseñanza de la expresión escrita. Este proceso basado en la estimulación de la imaginación y la exploración de nuevas formas de expresión ofrece un camino alternativo para fomentar el desarrollo de habilidades escriturales de manera más atractiva y significativa para los estudiantes. Ráez (2022) manifiesta que:
El aula se convierte en un espacio donde los participantes están interesados en aprender a escribir mientras escriben. Las consecuencias tanto para el profesor como para los alumnos son significativas, implica respetar, comentar, debatir, corregir, valorar y disfrutar tanto de la escritura propia como de la de los demás (p. 22).
El objetivo principal del estudio es evaluar los efectos de técnicas de enseñanza de la escritura creativa en el desarrollo de la expresión escrita de estudiantes de EGB. Para ello, se diseñó e implementó un programa de intervención basado en técnicas y ejercicios de escritura creativa con el fin de medir el desarrollo de la expresión escrita de los participantes. Los hallazgos de este estudio contribuyen a una mejor comprensión de los efectos de la escritura creativa en el desarrollo de la expresión escrita, a la vez que proporcionan evidencia empírica sobre la efectividad de las técnicas de enseñanza. Además, los resultados obtenidos ofrecen implicaciones prácticas para el diseño de estrategias pedagógicas innovadoras y enriquecedoras en el ámbito de la enseñanza de la escritura.
Esta investigación aborda una problemática relevante en el campo de la educación y busca aportar conocimientos valiosos para mejorar las prácticas de enseñanza de la escritura. Al explorar los efectos de la escritura creativa en el desarrollo de la expresión escrita se espera contribuir al diseño de enfoques pedagógicos más atractivos y significativos para los estudiantes, fomentando así el desarrollo de habilidades comunicativas esenciales para su éxito académico y personal. Entre las principales preguntas de investigación que se pretende responder están: ¿cómo las técnicas de enseñanza de la escritura creativa potencian los componentes estructurales como ortografía, secuencia y orden, vocabulario, caligrafía, recursos literarios?, ¿cómo las técnicas de enseñanza de la escritura creativa favorecen el desarrollo de los tipos de creatividad y enfoques de la escritura?, ¿cómo el proceso de desarrollo de la escritura, planificación, textualización, revisión aportan al desarrollo de la escritura creativa?, ¿cómo se benefician las propiedades textuales de cohesión, coherencia, adecuación cuando se ejecutan procesos de enseñanza de la escritura creativa? Los límites de la investigación están asociados a la complejidad del acto comunicativo y sobre todo al desarrollo del lenguaje a través de las distintas macrodestrezas, así como al control de otras variables que intervienen en el proceso de enseñanza y aprendizaje que permitan evidenciar que las técnicas fueron las que posibilitaron el desarrollo de la expresión escrita.
El propósito de este artículo es difundir a la comunidad académica, específicamente a docentes del área de Lengua y Literatura los resultados de la intervención ejecutada con técnicas de enseñanza de la escritura creativa que potencie la expresión escrita de estudiantes de EGB. Este artículo está estructurado con una introducción que ilustra al lector el fenómeno investigado, posterior la revisión de la literatura de escritura creativa, expresión escrita y técnicas de enseñanza específicas, métodos y materiales, resultados, discusión de resultados, conclusiones y referencias bibliográficas utilizadas para soportar la información del artículo
2. Revisión de la literatura
2.1. La escritura creativa
Múltiples autores abordan a la escritura creativa, entre ellos Harper (2010) señala que:
Cuando se aborda la escritura creativa, a veces, se da el caso de que hablamos de dos cosas. Es decir, las actividades de escritura creativa y las obras terminadas que surgen de las actividades de escritura creativa. Sin embargo, la mayoría de las veces el término escritura creativa se utiliza para referirse a las actividades que se realiza. Alternativamente, los resultados de estas actividades se denominan con mayor frecuencia por sus nombres de textos específicos, por ejemplo, el poema, guion, historia o novela que emerge de los actos y acciones de la escritura creativa (p. 2).
La escritura creativa actúa como un medio que permite expresar las ideas de forma original y estilística. Dicho de otro modo, es un proceso mediante el cual se utilizan palabras para expresar pensamientos, emociones, historias o conceptos de una manera imaginativa única y personal. En este sentido, y a diferencia de la escritura técnica o académica, que se enfoca en transmitir información de manera clara y objetiva, la escritura creativa busca inspirar, entretener o provocar sentimientos en el lector, su fin es el desarrollo y materialización de pensamientos propios y auténticos. Harper (2015) afirma que:
La escritura creativa es la acción de escribir creativamente, informada por la imaginación del ser humano y la comprensión creativa y crítica del escritor creativo, influenciada por la historia personal y la cultura, guiada por formas y tipos de conocimiento que muy a menudo no se mantienen dentro de los límites disciplinarios de los colegios, universidades o escuelas tal como han sido definidos en el periodo moderno tardío (p. 1).
Guilford (1968) sugiere que “el pensamiento creativo abarca una gama de capacidades intelectuales, incluida la capacidad de generar numerosas ideas (fluidez), producir ideas de varios tipos (flexibilidad), basándose en ideas existentes (elaboración), y producir ideas originales (originalidad)” (p. 62). Enfatizan Brookes y Marshall (2004) que “la imaginación y la originalidad se valoran más que la estandarización del pensamiento y la veracidad al tiempo que caracterizan la escritura creativa” (p. 17). Para este efecto el currículo del sistema educativo del Ecuador dentro de Lengua y Literatura aborda a la escritura. Adicionalmente, hay una asignatura opcional, en la que destaca que la redacción creativa “busca animar a la curiosidad y aplicar la experiencia para indagar investigar y escribir por medio de la participación interactiva” (Ministerio de Educación del Ecuador, 2016b, p. 2). Es decir, los conocimientos previos y experiencias son de suma utilidad para el abordaje de la escritura creativa y mediante el proceso didáctico genera en los estudiantes conocimientos e ideas creativas, a fin de no solo plasmar ideas originales, sino involucrar al lector y emplear la curiosidad como estrategia fundamental en el proceso de redacción.
En la escritura creativa se puede explorar una amplia gama de géneros, incluyendo la narrativa (cuentos, novelas), la poesía, el teatro, los guiones de cine o televisión, el ensayo creativo, entre otros. Este tipo de escritura fomenta la libertad de expresión y la experimentación con el lenguaje, permitiendo al autor explorar su imaginación y dar rienda suelta a su creatividad. Además, desde el punto de vista pedagógico, la literatura se ve íntimamente ligada a la escritura creativa, pues, es reflejada como un elemento importante que posibilita el devenir de la imaginación. Esto permite que los estudiantes desarrollen “la capacidad de análisis alrededor de situaciones que se plantean en las consignas y para las cuales se requiere del ejemplo de cómo lo hicieron los otros” (Guzmán y Bermúdez, 2019, p. 93). En otras palabras, este tipo de destreza escritural fomenta la capacidad de reflexión en torno a diferentes situaciones.
Ante esto, resulta necesario destacar que los escritores creativos suelen emplear técnicas literarias como la metáfora, la descripción detallada, el diálogo y la caracterización para crear mundos ficticios o dar vida a personajes convincentes. Además, la escritura creativa puede ser una forma de autoexpresión, terapia o exploración personal, permite al escritor conectar con sus propias emociones y experiencias de manera profunda y significativa. Así Escartín (2014) aborda que la escritura terapéutica “es una técnica que combina la escritura y la terapia para promover el bienestar emocional y mental de las personas” (p. 33). Por lo tanto, es un medio poderoso para comunicar ideas y sentimientos de manera artística y original, y puede ser disfrutada tanto por el escritor como por el lector como una forma de explorar el mundo y la imaginación humana. Múltiples son las características de la escritura creativa, entre las más relevantes están: a) originalidad y creatividad, b) uso del lenguaje figurado, c) exploración de emociones y sentimientos, d) narrativa y estructuras no convencionales, e) uso del imaginario y la fantasía, f) voz y estilo personal, g) ambigüedad y múltiples interpretaciones, h) experimentación y riesgo literario, i) conciencia estética, j) exploración de temas universales y personales.).
2.1.1. Escritura (Ortografía, secuencia y orden, vocabulario, caligrafía, recursos literarios)
La ortografía son normas, convenciones, reglas que se siguen en la escritura de una lengua, aspectos como acentuación, puntuación, grafía, concordancia son parte de esta, su función es garantizar la claridad y comprensión en la comunicación escrita. Así la Real Academia Española (RAE) al abordar el término ortografía designa como la disciplina lingüística de carácter aplicado que se ocupa de describir y explicar cuáles son los elementos constitutivos de la escritura de una lengua y las convenciones normativas de su uso en cada caso, así como los principios y criterios que guían tanto la fijación de las reglas como sus modificaciones (RAE, 2010, p. 36).
La caligrafía permite que el estudiante escriba de forma estética y estilizada, combina aspectos de diseño, precisión y creatividad, así la caligrafía es el arte o técnica que persigue conseguir una escritura manual bella y bien formada, según diferentes estilos. RAE (2010) señala que:
En el ámbito docente, su finalidad es enseñar a los alumnos a escribir a mano, trazando adecuadamente las letras de acuerdo con sus rasgos formales distintivos. Ortografía y caligrafía se diferencian también por sus fines: la primera impone unas normas en la representación de la lengua oral, sin hacer consideraciones sobre la belleza, claridad y corrección en el trazo de los signos gráficos, aspectos que constituyen precisamente el objeto de la caligrafía (p. 36-37).
La secuencia y orden es la forma como se organizan y estructuran las ideas y eventos dentro de una narrativa, depende de una secuencia, estructura, conectores, personajes, y el ambiente. El vocabulario permite una comunicación más precisa y efectiva, enriquece la expresión escrita y oral, incluye sustantivos, verbos, adjetivos, adverbios entre otros, usualmente si el orden y la secuencia son adecuados ayudan a escribir creativamente, permiten mantener la atención, interés del lector y a comunicar lo que se pretende. Así Culebra (2004) expresa que:
Resulta bastante común que el vocabulario que se posee al hablar se reduzca al momento de escribir, sea porque se desconoce la ortografía o, lo más común, porque se tengan dudas respecto de su significado. Para ampliar e incluso para dominar el propio vocabulario verbal, son útiles los diccionarios semánticos, es decir, aquellos en los que aparecen las palabras y se enlistan sus distintos significados (p. 70).
Los recursos literarios permiten dar mayor expresividad y profundidad, permiten evocar emociones, crear imágenes cuando se hace escritura creativa, algunos de los más utilizados son: metáfora, símil, aliteración, anáfora, hipérbole, personificación, ironía. El Ministerio de Educación del Ecuador (2016a) afirma que:
se trata también de que el joven y adulto componga textos literarios, de que adapte o combine de manera libre y creativa diversos recursos literarios presentes en los textos estudiados. El espacio destinado a la escritura creativa se debe asumir y desarrollar como un ejercicio de taller, en el que se le estimule de manera continua, se debe ofrecer actividades de escritura que consideren sus intereses y su entorno sociocultural. Es necesario, además, empezar a escribir pequeños textos (en poesía o prosa) en los que pueda expresar aquello que corresponde al mundo de sus afectos, sentimientos y sueños. Los ejercicios de escritura tomarán como referencia los intereses cotidianos del educando (música, cine, etc.) (p. 72).
2.1.2. Creatividad y tipos
La creatividad permite que el ser humano desarrolle su imaginación y la resolución de problemas, faculta la generación de nuevas ideas desde distintas aristas, con cualidades específicas como efectividad, atractividad y utilidad. En este sentido, ser creativo va más allá del solo hecho de pensar, dado que incluye el involucramiento de varios procesos cognitivos como la atención, el lenguaje, la percepción y la memoria. Dicho esto:
“Crear” es producir intencionadamente novedades valiosas. No basta con que sean originales, sino que han de tener alguna cualidad apreciable: la eficacia, la belleza, la gracia, la utilidad. Lo que concede valor a la creatividad es el valor del proyecto que se va a resolver creativamente (Marina, 2013, p. 140).
El valor de la creatividad se determina por la relevancia y el impacto de la tarea que se realiza. En este contexto, la escritura creativa facilita la producción de textos que no solo sean interesantes y útiles, sino que también transmitan un mensaje claro. La forma en que se organiza el contenido, la selección de palabras, la estructura narrativa y la capacidad del texto para influir positivamente, inspirar o educar, son elementos clave en la evaluación de la creatividad. Por lo tanto, la creatividad no solo enriquece un texto, sino que también amplifica su impacto y favorece una comunicación más profunda y efectiva.
Por consiguiente, la creatividad, específicamente en la escritura, se origina, además de la capacidad del autor para innovar y generar novedades valiosas, en el impacto que estas puedan llegar a tener en la persona que lee el escrito. Es importante considerar que el escritor creativo se debe centrar en dos elementos indispensables: el primero, en términos de estilo y estructura; y segundo, en cómo su obra puede ser capaz de generar una respuesta favorable, emocional y cognitiva en su audiencia. La capacidad de crear narraciones originales, construir personajes con pensamientos profundos y crear escenarios imaginativos faculta que los lectores se adentren en la obra presentada. Así la creatividad es capaz de transformar las experiencias de la lectura, pues la audiencia se enfrenta a retos que desafían sus expectativas y los invita a reflexionar sobre los escritos leídos.
En relación con lo anterior, la creatividad también implica la inventiva, así como la habilidad de ver y generar ideas de forma distinta. Al respecto, Valqui (2009) señala que ser creativo implica “cuestionar asunciones, romper límites, reconocer patrones, ver de otro modo, realizar nuevas conexiones, asumir riesgos y tentar la suerte cuando se aborda un problema. En otras palabras, lo que se hace es creativo si es nuevo, diferente y útil” (p. 3). Desde esta perspectiva, el autor plantea que la creatividad, tal y como se mencionó en líneas anteriores, no representa solo una habilidad congénita, sino una práctica que puede ser desarrollada a través del esfuerzo constante y la reflexión continua. Esto debido a que la creatividad puede ser desarrollada a medida que el individuo se involucra en procesos cognitivos que permiten la generación de pensamientos originales y útiles. Es por ello que la habilidad de moldear el lenguaje y emplear distintas formas de expresión promueve la innovación literaria. De esta manera, la creatividad como un catalizador para el surgimiento de nuevos pensamientos y evoluciones en la narrativa. Por tal razón, la creatividad en la escritura no se limita a la creación de ideas auténticas, puesto que también incluye la habilidad de transmitir dichas ideas de forma en que se promueva una reflexión y conexión emocional perdurable.
En cuanto a los tipos de creatividad, la Psicología ha buscado ordenarla desde distintos sustentos, así Maslow (1971) la clasificó en creatividad primaria y secundaria, Guilford (1967) presentó su teoría sobre la creatividad y su enfoque, se centró en la estructura de la inteligencia, así las organizó en filogenética, potencial, cinética y fáctica, para esta investigación se tomó la clasificación de DeGraff (2019) cuyo punto de partida es que no todas las mentes funcionan igual ante el planteamiento de un conflicto, adicionalmente, como las organizaciones pueden fomentar la creatividad y la innovación, así propuso la creatividad inicial, de implementación y de adaptación. Sustentó su clasificación en trabajos previos sobre la creatividad mimética (MacKinnon, 1962, 1965). La creatividad Bisociativa (Koestler, 1964), la creatividad analógica (Gardner, 1996; Sternberg, 1999), la creatividad narrativa (Bakhtin, 1991; Bruner, 1986), la creatividad intuitiva (Gladwell, 2005; Jung, 1964).
Un primero tipo de creatividad es la propuesta por Girard (1961) en su obra el deseo y la imitación aborda la teoría de la imitación (mimesis) y su influencia en el deseo humano, la literatura y la cultura en general. La creatividad mimética permite el desarrollo de la originalidad y la representación de ideas, en esta se produce la transformación, imitación o adaptación de textos. Usualmente toma una idea que ya existe y la reformula para adaptarla a otras necesidades concretas. Manifiesta esta postura de pensamiento que gran parte de la innovación surge de la reinterpretación de ideas previas. La imitación es la base, la adaptación cultural a nuevos estilos, la intertextualidad para enriquecer el significado, la interpretación y la mezcla para generar ideas y formas de expresión originales.
En este tipo de creatividad, la observación juega un papel preponderante, debido a que, a partir de esta, el individuo adapta conceptos, estilos o técnicas para escribir historias innovadoras. De manera similar resulta imprescindible señalar que no solo se trata de copiar e imitar textos, sino de interpretar, reestructurar y mejorar las ideas a fin de que sean más eficaces, atractivas y útiles en nuevos escenarios. En relación con esto, la creatividad mimética se cimienta en la admiración e inspiración procedente de trabajos ejecutados por otros, utilizando estos ejemplos como base para creaciones propias.
En segundo tipo de creatividad es la bisociativa misma que radica en la capacidad para enlazar y combinar dos ideas, pensamientos, campos o contextos diferentes. Esto posibilita la generación de nuevas representaciones que no habrían surgido dentro de una sola situación comunicativa. Koesther (1964) afirmaba que la creatividad surge de la combinación de dos o más conceptos, ideas o sistemas de pensamiento, que, en principio, no parecer estar relacionados, así también se trata de dejar libre un amplio número de pensamientos, aunque no tengan sentido o puedan parecer disparatados. De Bono (1970) enfatizó la necesidad de romper el pensamiento lógico tradicional para generar ideas innovadoras.
La creatividad bisociativa permite que el ser humano alcance la capacidad de organizar distintos pensamientos que no necesariamente guardan relación o que, aparentemente, son totalmente distintos. Estos pensamientos pueden originarse de forma deliberada, incluso si inicialmente las ideas parecen absurdas o sin sentido, más allá de eso, lo importante es ordenar y clasificar estas ideas para, finalmente, consolidar una representación atractiva, original y auténtica. Sin embargo, para que esto sea posible es imprescindible generar ideas (fluidez), adaptar y cambiar de perspectiva (flexibilidad) y tener un estado mental en el que la creatividad surja de forma natural (flujo).
Un tercer tipo de creatividad es la analógica que se encuentra intrínsecamente relacionada con la capacidad de identificar y relacionar dos elementos de manera innovadora. Se basa en hallar similitudes para generar nuevas ideas. Dicho de otro modo, la creatividad analógica permite crear conexiones entre dos ideas específicas. Esto implica encontrar similitudes entre distintas premisas y usar dichas similitudes para crear ideas nuevas y auténticas. Por esta razón, se considera un elemento clave en la toma de decisiones, la resolución de problemas y la innovación. Además, fomenta el desarrollo del pensamiento divergente, aspecto que es esencial en un mundo que se encuentra en constante cambio, Von Oech (1983) exploró que las analogías y el pensamiento lateral desbloquean la creatividad, adicionalmente, Gardner (1996) mencionó que este tipo de creatividad mejora el aprendizaje, así como la innovación del pensamiento que permiten el desarrollo de habilidades creativas.
Un cuarto tipo de creatividad es la narrativa, está relacionada con la capacidad de imaginar y relatar tramas de forma única y atractiva. Bruner (1986) argumenta que la narrativa es una forma fundamental de construir y comprender la realidad. Además, se enfoca en la construcción de historias, incluyendo elementos como la creación de personajes, el desarrollo de los relatos y empleo de un léxico adecuado. Barthes (1974) sugería que la creatividad narrativa no solo se trata de contar una historia, sino también de cómo se siente esa experiencia tanto para el autor como para el lector. En otras palabras, desarrollar este tipo de creatividad permite tomar narrativas, descomponerlas y volver a organizarlas de diversas maneras a fin de ofrecer nuevas interpretaciones.
Finalmente, la creatividad intuitiva se encuentra vinculada con la capacidad de producir ideas y soluciones de manera espontánea y/o natural. Esto sin la necesidad de que se realice un análisis autoconsciente o un proceso deliberado. Es decir, necesariamente requiere que el sujeto desconecte su mente de forma consiente para que las ideas comiencen a surgir de manera instintiva y sin esfuerzo. Gladwell (2005) afirmó que “las decisiones rápidas e intuitivas, basadas en la experiencia y el conocimiento previo, pueden ser sorprendentemente acertadas” (p. 14), también Jung (1964) afirmó que:
Los símbolos y arquetipos juegan un papel crucial en la creatividad, permiten que los individuos exploren y expresen ideas y emociones profundas a través de imágenes y narrativas que emerge intuitivamente del inconsciente, ello proporciona el medio con el cual el contenido del inconsciente puede entrar en la mente consciente (p. 151).
2.1.3. Técnicas de escritura creativa
Existen múltiples técnicas de escritura que pueden ser aplicadas: error creativo, viejos juegos, lo que pasa después, entre otras, para su aplicación se depende del conocimiento de los docentes sobre las técnicas, los recursos disponibles, las características del grupo de estudiantes, entre otras, para esta investigación se utilizaron las técnicas ¿qué pasaría si…? y vamos a confundir los cuentos, a continuación, se detallan.
2.1.3.1. ¿Qué pasaría sí?
La técnica permite que el individuo explore y cree diferentes historias hipotéticas al formular preguntas especulativas sobre diversas situaciones. Esto faculta que la persona que crea o innova introduzca modificaciones en la historia que se está creando, estimulando así, la creatividad y promoviendo la imaginación al tomar en cuenta diversas cualidades o variables, mismas que podrían transformar el desarrollo de la narración. Al respecto, Rodari (1983) plantea un ejemplo en el que señala el hecho de “¿qué pasaría si un hombre se despertase transformado en un inmundo escarabajo? A esta pregunta dio respuesta Franz Kafka en su Metamorfosis” (p. 6). En esta ilustración, Rodari expresa cómo una premisa que aparentemente sencilla puede abrir la puerta hacia reflexiones profundas y narrativas complejas. En este ejemplo, la transformación que sufrió un hombre al convertirse en escarabajo, además de tratar cambios físicos sobrenaturales, invita a examinar temas más complejos como la identidad, la alienación y la condición humana. Este tipo de pregunta especulativa actúa como un catalizador para la creación de escritura literaria, permite que los escritores exploren las consecuencias de situaciones inusuales y desarrollen tramas que desafíen las expectativas del lector.
2.1.3.2. Vamos a confundir los cuentos
La técnica está relacionada con el hecho de combinar y entrelazar elementos de diversos cuentos, relatos o historias tradicionales. En este caso, por ejemplo, “el cuento se les presentará bajo un punto de vista del todo nuevo. Los niños no estarán ya jugando con Caperucita Roja, sino con ellos mismos, sintiendo el desafío de enfrentarse a la libertad, sin miedo, asumiendo arriesgadas responsabilidades” (Rodari, 1983, p. 16). Al hacer esto, los niños dejan de interactuar únicamente como lectores de cuentos tradicionales y comienzan a verse a sí mismos dentro de la historia. Esta experiencia les enseña a enfrentar retos como la libertad de tomar decisiones dentro de la historia, así como asumir riesgos y responsabilidades, promoviendo la autonomía y confianza en sus propias habilidades narrativas.
En este sentido, el sujeto que escribe podría unir elementos de Caperucita Roja con Los tres cerditos, a fin de crear una historia donde, en este caso, Caperucita sea quien defiende a los cerditos del lobo feroz y se quede a vivir con ellos. Esta técnica no solo fomenta la creación de narrativas innovadoras y originales, sino que también posibilita que los escritores jóvenes exploren sus habilidades comunicativas con la estructura de relatos, ayudando a comprender la maleabilidad de las historias y la imaginación en el proceso de creación literaria.
2.1.4. Enfoques de la escritura
La enseñanza de la escritura ha sido tradicionalmente abordada desde diferentes enfoques, cada uno con objetivos y métodos particulares. Estos enfoques según Insa no solo difieren en cuanto a las estrategias aplicadas, sino también en cómo se concibe el proceso de escritura y el papel del aprendiz dentro de este, por lo tanto, la metodología y su aplicación tiene muchas posibilidades y medios por el cual la escritura enfoca los diferentes temas. La escritura tradicional pretende mejorar la calidad formal del texto escrito mediante el uso y correcta aplicación de reglas ortográficas, gramaticales (morfosintácticas) y de ampliación del vocabulario (Insa, 2002, p. 1). El objetivo principal es que los estudiantes adquieran una competencia lingüística normativa que les permita escribir con precisión y corrección, por lo tanto, en este enfoque, la escritura es vista como un proceso lineal, donde primero se planifica, luego se redacta y, finalmente, se corrige. Cabe destacar, que con el paso del tiempo y los avances en modelos educativos contemporáneos los enfoques de escritura se volvieron más sistemáticos y complejos, lo que permiten un análisis profundo de los temas a ejemplificar y el desarrollo de la creatividad individual de cada escritor.
El enfoque procesual de la escritura según Acurio considera este acto como un proceso dinámico que involucra varias etapas esenciales: planificación, redacción, revisión y edición. A diferencia del enfoque tradicional, donde se prioriza la corrección inmediata del producto final, el enfoque procesual pone énfasis en la reflexión continua a lo largo del proceso de escritura (Acurio, 2020). De hecho, en este enfoque, el producto final no es el único objetivo, se valora todo el proceso de producción textual. Este enfoque según Vine-Jara permite que los estudiantes descubran sus propios errores y trabajen en ellos de manera autónoma, desarrollando así una mayor conciencia sobre su propio desempeño. Además, el enfoque procesual no solo mejora las habilidades escriturales desde el punto de vista normativo, sino que también tiene un impacto significativo en la organización y la coherencia del discurso, lo que resulta en un texto más claro y estructurado (Vine-Jara, 2020, p. 477). Por lo tanto, fomentar una escritura consciente y reflexiva se convierte en un elemento crucial para mejorar la calidad del texto y facilitar la autorregulación de los estudiantes en el proceso de redacción.
En cuanto al enfoque creativo, el mismo autor indica que su objetivo principal es estimular la imaginación y la originalidad en la producción de textos. A diferencia de los enfoques más normativos, este enfoque considera la escritura como un medio de autoexpresión y de experimentación. Es decir, busca que los estudiantes exploren nuevas formas de expresión, permitiendo la innovación y la ruptura de convenciones preestablecidas (Vine-Jara, 2020, p. 480). En este sentido, Acurio señala que se utilizan diversas técnicas pedagógicas como el uso de imágenes, la escritura libre o el desarrollo de metáforas, que funcionan como disparadores para la creación de ideas originales, como consecuencia, la escritura creativa va mucho más allá de las normas disciplinarias tradicionales (Acurio, 2020, p. 43). No solo se enfoca en la correcta aplicación de reglas gramaticales, sino que también se alimenta de la experiencia personal del escritor, lo que permite a los estudiantes desarrollar una voz propia y auténtica en sus textos. De esta manera, el enfoque creativo no solo contribuye a mejorar la calidad de la escritura, sino que también fortalece la capacidad del estudiante para expresarse de manera única y significativa.
El enfoque sociocultural Vine-Jara reconoce que la escritura no es un acto aislado, sino que está profundamente influenciado por el contexto social y cultural en el que se desarrolla el estudiante. Desde esta perspectiva, la escritura no solo es una habilidad individual, sino un acto social que se nutre de la interacción con otros. Los estudiantes aprenden a escribir no solo a partir de sus propias experiencias, sino también a través de la colaboración con sus compañeros y profesores. En este contexto, el enfoque sociocultural subraya la importancia del entorno educativo y de las experiencias compartidas en el aula para el desarrollo de las habilidades escriturales (Vine-Jara, 2020, p. 483). Además, este enfoque, según Sucerquia permite a los estudiantes comprender mejor las expectativas del lector, ya que les enseña a ajustar su escritura para responder a las demandas de diferentes contextos sociales y culturales. Se tendrá como ventaja que el estudiante podrá realizar las actividades desde otros lugares diferentes al aula de clase y podrá repetir las actividades las veces que lo crea necesario, permitiéndole de este modo ser autónomo en su propio ritmo de aprendizaje y formarse desde sus propios errores (Sucerquia, 2016, pp. 86-87).
2.1.5. Proceso de la escritura
Arroyo (2021) menciona que “las estrategias de lectoescritura en el proceso de escritura creativa son fundamentales para orientar el desarrollo de las destrezas de los estudiantes, y así superar problemas de aprendizaje.” (p. 4-5). Lejos de ser un acto mecánico, este proceso exige planificación meticulosa, creatividad y una constante revisión, lo que transforma la escritura en un ejercicio de reflexión crítica. Comprender y dominar cada una de estas etapas no solo optimiza el resultado final, sino que también mejora la habilidad del escritor para comunicarse de manera clara y eficaz. La planificación es el pilar fundamental del proceso de escritura, ya que establece las bases sobre las cuales se construirá el texto. En esta etapa inicial, el escritor debe seleccionar cuidadosamente el tema que abordará. Además, el tema debe ser lo suficientemente amplio para permitir un desarrollo exhaustivo, pero también lo suficientemente específico para evitar la dispersión de ideas.
Una vez seleccionado el tema, el siguiente paso en la planificación es definir la intención comunicativa del texto. Aquí, el escritor debe determinar si su objetivo es informar, persuadir, explicar, describir, narrar o entretener. Alvarado y Galbán (2012) definen que “el lograr que los alumnos empleen la expresión oral y escrita como el medio para transmitir con sencillez, claridad y exactitud sus pensamientos, al igual que desarrollar activamente su participación en lecturas, narraciones e interpretaciones de signos gráficos” (p. 12).
El siguiente paso es la ejecución del primer borrador. Esta fase es crucial, es donde las ideas abstractas, que han sido organizadas previamente, comienzan a tomar forma en un texto concreto. La ejecución del primer borrador se caracteriza por la libertad creativa; el escritor plasma sus pensamientos de manera fluida, sin detenerse a corregir errores o a preocuparse por la perfección formal. El objetivo principal de esta etapa es simplemente volcar las ideas sobre el papel, “el primer proceso que utilizará será la interpretación textual del borrador para elaborar una representación mental del mismo” (Cassany, 1999, p.3). El primer borrador es, por naturaleza, imperfecto y estará plagado de errores, inconsistencias y áreas que requerirán mejora. Aquí es donde la creatividad explora diferentes enfoques y perspectivas sin las restricciones de la corrección.
El paso de revisión es donde el escritor se detiene a evaluar el contenido generado en el primer borrador. Esta etapa es crítica, ya que permite afinar el texto, mejorando tanto su claridad como su cohesión. Aquí se comienza a trabajar en la consistencia argumentativa, asegurándose de que el texto fluya de manera lógica y que cada una de las ideas esté debidamente conectada con las demás. El segundo borrador es el resultado de esta revisión y representa una versión más refinada del texto inicial. Se hace un esfuerzo consciente por corregir errores sintácticos, ortográficos y de estilo que puedan haber pasado desapercibidos en el primer borrador. La revisión también incluye una reflexión sobre el público objetivo y la intención comunicativa, asegurando que el tono y el estilo del texto estén alineados con las expectativas y necesidades del lector. El segundo borrador, si bien es más pulido que el primero, sigue siendo un trabajo en progreso, ya que es probable que aún requiera ajustes adicionales antes de llegar a su versión final.
Alcanzado el segundo borrador, se procede a una corrección exhaustiva de los errores sintácticos, ortográficos y de estilo. Esta fase es esencial para garantizar la claridad y profesionalismo del texto, ya que un documento lleno de errores gramaticales o incoherencias estilísticas puede perder credibilidad ante el lector (Arroyo, 2021, p. 9). Los errores sintácticos involucran la estructura de las oraciones, asegurando que estas sean gramaticalmente correctas y que no presenten ambigüedades. La ortografía es un aspecto igualmente importante, ya que los errores ortográficos no solo afectan la presentación del texto, sino que también pueden cambiar el significado de una oración, “se considera error gramatical toda transgresión de los principios y restricciones que rigen los cuatro niveles de análisis lingüístico: nivel de la palabra, nivel morfológico, nivel sintáctico, nivel semántico” (Villena et al., 2002, p. 7). En esta fase, se busca eliminar repeticiones innecesarias, mejorar la elección de palabras y garantizar que el texto mantenga un tono homogéneo a lo largo de toda la obra.
La versión final del texto es el resultado de múltiples revisiones y correcciones. En este punto, el escritor ha depurado el contenido, eliminando errores y asegurando que el texto cumpla con todos los objetivos propuestos en la fase de planificación. Sánchez (2009) sobre las correcciones habla que “los resultados muestran que los tiempos de respuesta y los errores eran mayores cuando tenían que identificar palabras que eran inconsistentes con las cualidades de las tipografías utilizadas en dichas palabras” (p. 157). Añade Castedo (2003) que “ciertas correcciones, cuyos indicios materiales permiten considerarlas inmediatas, deben ser tratadas como correcciones al correr de la pluma, en la medida en que son parte integrante del proceso de escritura que hace avanzar el texto” (p. 17). Se espera que en esta etapa el texto cumpla con los más altos estándares de corrección formal y adecuación al público, y que sea capaz de transmitir el mensaje de manera eficaz y creativa, cumpliendo así con los propósitos comunicativos y académicos del escritor.
2.1.6. Propiedades textuales
Cuando el escritor requiere conseguir que el lector interprete el significado y la estructura del texto debe cumplir con determinadas propiedades textuales, entre ellas están: cohesión, coherencia, adecuación, claridad intertextualidad, para el caso de esta investigación se abordaron las tres primeras. Casado (1993) especifica que “Por coherencia se entiende la conexión de las partes en un todo. Esta propiedad implica, la unidad y la cohesión consiste en el conjunto de todas aquellas funciones lingüísticas que indican relaciones entre los elementos de un texto” (p. 17).
Según afirma Níkleva (2012), “la adecuación es una de las propiedades textuales y se refiere a la adaptación del texto al contexto discursivo, a la situación comunicativa” (p. 324). El cumplimiento de las normas relacionadas con el receptor, el tema y la situación, Coseriu (1992) distingue tres tipos de adecuación: con respecto al objeto representado (tema), con respecto al destinatario y con respecto a la situación (p. 203-204). Dentro de las orientaciones metodológicas cuando se planifica el propósito, el motivo y el tema de escritura, Conforme el Ministerio de Educación del Ecuador (2016a)
Estas ideas pasarán por una relectura, selección, ordenación, jerarquización, fusión, corrección, estructuración, reestructuración y enlazamiento, durante la redacción y revisión de los textos. En estos dos subprocesos, el docente y el estudiante harán uso de todos los conocimientos lingüísticos que posean para expresar con coherencia, cohesión y adecuación lo que quieren decir (p. 95).
Es decir, el sistema educativo a nivel curricular prescribe que estas propiedades textuales deben ser desarrolladas en los estudiantes del sistema educativo ecuatoriano.
2.1.7. Evaluación de la escritura y expresión creativa
La evaluación del aprendizaje es un proceso complejo, no es sorprendente que muchos profesores de escritura creativa consideren problemáticas las prácticas de evaluación. Ven la evaluación de la escritura creativa desde dos perspectivas distintas: una sospechosa de prácticas evaluativas que no valoran ni caracterizan las formas distintivas en que los escritores creativos aprenden, piensan, escriben, leen y responden; la otra, muy consciente de que la escritura creativa “vive en la frontera entre el arte y lo académico” (Kerridge en Harper y Kerridge, 2004, p. 4)
La evaluación de la expresión escrita debe considerar la capacidad del estudiante para comunicar ideas de manera clara, efectiva, ante esta necesidad se puede crear técnicas e instrumentos de distinta índole tales como: listas de cotejo, rúbricas, listas de observación. Esta última tiene la cualidad de registrar y analizar el proceso mientras se realiza la actividad, por tanto, el desempeño, habilidades y actitudes del estudiante cuando expresan ideas de manera escrita. No existe una sola manera de evaluar el lenguaje escrito, Rodríguez y Álvarez (2021) concluyeron acerca de su evaluación de la expresión escrita que “la elaboración de esta prueba para evaluar la escritura, aplicable y válida en un contexto tan heterogéneo, es una tarea que requiere de una revisión continua en la cual no se pueden esperar respuestas únicas” (p. 15).
En el ámbito de la Lengua y la Literatura cuando se evalúa la expresión creativa se pueden utilizar: ensayos analíticos, comentarios críticos, presentaciones orales, rúbricas, listas de verificación, escalas de valoración entre otras. Estas actividades se concretan de múltiples y variadas formas, pero lo importante es que todas ellas admiten que la escritura sea empleada como una herramienta de aprendizaje y de evaluación (Castelló, Monereo y Gómez, 2009, p. 44).
Con respecto a las técnicas e instrumentos a utilizar para llevar a la práctica la evaluación del lenguaje escrito, pueden utilizarse “escalas ya existentes o bien algunas elaboradas por el profesor evaluador, la observación de textos mutilados, descubrimiento de errores, redacciones libres, el análisis de los materiales producidos por los alumnos, etc.” (Castillo y Cabrerizo, 2010, p. 268). Este análisis de los materiales producidos por los estudiantes a través de las técnicas de enseñanza de la escritura creativa permite visualizar como los aprendices van desarrollando cada uno de los aspectos que se propusieron en la investigación
2.2. Expresión escrita
Con la expresión escrita el ser humano puede expresar ideas de forma materializada. Sin embargo, es preciso destacar que esta habilidad, a diferencia del lenguaje oral, exige una alta capacidad intelectual para plasmar los pensamientos de manera clara, coherente y cohesionada. Esto se debe a que la escritura necesita, indispensablemente, de la habilidad que permite organizar las ideas para plasmarlas en el papel, ya que generalmente en el lenguaje oral resulta más sencillo expresar los conceptos. Ante esto, Cassany (2009) señala que se encuentra “vinculada con la capacidad para desarrollar un pensamiento abstracto, objetivo, lógico y racional” (p. 33). Esta afirmación corrobora el hecho de la expresión escrita va más allá de lo concreto y lo tangible, puesto que implica la comprensión cognitiva de conceptos complejos para, finalmente, ser materializados de forma idónea.
La escritura es una herramienta de mediación de información, pero también de ordenación y creación del pensamiento. En palabras de Sánchez y Flores (2021), “la reescritura de un cuento a partir del uso de sinónimos les permite a los niños desarrollar destrezas en la expresión escrita de forma creativa y dinámica” (p. 11). Señala dos habilidades específicas, el análisis y síntesis de datos, y la capacidad de organizar la idea en su secuencia y relación. Al ser un proceso consciente, la escritura necesita de una reflexión completa sobre lo que se desea transmitir, por lo que se trata de una actividad que trasciende la mera reproducción de pensamientos, en la que entra en juego el control metacognitivo para la selección y estructuración efectiva de contenidos. Esta capacidad para transformar ideas abstractas en texto coherente exige una flexibilidad mental que solo puede lograrse a través de la práctica continua. A diferencia del lenguaje oral, donde los elementos visuales y no verbales pueden apoyar el mensaje, la escritura requiere que las palabras por sí solas logren transmitir toda la complejidad del pensamiento del autor, lo que la convierte en un desafío constante de expresión y comprensión.
A través de la escritura, el ser humano no solo transmite información, sino que también materializa ideas, permitiendo que estas adquieran una forma tangible y perdurable en el tiempo, “genera escritos a partir de las representaciones internas, elaboradas con la reflexión” (Cassany, 1999, p. 2). En este sentido, la capacidad para expresar ideas de manera clara, coherente y cohesionada representa un desafío intelectual significativo. A pesar de compartir un mismo origen en el lenguaje, la expresión escrita difiere considerablemente del lenguaje oral. Mientras que la comunicación verbal tiende a ser espontánea y a veces asistida por el contexto no verbal (como gestos y expresiones faciales), la escritura requiere un esfuerzo consciente para estructurar el pensamiento de manera lógica y ordenada (Moreno et al., 2022, pp. 1-2). Esto implica que el escritor debe anticipar las posibles interpretaciones de su lector, garantizando que el mensaje sea comprensible incluso sin el apoyo de elementos contextuales. Según Cassany (2009) “esta habilidad está estrechamente vinculada con la capacidad de desarrollar un pensamiento abstracto, objetivo, lógico y racional” (p. 33). Este planteamiento subraya el hecho de que la escritura no solo sirve para comunicar ideas concretas, sino que también permite la expresión de conceptos abstractos, complejos y multidimensionales.
En términos de procesos cognitivos, la escritura implica un conjunto de habilidades que van más allá de la simple producción de palabras. Es decir, escribir no solo consiste en trasladar pensamientos al papel, sino en organizar de manera estructurada esos pensamientos para que sean comprensibles y eficaces. Esta organización se logra a través de la coherencia y la cohesión textual, dos principios fundamentales para asegurar que el texto mantenga una secuencia lógica y que las ideas fluyan de manera fluida entre párrafos y secciones (Moreno et al., 2022, p. 5). La coherencia implica que las partes del texto se relacionen de manera lógica entre sí, mientras que la cohesión se refiere a los mecanismos lingüísticos que conectan esas partes, como el uso adecuado de conjunciones, pronombres y referencias. En contextos primarios educativos se suele subestimar el potencial de la escritura “en varios espacios educativos se corrobora la ausencia de procesos cognitivos y metacognitivos, se sigue desconociendo la escritura como una vía de comunicación” (Alvarado, 2024, p. 26). La escritura creativa, por ejemplo, ofrece mayor libertad para experimentar con el lenguaje y explorar ideas de manera más personal y artística.
Uno de los elementos centrales de la expresión escrita es su relación intrínseca con el pensamiento crítico. A través del acto de escribir, el individuo se ve obligado a organizar y evaluar sus ideas de manera sistemática, “planificar implica generar esquemas previos, estableciendo las metas del texto y su organización” (Moreno et al., 2022, p. 1). La escritura es una herramienta de planificación y un mecanismo de aprendizaje que promueve la reflexión crítica y el desarrollo de nuevas ideas. Por ello, la escritura creativa supone un reto porque, sobre todo, exige originalidad, imaginación y carga emocional. Los textos que pertenecen a la escritura creativa exigen de sus autores “el talento de contar una historia” mediante palabras cuyas pinceladas evocan sensaciones, imágenes y sentimientos en el lector (Sánchez y Flores, 2021, p. 20). Esta modalidad de escritura no solo busca claridad en la narración, sino también conexión emocional; de ahí que el escritor deba ser capaz de transportar a su audiencia a nuevos mundos a la vez que suscita peligrosas preguntas internas y ofrece interpretaciones que invitan a la reflexión.
Entre los factores que influyen en la calidad de la expresión escrita, se destacan varios aspectos cognitivos y contextuales. El dominio del lenguaje es un factor clave. Un escritor debe poseer un amplio vocabulario, así como un conocimiento profundo de las reglas gramaticales y sintácticas para poder construir oraciones que sean gramaticalmente correctas y estilísticamente adecuadas. “Implica organizar ideas, construir textos con coherencia lógica, adaptar el estilo según el destinatario, el tema tratado y el tipo de escrito” (Pizzo, 2013, p. 30).
Por otro lado, el contexto social y cultural también tiene una influencia considerable en la manera en que se desarrolla la expresión escrita. Los escritores no solo reflejan sus propias ideas, sino también las expectativas, normas y convenciones del entorno en el que están inmersos. Así, la escritura se convierte en un espacio donde convergen tanto las influencias individuales como colectivas, lo que enriquece el proceso y el producto final
3. Métodos y materiales
Este estudio se enmarca en el enfoque cuantitativo, con un diseño cuasiexperimental de tipo correlacional, el diseño de un solo grupo con Pretest (O1) para la medida de la variable expresión creativa, aplicación de la intervención con seis horas de clases (X) manipulando la variable escritura creativa, y, por último, aplicación de un Postest (O2) para medir nuevamente la variable dependiente, es decir, O1 X O2 La muestra fue no probabilística de tipo intencional en la misma participaron 20 estudiantes del 8vo de EGB de la Unidad Educativa “Pensionado Universitario” de la ciudad de Quito, del periodo lectivo 2022-2023.
Se diseño una intervención en la que se preparó cuatro clases en las que se manipuló la variable escritura creativa, se generaron actividades y recursos, se aplicó una evaluación diagnóstica (Pretest) constituida por tres preguntas, 1) se muestra una imagen y se pide que escriba las emociones que transmite esta y ¿por qué?, 2) se describe una pequeña leyenda y se pregunta ¿qué pasaría si?, se imagine la situación y la escribe, 3) leer un fragmento de texto con palabras en negrita que se solicita sean sustituidas con un significado contrario y se construya un nuevo final de la historia, una evaluación sumativa (Postest) se muestran cuatro imágenes representativas de la historia, se pidió elegir la que más le guste y responder las cuatro preguntas de manera escrita 1) ¿Qué sentimientos considera que sentía el o los personajes? ¿Por qué? 2) Si eligió la imagen número uno, explique ¿Por qué Naoko robó el Kimono de su padre? 3) Si eligió la imagen dos, tres o cuatro, escriba ¿Cuál es la relación existente entre los personajes y expliqué de dónde se conocen? 4) Imagine que usted es uno de los personajes ¿Cómo se sentiría si estuviese atravesando la situación de Los amantes mariposa?, para evaluar las actividades se diseñó una ficha de observación con la que se evalúo el Pretest y Postest, en la misma se consideraron 5 dimensiones y 20 indicadores: Componentes estructurales de la escritura (5 indicadores), tipos de creatividad (5 indicadores), enfoques de la escritura (4 indicadores), proceso de escritura (3 indicadores), propiedades textuales (3 indicadores). Los indicadores fueron calificados de cero a un punto, en total podía obtener un máximo de 20 puntos que fueron transformados a la escala de 10 vigente en el sistema de evaluación de EGB de Ecuador. El instrumento fue validado por un experto del área de Lengua y Literatura y un metodólogo de investigación.
Se midió los cambios en la variable a través de la media de calificaciones. Los resultados obtenidos fueron sometidos a un análisis estadístico tanto descriptivo como inferencial, mediante lo cual se determinó la significancia estadística de los cambios observados.
4. Resultados
Como se observa en el cuadro 1:
Se obtuvo como media del pretest x̅Pre=5.64 y media del postest x̅Post=8.42.
Conforme la escala cualitativa dispuesta por el MinEduc del Ecuador se tiene:
Como se observa en el cuadro 2:
Descriptivamente se puede observar que en el caso del Pretest una mayoría del 75% inician la intervención con calificaciones en la escala cualitativa de está próximo a alcanzar los aprendizajes requeridos, y que posteriormente el 55% Alcanzar los aprendizajes requeridos y un 30% Domina los aprendizajes requeridos. A continuación, se ilustra en la Figura 1.
Se puede observar las barras de color azul los resultados del Pretest en las escalas inferiores y con una pendiente negativa, de otro lado las barras de color tomate representan los resultados del Postest producto de la intervención, claramente los estudiantes pasaron a las dos escalas cualitativas superiores, incluso no existen estudiantes en la escala inferior, existe una pendiente positiva que implica mejoras en la media de calificaciones. En la figura 2 se detalla las medidas en las dimensiones utilizadas en la aplicación de técnicas de enseñanza de la escritura creativa:
Conforme los resultados obtenidos se tienen que en todos los componentes hay mejoras, excepto el indicador de funciones, lo cual permite evidenciar que la intervención surtió un efecto positivo en el desarrollo de la expresión escrita. A continuación, se presenta en el cuadro 3 los datos descriptivos de las dimensiones e indicadores investigadas.
Se puede evidenciar que a nivel de indicadores que la mayoría de estos han mejorado, sin embargo, algunos tienen niveles parecidos, así: vocabulario, creatividad mimética, enfoque de escritura de funciones, proceso de planificación y la cohesión. De otro lado, las que más beneficio recibieron fueron la inclusión de recursos literarios, la creatividad narrativa, el enfoque de escritura procesual y las propiedades textuales de coherencia y adecuación. Esto permite afirmar que la aplicación de técnicas de enseñanza de escritura creativa aporta a la expresión escrita de los estudiantes que participaron en la investigación.
Corresponde por tanto comprobar si las diferencias entre las medias del Pretest y Postest son estadísticamente significativas, así se procede a verificar si los datos son normales o no normales
Conforme los resultados del cuadro 4 , la significancia de la variable Pretest ppre=0.941 y Postest ppost=0,058 son mayores que el alfa 0.05 lo que permite afirmar que es una distribución normal. Con este comportamiento de los datos se puede calcular el coeficiente de correlación de Pearson:
Se encontró una asociación lineal estadísticamente significativa moderada y directamente proporcional (rPre Post=0.491, p<0.05) entre el puntaje del Pretest con el Postest. Conforme Cohen (1988) para interpretar el coeficiente de Pearson.
Se tiene el rango 0.30 ≤ | rPre Post |< 0.50, así conforme el Cuadro 5 se tiene:
0.30 ≤ | .491|< 0.50 por lo que se interpreta como una correlación moderada.
A continuación, las hipótesis de investigación son:
H0: No hay diferencias estadísticamente significativas entre el Pretest y Postest
H1: Hay diferencias estadísticamente significativas entre el Pretest y Postest
Para comprobar las hipótesis se utiliza la Prueba t para muestras relacionadas y como criterio de decisión se tiene:
Si p<0.05 para rechazar la H0 y aceptar la H1
Si p>0.05 rechazamos la H1 y aceptamos la H0
De acuerdo al cuadro 6 se obtuvo p=.000 < 0.05, por lo que se rechaza la Hipótesis Nula H0 y se acepta la Hipótesis alternativa H1, es decir, las medidas entre el Pretest y Postest son estadísticamente significativas por lo que se concluye que la intervención con escritura creativa mejora significativamente la expresión escrita de los estudiantes de 8vo. de EGB de la Unidad Educativa Pensionado Universitario “Nelson León Vizcarra”
5. Discusión
La aplicación de las técnicas de enseñanza de la escritura creativa contribuye a un desarrollo de la expresión escrita, mejoran todos los componentes, llama la atención la mejora substancial de los recursos literarios, la creatividad narrativa, el enfoque de escritura procesual, la textualización y revisión, dentro las propiedades textuales la coherencia y adecuación.
Dichos resultados respaldan la idea de que la adopción de estrategias auténticas para recrear simbólicamente la realidad subjetiva, tal y como se realizó en la presente investigación, puede potenciar el desarrollo de habilidades que fomentan el uso preciso y metafórico del lenguaje. En la misma línea, los planteamientos de Cassany (2009) sobre la escritura como una habilidad cognitiva son sumamente pertinentes, pues sostienen que la escritura se encuentra estrechamente ligada a la capacidad de ejercer un pensamiento abstracto, lógico y racional. Los hallazgos del estudio respaldan esta perspectiva al demostrar que el proceso de escritura requiere de una habilidad cognoscitiva que permita la formulación oraciones correctas, lógicas, legibles, creativas y expresivas. De hecho, todo indica que los informantes de la intervención potenciaron la capacidad cognitiva, ya que se observa una mejora en la aplicación adecuada de los componentes escriturales: ortografía, secuencia y orden, vocabulario, caligrafía y recursos literarios.
Se ratifica lo mencionado por Bruner (1986) sobre la creatividad narrativa, y Degraff (2019) sobre la forma de deconstruir y reformular historias en distintas formas. Así en la intervención inicialmente, los participantes demostraron emplear la creatividad mimética. No obstante, a medida que avanzaba la intervención, se evidenció un cambio notable hacia la creatividad narrativa. Este cambio sugiere un avance en el pensamiento creativo de los informantes, pasando de imitar a crear de forma original y narrativa. De esta manera, se fortalece la noción de que el fomento de la creatividad no es un evento aislado, sino un proceso continuo que puede ser guiado por enfoques pedagógicos en las que se incluyan técnicas de enseñanza de la escritura creativa.
Con relación a los enfoques de la escritura llama la atención la disminución en el enfoque de funciones, pero mejora el enfoque procesual, en consonancia con lo prescrito por el Ministerio de Educación Ecuatoriano, en su currículo de Lengua y Literatura del 2016, estableció una definición que encaja perfectamente, puesto que considera a la escritura como un acto intelectual, profundo y metacognitivo que trasciende la aplicación de reglas gramaticales. En este contexto, la escritura se convierte en una herramienta esencial para la comunicación, impulsada por la intención de compartir ideas, el conocimiento del destinatario y la habilidad de estructurar el contenido de manera efectiva. Dicho esto, resulta enriquecedor notar cómo a pesar de la tradicional preeminencia de las normas y prescripciones en la enseñanza de la escritura, el estudiantado sigue guiándose en gran medida por la necesidad de expresar y comunicar ideas. Por lo tanto, se pone de manifiesto un cambio de perspectiva en la comprensión de la escritura, alejándose de un enfoque puramente normativo hacia una apreciación más comunicativa y expresiva. Esta transformación encaja con la definición educativa que reconoce a la escritura como un acto intelectual. En conjunto, los hallazgos mencionados llaman a una reevaluación de la enseñanza de la escritura, destacando la importancia de cultivar habilidades comunicativas sólidas para una comunicación escrita adecuada.
En el proceso de escritura con las técnicas de enseñanza aplicadas ha mejorado notablemente la textualización y revisión, los resultados obtenidos también convergen con las ideas planteadas por Cassany (1998), quien sostiene que la redacción de un texto implica un proceso meticuloso y en ocasiones exhaustivo. Cassany resalta que escribir no es simplemente plasmar palabras en papel, sino una habilidad intelectual que demanda conocimientos y destrezas para lograr una comunicación efectiva. En este sentido, las operaciones de contextualización, planificación, textualización, revisión y relectura emergen como componentes fundamentales para lograr que un texto cumpla su propósito comunicativo de manera adecuada.
Las propiedades textuales de coherencia y adecuación mejoraron de manera significativa, esto lleva a pensar que estas experiencias son esenciales para transformar la escritura creativa en una estrategia funcional que contribuya al desarrollo de la destreza escrita. La mejora en la aplicación de las propiedades textuales implica que los escritores sean capaces de estructurar sus textos de manera más lógica y fluida. En relación con lo anterior, Cassany (1999) señala que las propiedades textuales son criterios específicos que un texto debe cumplir para considerarse óptimo en su proceso comunicativo. Esto implica que, además de la creatividad y la expresión individual, la escritura debe ser coherente en su estructura, cohesionada en su fluidez y adecuada para el público al que se dirige.
Dentro de las implicaciones teóricas y prácticas de esta investigación están la necesidad de investigar más técnicas de enseñanza de la escritura creativa, y con los resultados positivos difundirlos y dotar de capacidades a los docentes del área de Lengua y Literatura para que apliquen y contribuyan a la mejora del aprendizaje de la expresión escrita de los estudiantes, del mismo modo comprender que en la didáctica de la lengua se hace imprescindible plantear propuestas que respondan al desafío de la innovación educativa y que se adapten de manera natural a concepciones pedagógicas novedosas en las aulas del futuro. en esa perspectiva se vuelve indispensable explorar nuevas prácticas que apoyen a cambiar la realidad de los resultados en el área de Lengua y Literatura (Ortiz, 2022, p. 60).
6. Conclusiones
Estos datos indican que la aplicación de técnicas de enseñanza de la escritura creativa mejora la expresión escrita de los estudiantes, también los componentes estructurales como: los tipos de creatividad especialmente la narrativa, el enfoque de la escritura de procesos y gramatical, los procesos de escritura y las propiedades textuales. Con relación a los componentes estructurales mejoraron la ortografía y recursos literarios, se registraron avances muy favorables en secuencia y orden, así como la caligrafía. En vocabulario la mejora fue mínima.
En los procesos de escritura la planificación es la fase que dominan los estudiantes más al aplicar las técnicas de enseñanza: Vamos a confundir los cuentos, y ¿qué pasaría sí? se mejoró las fases de textualización y revisión al momento de expresar ideas de manera escrita. Las propiedades textuales que mejoran significativamente fueron la coherencia y adecuación, mientras que la cohesión tiene igual nivel antes y después de la intervención, es decir, la habilidad escritural mejora.
Se hace necesario plantear nuevos proyectos de investigación en los que se plasme la interdisciplinariedad en aspectos de uso de la inteligencia artificial, escritura para apoyar a la salud mental, el aporte de otras asignaturas al desarrollo de las habilidades de escritura creativa para la expresión escrita.






















