Introducción
En el contexto de la educación militar, la integración de programas académicos junto con entrenamiento militar tradicional es importante para responder a los desafíos de seguridad modernos, que son cada vez más complejos y multifacéticos. Según Metz (2021) y Zelbo (2024), las academias militares modernas están adaptando sus currículos para incluir estudios en ciencias políticas, relaciones internacionales, y tecnología de la información, lo que refleja la necesidad de oficiales que no solo sean estrategas militares, sino también diplomáticos y líderes informados globalmente.
La Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE en Ecuador ha sido pionera en este enfoque integrador, diseñando programas que preparan a los estudiantes no solo en habilidades militares, sino también en competencias académicas aplicables en diversos contextos cívicos y administrativos. Como señalan Fernández y Álvarez (2018), la universidad ha fortalecido las capacidades defensivas del país y ha fomentado una visión más amplia del rol de los militares en la sociedad, incluyendo áreas como la gestión de desastres naturales y el desarrollo tecnológico. Este modelo formativo responde a tendencias globales en educación militar, similares a las implementadas en Brasil y Cuba, donde la formación técnica y profesional ha integrado teoría y práctica de manera efectiva en los últimos veinte años (Silva & Oliveira, 2019; Lorenzo, 2012).
El presente estudio tuvo como objetivo principal analizar la diferenciación en la gestión académica de la carrera de Ciencias Militares, comparándola con las carreras no focalizadas de la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE. Este análisis se centró en destacar las particularidades de la modalidad dual, que combina la formación académica con la práctica profesional bajo la supervisión del Ministerio de Defensa. Dado que esta modalidad es única en su estructura, es esencial examinar cómo influye tanto en la carga horaria como en la preparación práctica y ética de los cadetes, en comparación con las carreras no focalizadas. Así, se espera identificar las características que hacen que la carrera de Ciencias Militares ofrezca una preparación más integral.
Además, es importante explorar cómo la colaboración institucional con el Ministerio de Defensa impacta en la formación de oficiales que no solo deben ser competentes en habilidades militares, sino también en áreas académicas y éticas. Comparar los resultados formativos entre los estudiantes de Ciencias Militares y aquellos de otras carreras no focalizadas permitirá evaluar la efectividad de esta modalidad en la adquisición de competencias esenciales. Asimismo, esta investigación buscó determinar si el enfoque diferenciado en la gestión académica de la carrera de Ciencias Militares puede ofrecer un modelo replicable para otras instituciones de educación superior interesadas en combinar formación teórica y práctica de manera eficiente.
La justificación de este estudio radicó en la necesidad de formar oficiales capaces de responder a los retos actuales del entorno global. En este sentido, la modalidad dual implementada en la carrera de Ciencias Militares representa una adaptación específica de principios pedagógicos ya establecidos en otros contextos educativos, como la formación técnica en Ecuador (Vásquez, 2019; Muñoz, 2020; Gualán et al., 2023). En otros países, como Singapur, Siew y Koh (2023) señalan que el aprendizaje experiencial y la aplicación práctica son fundamentales para el desarrollo del liderazgo, un principio central en la educación dual. Aunque la formación dual no es una innovación en sí misma, su aplicación en el contexto militar de la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE es novedosa, ya que combina una sólida formación teórica con una práctica intensiva en colaboración con el Ministerio de Defensa. Este enfoque responde a la creciente demanda de profesionales que puedan operar en contextos militares y civiles con una formación ética y práctica sólida.
Por otra parte, este análisis comparativo entre carreras focalizadas y no focalizadas fue crucial para determinar si la gestión diferenciada es un factor determinante en la preparación de oficiales más capacitados y éticamente responsables. Este enfoque también permitió generar recomendaciones que podrían aplicarse en otros programas académicos, tanto en Ecuador como a nivel internacional. De esta forma, el presente estudio contribuyó no solo al campo de la educación militar, sino también al desarrollo de estrategias pedagógicas que promuevan una formación integral y adaptada a las demandas del mundo contemporáneo.
Con lo mencionado anteriormente, se reflejó una tendencia global en la educación superior militar, donde la formación se ve cada vez más como un componente integral del desarrollo nacional e internacional. Al expandir los horizontes educativos de los cadetes, las instituciones como la ESPE garantizan que los futuros líderes militares puedan operar eficazmente en un mundo que requiere tanto competencia militar como habilidades de liderazgo y toma de decisiones éticas y estratégicas.
1.1 Marco Conceptual
Previo al tratamiento conceptual de la gestión académica de las carreras se requiere inicialmente revisar la teoría sobre lo que se entiende por “política pública”, para lo cual De la Parte et al. (2016) quienes la conciben como un conjunto de acciones que un Estado diseña y gestiona a través del gobierno y su administración pública con el propósito de satisfacer las necesidades de la sociedad. En este sentido, para la gestión del componente educativo superior ecuatoriano se generó el siguiente cuerpo legal regulatorio: La Ley Orgánica de Educación Superior (LOES), el Reglamento General a la Ley Orgánica de Educación Superior (REGLOES), el Reglamento de Régimen Académico (RRA), el Reglamento de Armonización de la Nomenclatura de Títulos Profesionales y Grados Académicos que confieren las Instituciones de Educación Superior del Ecuador (RANT), el Reglamento del Sistema Nacional de Nivelación y Admisión (REGSNNA), el Reglamento de Carrera y Escalafón del Personal Académico del Sistema de Educación Superior (RECEPA) y el Reglamento para las Carreras y Programas en Modalidad de Formación Dual (RECADUAL).
Para la investigación, se consideraron como unidades de estudio a las carreras de grado presenciales focalizadas y no focalizadas. Al respecto, la Secretaría de Educación Superior a través del REGSNNA (2021), definió a las carreras focalizadas como aquellas tienen por objetivo la “…profesionalización de trabajadoras y trabajadores, así como, servidoras y servidores públicos…”. Además, menciona que se podrán ofertar carreras en formación dual, bajo la modalidad de carreras focalizadas. En el presente caso, la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE oferta este tipo de carreras para la formación del personal militar de las Fuerzas Armadas, exclusivamente.
Desde el punto de vista normativo, el Reglamento General a la Ley Orgánica de Educación Superior (Presidencia de la República del Ecuador, 2019) concibe la Gestión educativa universitaria al ejercicio de las funciones que ejerce el decano y/o sub decano de una carrera. Para el desarrollo del estudio, Casassus (2000), en el contexto de la teoría de la gestión educativa de una carrera, afirma que los procesos que implican son las funciones de planificación, gestión financiera, gestión de recursos humanos y la vinculación con los usuarios. En cuanto al análisis del factor de la gestión académica calificada como diferenciada, previamente es necesario recurrir al abordaje teórico de su antípoda: el paradigma de la convergencia; la misma que, a decir de Dettmer (2004), es la característica o acción de las regulaciones que tienden a concurrir a un mismo punto y que estas se manifiestan en el contexto de la globalización y en los procesos sociales, específicamente en la Educación Superior, potenciadas por la influencia de las nuevas tecnologías de la información y las diversas formas de producción.
Con esta premisa, siguiendo a Dettmer (2004) se puede corroborar que el fenómeno de la divergencia aparece como una tendencia opuesta a la convergencia y se manifiesta como un rasgo antagónico a la homogenización y estandarización; razón por lo cual se han diseñado iniciativas tendientes a la diferenciación de los sistemas y procesos de la educación superior como respuesta a los cambios estructurales, organizativas o a las exigencias del mercado. Afirma, además, que existen argumentos válidos que contravienen a la convergencia como la reducción a la autonomía de los sistemas educativos o la promoción de la disparidad de las estructuras sociales o laborales; lo cual, alienta positivamente a un examen profundo sobre la diversidad y la diferenciación de las políticas de educación superior.
Para la presente investigación, es necesario considerar y recurrir a la distinción que Huisman (1996) realiza entre “diferenciación y diversidad” en el ámbito de la educación superior; atribuyendo al primer término como “algo nuevo” dentro de un sistema educativo, mientras que al concepto de diversidad lo relaciona con la variedad de entidades dentro del sistema o distintas formas de esta. Brunner (2006), afirma que para el estudio de la diferenciación institucional de los sistemas de educación superior se consideran dos dimensiones: el nivel y el sector. En función de esta primera clasificación, el autor identifica a los niveles universitario y no universitario; mientras que en niveles se menciona al sector público y privado. Adicional, el autor describe otras variables, que son referentes internacionales para efectos de los estudios comparado, a saber: el tamaño, la admisión, la duración de los programas, los certificados, los contenidos académicos versus vocacionales, la cooperación, el financiamiento, el gasto por alumno, la legislación, el personal académico, el aseguramiento de la calidad y el mercado laboral, transferencia y las tensiones en sistemas con más de un nivel educativo.
En el ejercicio comparativo de las carreras que oferta la universidad, se considerará lo que Birnbaum (1983) distingue como diversidad institucional y sus seis variables: el control, el tamaño, la matrícula, la proporción de estudiantes y los tipos de programa. Se complementa esta concepción con los aportes que Meek (2000) realiza con los siguientes enfoques que forman parte de la diversidad en la educación superior: el sistémico, el estructural, el programático, el procedimental, el reputacional, por composición de clientelas, y por los valores y el clima cultural.
Otro factor importante para tomar en cuenta es lo que Clark sustenta como componente de la diversidad a la “disciplina académica”, ya que esta se manifiesta como motor de los procesos de investigación y desarrollo de la misma. Afirma que la Educación superior está basada en la división de trabajo y en la diferenciación del conocimiento profesional, lo que conduce a una creciente diversificación y desintegración estructural de las disciplinas en las instituciones.
Para el estudio se considera la perspectiva sistémica que propone Guy (2000) pues sostiene que este hecho deviene de las distintas visiones que se presentan en las relaciones entre gobierno, la educación superior y la sociedad; afirma, además, que la diversidad es producto de la demanda de las masas por educación superior, la segmentación del sistema y la diversidad de programas, razón por la cual se la debe abordar su análisis desde un enfoque sistémico.
Finalmente, se abordó la perspectiva ambiental que Van Vught (1996) proporciona ya que en esta se incluyen aspectos muy necesarios para el estudio como es la ecología de la población como fuente de variabilidad y homogeneidad de las formas institucionales, a la dependencia de recursos como medio de interacción entre organizaciones y sus ambientes; y finalmente, al isoformismo como mecanismo de supervivencia mediante la adaptación al ambiente en el cual operan.
1.2. Tendencias en educación militar y gestión académica.
La educación militar ha experimentado una transformación significativa en las últimas décadas, impulsada tanto por cambios tecnológicos como por las nuevas exigencias de la seguridad global. La gestión académica en estas instituciones ha tenido que adaptarse, no solo para incorporar avances tecnológicos sino también para preparar a los oficiales para roles que requieren habilidades interdisciplinarias y capacidad de liderazgo en escenarios complejos. Según estudios de Keegan (2020), la introducción de tecnologías de la información y simulaciones avanzadas en los programas de entrenamiento militar refleja esta tendencia hacia una enseñanza más interactiva y tecnológicamente enriquecida.
En términos de gestión académica, las instituciones militares han adoptado enfoques más colaborativos y centrados en el estudiante, inspirados por prácticas pedagógicas contemporáneas en la educación superior; incluyendo métodos de aprendizaje basados en problemas, que Johnson y Meyer (2019) identifican como cruciales para desarrollar habilidades de pensamiento crítico y toma de decisiones en contextos de presión. Estos métodos no solo mejoran la capacidad de los estudiantes para aplicar conocimientos teóricos en situaciones prácticas, sino que también fomentan una cultura de aprendizaje continuo esencial para la carrera militar. Además, la gestión académica en las academias militares ha comenzado a enfocarse más en la ética y la responsabilidad social, preparando a los oficiales para liderar con integridad y conciencia social. Según Thompson (2021), este cambio responde a una demanda global de fuerzas armadas que actúen bajo estándares éticos estrictos y que sean capaces de integrarse eficazmente en operaciones multinacionales y misiones de paz.
La Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE, por ejemplo, ha sido líder en la implementación de programas que integran estos nuevos paradigmas pedagógicos y de gestión. La inclusión de cursos sobre derechos humanos y derecho internacional humanitario, como destacan Silva y Castillo (2018), evidencia un compromiso con la formación de oficiales que comprendan y respeten las leyes internacionales y los principios éticos. Aunque la importancia de la educación militar y su adaptación a los cambios contemporáneos es ampliamente reconocida, persiste una notable falta de investigación empírica detallada sobre la efectividad de las nuevas metodologías pedagógicas en la gestión académica de las instituciones militares.
Estudios previos han abordado diversos aspectos de la educación militar, pero pocos han investigado en prácticas de gestión académica específicas, mismas que influyen en la preparación y el rendimiento de los futuros oficiales en un contexto real. Además, a pesar de la incorporación de tecnologías avanzadas y enfoques pedagógicos interactivos en la formación militar existe una brecha significativa en el estudio de su integración efectiva dentro de los currículos tradicionalmente rígidos de las academias militares; como señala Baxter (2022), mientras que la tecnología ha revolucionado el entrenamiento táctico, su impacto en la formación académica general aún no está bien documentado ni comprendido. Otra área poco explorada es el impacto de la formación en derechos humanos y ética en la efectividad de los oficiales en operaciones internacionales. Aunque Silva y Castillo (2018) destacan la creciente inclusión de estos temas en los currículos militares, hay una escasez de estudios que evalúen los resultados de estos programas en términos de comportamiento ético y toma de decisiones en situaciones de conflicto real.
Este estudio propuso aportar en estas áreas examinando cómo la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE ha implementado y gestionado cambios en su currículo y métodos pedagógicos para enfrentar los desafíos contemporáneos de la formación militar; también, contribuirá a la comprensión de los enfoques pedagógicos y estrategias de gestión adoptados en la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE, proporcionando evidencia empírica sobre su impacto en la formación de oficiales competentes y éticamente preparados.
Metodología
El presente trabajo adoptó un enfoque comparativo, que en la concepción de Latorre (2005), citado en Caballero (2016), pretende describir, comprender y explicar la realidad. Además, se ciñó a la estructura correspondiente al diseño metodológico definiendo el problema, la hipótesis de trabajo y las unidades de análisis; luego de lo cual, se desarrolló la investigación aplicando la fase descriptiva, interpretativa, yuxtaposición, comparativa o explicativa y la fase prospectiva.
Las fuentes de información utilizadas incluyen datos primarios obtenidos de la base institucional BANNER, un sistema que centraliza registros académicos oficiales y permite la recopilación estructurada de datos para estudios de gestión educativa. Según González (2023), este tipo de bases de datos constituyen una fuente primaria cuando proveen información directamente de registros administrativos sin intermediación analítica previa. El estudio adoptó un enfoque mixto (Creswell, 2014), combinando análisis cuantitativo para examinar datos extraídos de la base institucional BANNER y cualitativo mediante el análisis documental y la construcción de una cartografía conceptual. La metodología siguió el método analítico-sintético, en el cual se descomponen los elementos clave de la gestión académica para su posterior síntesis y comprensión global (Sampieri et al., 2006). Además, se aplicó el método comparativo, que permite contrastar diferentes prácticas de gestión académica dentro de las 25 carreras de la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE, pues según Sartori (1994), la comparación es esencial para identificar patrones, establecer relaciones causales y comprender la evolución de modelos educativos en instituciones militares
Tabla 1 Áreas de Conocimiento y Carreras Presenciales de la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE.
El muestreo aplicado fue el no probabilístico, debido a que obedeció al criterio de la intensión por antigüedad y tradición de la carrera por área de conocimiento, por lo tanto, se consideró a una sola carrera por área de conocimiento, de la siguiente manera:
Tabla 2 Muestra de las Carreras Presenciales de la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE, objeto de estudio.
En cuanto a la operacionalización de las variables, para el análisis de la variable independiente, Gestión Educativa Universitaria de la carrera, se recurrió a lo que Brunner (2006) describe como niveles y sectores. En cuanto a la organización de los datos, en el ejercicio comparativo de las carreras que oferta la universidad, se consideró lo expuesto por Birnbaum (1983), en cuanto a las siete formas de diversidad en la educación superior, de acuerdo con las siguientes variables de diferenciación y su correspondiente indicador están desplegados en el siguiente cuadro:
Resultados
Luego de la aplicación de los instrumentos de recolección de la información, se presentaron los resultados clasificados por indicadores con las respectivas características e información de sustento; los datos presentados se derivan del proceso de comparación de las carreras presenciales que oferta la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE a la sociedad.
3.1 Tipo, localización y control de la carrera
Debido a que pertenecen a una institución pública, todas las carreras que son objeto de estudio se caracterizan por ser de tipo universitario bajo el control del sector público con un sistema de gobierno único. Sin embargo, es necesario resaltar que la carrera de Ciencias Militares presenta un sistema de gobierno y control de la carrera bicéfalo, debido a la característica dual de la misma. Es decir, que la carrera está administrada por un coordinador por parte de la universidad y por el director de la escuela de formación militar, quien es parte de la modalidad dual como organismo formador. Esta es una de las características para ser considerada como carrera focalizada debido a su misión como ente que profesionaliza al sector militar como parte de los servidores públicos.
En cuanto a la localización geográfica para el funcionamiento, las carreras que no son parte del ámbito militar están ubicadas para su funcionamiento en los predios de la universidad de las Fuerzas Armadas ESPE, es decir, Sangolquí; mientras que la carrera de Ciencias Militares funciona en los predios de la Escuela Superior Militar “Eloy Alfaro” ubicada en Parcayacu, Quito.
Tamaño (matrícula)
Durante el año 2021 las carreras evidenciaron una matrícula que se ubica en el rango entre 557 y 639 de estudiantes registrados. En promedio se genera una matrícula de 597 estudiantes y presenta una estrecha dispersión de estudiantes con respecto a la media 31 personas. En cuanto a la matrícula de estudiantes, la carrera de Ciencias Militares presenta la menor cantidad de estudiantes femeninas (7%) y mayor de estudiantes masculinos (93%); en tanto que la carrera de Ciencias Administrativas tiene una proporción de estudiantes femeninos y masculinos equilibrado (55,6 % femeninos y 44,4 % masculinos). Al respecto, llama la atención la carrera de Agropecuaria pues presenta una cantidad de estudiantes femeninas mayor que los masculinos (60.2% y 39,8%), lo cual no es usual.
Admisión
Para el caso de las carreras “no focalizadas”, estas deben seguir los lineamientos exigidos por la LOES (Asamblea Nacional, 2010), es decir, presentar: cédula de identidad y certificado de votación; acta de grado o título de bachiller debidamente refrendado por el Ministerio de Educación (Dirección distrital); hoja de datos personales con fotografía de frente, tamaño carné a color; el respaldo del puntaje obtenido en el examen de admisión; la certificación médica; de ser el caso, carné de discapacidad del CONADIS. Se determinó que los residentes en el extranjero y las personas privadas de libertad (PPL), no requieren puntaje del examen de admisión. En cambio, las carreras focalizadas en modalidad dual, además de cumplir con los lineamientos establecidos en la LOES (Asamblea Nacional, 2010), se solicita los siguientes requisitos adicionales determinados por la Ley de Personal de las Fuerzas Armadas, por efectos de la dualidad: no registrar antecedentes penales, valoración médica, odontológica y de salud mental, pruebas académicas, pruebas físicas, entrevistas personales.
3.4. Duración de los programas
La duración de los programas se evidenció en los proyectos de las carreras presentados en la plataforma del Consejo de Educación Superior para su aprobación. Este elemento es medido en función de la carga horaria total que se planifica para la formación profesional del estudiante. La información demuestra que las carreras en promedio consideran 6.086 horas de formación con un valor de dispersión a partir de la media de 470 horas, lo cual no es significativo considerando la formación en un campo técnico y humanístico de las carreras.
En la carrera de Ciencias Militares, se denota una carga horaria curricular mayor que todas las carreras. Así mismo, es necesario resaltar que en la carrera se ejecutan actividades extracurriculares con jornadas a tiempo completo bajo un régimen conocido como “interno” que se aplica a los estudiantes, con salidas únicamente para los fines de semana. Sin embargo, la carga horaria total de formación que se presenta en el proyecto de creación únicamente se cuantifica las jornadas académicas más no las actividades extracurriculares. Las carreras que no son consideradas como no focalizadas, de acuerdo con la regulación académica, tiene jornadas de trabajo de seis horas diarias y hasta 35 horas a la semana.
Certificados
De acuerdo con la información recabada en los respectivos proyectos de creación, se puede evidenciar que el cien por ciento de las carreras emiten títulos y grados académicos de tercer nivel universitario, en función de lo establecido en el Reglamento de Armonización de la Nomenclatura de Títulos Profesionales y Grados Académicos (2021). Para el caso de las carreras en Ciencias Militares, adicionalmente el Estado, a través del Ministerio de Defensa, le otorga al estudiante el grado militar de Subteniente del Ejército, conforme la Ley de Personal de las Fuerzas Armadas (2007).
3.6 Contenidos académicos vs. Vocacionales (número de horas)
De acuerdo con el análisis de las cargas horarias planificadas en los proyectos de creación aprobados por el CES, en el documento se puede apreciar que se consideran tres unidades de formación: la básica, la profesional y la de integración curricular y titulación. En este contexto, para efectos de análisis se consideró la comparación entre la carga horaria de la unidad básica y la unidad profesionalizante. Se puede visualizar que la relación entre contenido académico y profesionalizante es de 1.8, lo que significa que por cada hora de contenido académico existe un 0.8 adicional de contenidos profesionalizantes. Lo mencionado se puede evidenciar por carrera y se puede visualizar que la carrera de Ciencias Militares demuestra el menor factor de relación, lo cual denota un aspecto negativo para efectos de la formación profesional.
En cambio, las carreras de Ciencias Administrativas y Mecánica evidenciaron una mayor relación entre los contenidos académicos y profesionalizantes pues en primer caso denota que por cada hora académica existe un factor de 1.8 adicional de horas profesionalizantes, al igual que en mecánica.
Cooperación (instituciones que apoyan en la formación de profesionales).
En referencia a las estrategias de cooperación para el soporte en la formación de profesionales, se puede evidenciar que todas las presentaron en sus proyectos de creación, sendos convenios que servía de apoyo para el ejercicio de las prácticas preprofesionales de los estudiantes; cuyo promedio es de 240 horas de práctica profesional. Para el caso de la carrera de Ciencias Militares, por el hecho de optar por una modalidad dual de formación, existe un convenio específico con el Ejército con el propósito de compartir responsabilidades juntamente con la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE, en el proceso de formación profesional militar.
Financiamiento (público o privado)
El financiamiento de la formación de las carreras en su totalidad proviene de recursos públicos. Sin embargo, en el caso de la carrera de Ciencias Militares el financiamiento se deriva de recursos públicos, tanto del sistema educativo superior como del Ministerio de Defensa Nacional.
Gastos por alumno
En el ámbito de los gastos por alumno, se pudo evidenciar que las carreras en promedio evidencian que la formación profesional genera un gasto (inversión) de 1,77 dólares por cada hora de formación del alumno y una desviación de 0.66 dólares de variación.
Se puede identificar que la carrera de Ciencias Militares es la que menos gasto demuestra en el proceso de formación, mientras que las carreras orientadas a los aspectos tecnológicos son las más costosas. Cabe anotar que la información de la carrera de Ciencias Militares, únicamente corresponden a los gastos de formación académica en lo que corresponde a las actividades curriculares y no se evidencia el gasto que implica las actividades extracurriculares por efectos del régimen de formación.
Legislación
En cuanto a la legislación aplicada a la gestión de las carreras presenciales que oferta la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE, se constata que la formación profesional en lo que corresponde al ámbito académico, la totalidad de las carreras aplica la legislación vinculada con el sistema de educación superior ecuatoriano. Para el caso de las carreras militares, se incluye la legislación correspondiente a la formación bajo la modalidad dual y a la normativa vinculada con la formación militar.
Personal académico
Se demuestra que el personal académico que participa en la formación profesional de las carreras no focalizadas, son docentes que forman parte del escalafón docente de la universidad, cuyas regulaciones son delineadas en el Reglamento de Carrera y Escalafón del Personal Académico del Sistema de Educación Superior, emitido por el CES (Consejo de Educación Superior, 2021). En la carrera de Ciencias Militares, en función de la legislación emitida por el CES correspondiente a la modalidad dual (2021), se verifica que se incluye personal militar como tutores específicos en el ámbito militar.
Aseguramiento de la calidad, Mercado Laboral y Transferencia
En este ámbito, se comprueba que todas las carreras se encuentran en proceso de autoevaluación. Así, las carreras presenciales no focalizadas, luego del estudio de pertinencia, determina que el mercado laboral se encuentra identificado en el sector productivo y de prestación de servicios de la sociedad ecuatoriana. El campo ocupacional está definido en función de la coyuntura del mercado laboral y a las condiciones políticas, sociales y económicas al momento de egresar los estudiantes.
Por lo contrario, los egresados de la carrera de Ciencias Militares, en función del estudio de pertinencia correspondiente, se forman para cubrir una vacante orgánica en la Fuerzas Terrestre. Los puestos orgánicos a ocupar tienen su configuración propia en cuanto a funciones y responsabilidades específicas. Por último, ninguna de las carreras evidencia mecanismos o canales para que se materialice la transferencia de créditos con otras instituciones del mismo nivel.
3.12. Discusión
En esta investigación al describir las variables mencionadas en la Tabla 3 que intervienen en la gestión académica de los procesos que se llevan a cabo en las carreras de formación profesional en modalidad presencial como oferta de la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE, se pudo encontrar que los siguientes resultados obtenidos en el proceso de investigación: el cien por ciento de las carreras son de tipo universitario, de carácter público; la carrera de Ciencias Militares evidencia un doble control debido a la aplicación de la modalidad dual y por ser calificada como carrera focalizada, además el proceso de formación en su totalidad lo realiza en los predios de la entidad formadora y no en los predios universitarios.
El promedio del tamaño de la matrícula de las carreras es de 597 estudiantes con una desviación estándar de 31 estudiantes; en el caso de la carrera de Ciencias Militares se ubica dentro de la normalidad. Las carreras se ciñen a los lineamientos de la LOES para efectos de admisión; en el caso de la carrera de Ciencias Militares, se incluye los requerimientos especificados en la Ley de Personal de las Fuerzas Armadas.
El promedio de la carga horaria total de duración de las carreras es de 6.086 horas con una desviación estándar de 470 horas, en cuanto a la carrera de Ciencias Militares es la que mayor carga horaria total ocupa, 6.928 horas. Las carreras emiten títulos de tercer nivel, en el caso de los estudiantes de la carrera de Ciencias Militares obtiene adicional el grado militar de Subteniente. La relación entre contenidos académicos y vocacionales de las carreras se evidencia un promedio de 1,8 con una desviación estándar de 0,5 de los cuales la carrera de Ciencias Militares denota la menor relación entre estos contenidos (1,2).
Los procesos de cooperación con organismos que apoyen la formación, todas las carreras refieren convenios para las practicas preprofesionales, en el caso de la carrera de Ciencias Militares mantiene un convenio para la formación dual. El financiamiento de las todas las carreras es de carácter público, para el caso de las carreras militares el financiamiento es público pero compartido por dos instituciones: Ministerio de Defensa y Universidad. En cuanto a los gastos generados por estudiantes en promedio se advierte un valor de 1,77 de dólar por hora de formación, en cuanto al costo de los estudiantes de Ciencias Militares denota el menor valor (1,08).
Todas las carreras se ciñen a la legislación aplicada a nivel nacional, en el caso de las Ciencias Militares se incluye el Reglamento de la modalidad dual. El personal académico que participa en el proceso de formación forma parte del escalafón docente de la universidad, en este ámbito se incluyen los tutores específicos en la carrera de Ciencias Militares. En el caso del mercado laboral, la única carrera que asegura ocupar una vacante a todos los estudiantes que cumplen con los requisitos es la carrera de Ciencias Militares. Por lo tanto, lo descrito en los resultados evidencia que la carrera de Ciencias Militares, además de obedecer a los lineamientos regulatorios de la educación superior, se caracteriza por diferenciarse de la gestión académica de las carreras presenciales; y se alinea con lo que Brunner (2006) afirma al mencionar que para efectos de diferenciación institucional de los sistemas de educación superior se consideran dimensiones analizadas.
Conclusiones
Los resultados obtenidos en la Carrera de Ciencias Militares se caracterizan por realizar una gestión académica diferenciada con respecto a las carreras presenciales, debido a las siguientes razones. Además de ceñirse a los lineamientos regulatorios de la educación superior, la carrera de Ciencias Militares está regulada por la legislación correspondiente a la modalidad dual; razón por la cual, demanda que los procesos de formación profesional se afiancen y fortalezcan con la cooperación con el Ministerio de Defensa Nacional a través de convenios específicos para la aplicación de la modalidad dual. Adicionalmente, la carrera fue catalogada como focalizada de acuerdo con la normativa que regula la admisión. El proceso de formación de los estudiantes de la carrera de Ciencias Militares no se realiza en los predios de la universidad, sino que se ejecuta de manera centralizada en los predios de la entidad formadora.
El financiamiento de la carrera es de carácter público y, en este caso específico, compartido por dos instituciones (Ministerio de Defensa y Universidad); para lo cual se confirma que los gastos generados por estudiantes de 1,08 dólares por hora son menores en referencia al promedio de las carreras. En cuanto a los procesos académicos, la carrera de Ciencias Militares prevé una carga horaria total de 6.928 horas lo que representa un valor mayor a la del promedio general de las carreras (6.086 horas).
Además, en la relación entre los contenidos académicos y los vocacionales, se confirmó que el valor de 1,2 es el menor valor de cociente en relación con el promedio de 1,8. El personal académico forma parte del escalafón docente de la universidad con la participación de los tutores específicos de la entidad formadora.
Al finalizar el proceso de formación en la carrera de Ciencias Militares se otorga la doble titulación tanto de Licenciado de tercer nivel académico y el grado militar de Subteniente. Finalmente, el mercado laboral para los graduados en la carrera de Ciencias Militares es la única carrera que asegura ocupar una vacante a todos los estudiantes que cumplen con los requisitos.










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