Introducción
Dentro del contexto educativo a nivel mundial, la evaluación formativa, está enfocado al seguimiento de los aprendizajes significativos, contribuyendo a que los estudiantes aprendan de manera activa y consciente, con el apoyo de los docentes, estructurando su aprendizaje en forma sistemática (Bizarro et al. 2021a). Esta perspectiva subraya la necesidad de revisar y perfeccionar los métodos de evaluación continua en los alumnos, promoviendo una sólida educación efectiva y de alta calidad (Beriche & Medina, 2021a).
En efecto, los docentes deben proporcionar cierta retroalimentación continua a los estudiantes a fin de descubrir sus habilidades destacadas y oportunidades de crecimiento en el aprendizaje, con el objetivo de generar desarrollo, convicciones, posturas y entendimiento (Holz & Poblete, 2018a). Asimismo, en Dinamarca, para el aprendizaje de los estudiantes entre 6 a 15 años, se utiliza una metodología de evaluación basada en "planes individuales del estudiante" que permite una evaluación continua y enfocada en lograr objetivos educativos específicos en todas las materias (Holz & Poblete, 2018b); en Finlandia, la evaluación y la retroalimentación dentro de su plan de estudios, se centran en guiar constructivamente a los estudiantes, ayudándoles a reflexionar sobre su aprendizaje y motivándolos a desarrollarse de manera integral (Rodes, 2020).
La valoración del rendimiento de los estudiantes por parte de los maestros al final de una lección, es subjetiva y depende del desempeño y pruebas obtenidas en clase (Moreno, 2019). Por otro lado, la evaluación no solo se utiliza para calificar el desempeño del estudiante, sino también para proporcionar retroalimentación oportuna y constructiva que promueva el crecimiento y la mejora continua (Rodríguez et al. 2022). En ese sentido, Mella y Calatayud (2023) señalan que es esencial hacer uso de la retroalimentación, en tanto que favorece una verdadera evaluación en los procesos que se realizan para evaluar el aprendizaje del estudiante.
La educación peruana está experimentando una transición hacia la puesta en marcha y aplicación de nuevas perspectivas en la evaluación con enfoque formativo (Cruzado, 2022a). Estos enfoques todavía no son adecuadamente considerados por los docentes, quienes tienden a evaluar más para calificar la enseñanza recibida por los alumnos, a pesar que el Ministerio de Educación establece reglas para proporcionar materias en línea y orientaciones.
En este sentido, los maestros aún enfrentan limitaciones en su implementación en el salón de clases, lo cual perjudica a los educandos en su camino de adquisición de conocimientos (Ministerio de Educación, 2022a). La realimentación tiende a convertirse en potentes oportunidades dentro del proceso de la evaluación, mejorando el aprendizaje en el estudiante y refinando la planeación en sus actividades curriculares de los profesores (Cifuentes, 2021a). Del mismo modo, Cruzado (2022b) señala que hay un inconveniente en cómo los docentes realizan las evaluaciones, siguiendo un enfoque tradicional y cognitivo que no tiene en cuenta las diferentes inteligencias múltiples de los estudiantes. El proceso educativo, especialmente en la enseñanza básica, depende en gran medida de cómo los maestros proporcionan retroalimentación para mejorar el rendimiento de los estudiantes y de cómo los padres utilizan los informes de progreso para reforzar su aprendizaje (García et al. 2021).
Se sugiere que la evaluación formativa debe aplicarse en todas las fases del aprendizaje, tanto en la educación primaria y secundaria (EBR) como en la enseñanza universitaria, alejándose de modelos evaluativos que provocan resistencia por no reconocer su aporte al mejoramiento del aprendizaje (Beriche & Medina, 2021b). La feedback formativa es el proceso de compartir inquietudes y sugerencias para fomentar la atención sobre el desempeño de los estudiantes (Burga et al. 2023).
El estudio se justifica por su capacidad de proporcionar información con herramientas y recursos para docentes, facilitando la implementación de técnicas de retroalimentación más efectivas en el aula (UNESCO, 2021). Por lo tanto, aportará al conocimiento sobre evaluación formativa, especialmente como un recurso apropiado para el aprendizaje y la mejora de habilidades de los estudiantes, permitiendo explorar teorías como el constructivismo y la evaluación formativa en contextos prácticos, ofreciendo una comprensión más profunda de cómo la retroalimentación impacta en el proceso formativo (Anijovich & Cappelletti, 2020a).
De todo ello surge la interrogante ¿Por qué es importante analizar los retos y desafíos de la retroalimentación en la evaluación formativa?, destacando la relevancia de la feedback como parte de la evaluación formativa como un componente vital en la fase de evaluación. Por otro lado, Chávez et al, (2021a) concluyeron que la apreciación formativa se transforma de un aspecto destacado, como un instrumento crucial para el fomento de competencias, a pesar de que el proceso educativo abarca más que la mera evaluación, esta última se establece como esencial para asegurar el éxito en el aprendizaje. Según, Valdivia y Fernández (2020) la valoración formativa desempeña una función primordial en la educación, ya que su propósito es promover el desarrollo holístico de los alumnos, con énfasis particular en la retroalimentación como un elemento clave. Sánchez y Carrión (2021a) identificó la importancia de proponer un enfoque didáctico que oriente a los profesores en la mejora de una retroalimentación de alta calidad. Valdez et al. (2023a) resaltaron que la retroalimentación tiene un papel fundamental en el proceso de evaluación formativa. Además, se subraya la imperatividad de utilizar estrategias e instrumentos que concuerden con los objetivos educativos en un marco pedagógico orientado a competencias, enfatizándose para ello la importancia de obtener retroalimentación reflexiva directamente de los estudiantes.
Hortigüela et al. (2018a) manifiestan que la retroalimentación es fundamental en la toma de decisiones para mejorar el aprendizaje de los estudiantes, siendo importante que los educadores creen ambientes propicios para el crecimiento intelectual de los alumnos, involucrándose activamente motivándolos a solucionar problemas. Por otro lado, Tippe et al. (2024a) mencionan que la evaluación formativa es un elemento pedagógico clave que impulsa cambios en la actuación y el pensamiento del estudiante, perfeccionando el proceso educativo que contribuye al enriquecimiento de conocimientos, destrezas y tácticas de los estudiantes.
Retroalimentar es reducir distancia de la situación actual del estudiante y la situación ideal que pretende llegar, evidenciando sus dificultades con la finalidad de hacer uso adecuado de las herramientas para resolverlo (Bizarro, 2019). En tanto, Rojas et al. (2021a) afirman que la retroalimentación dentro de los procesos de aprendizaje, requiere que los estudiantes asuman la responsabilidad de dirigir su propio aprendizaje mediante la reflexión, reconociendo sus avances, sus necesidades y sus dificultades. Cifuentes (2021b) el método "Escalera de la retroalimentación" propone un enfoque estructurado y constructivo para mejorar la retroalimentación educativa, enfocado en clarificar, evaluar y expresar inquietudes de manera constructiva, además hacer sugerencias útiles para el aprendizaje del estudiante.
Tabla 1: Procesos de retroalimentación

Fuente: Procesos de la retroalimentación organizados según sus tipos (Mendivelso, Ortiz & Sánchez, 2019, p.25)
En latabla 1: Se aprecia que la identificación del agente de la retroalimentación es fundamental. Este puede ser el alumno, sus compañeros, el profesor o una persona externa, se debe definir el propósito de la retroalimentación que puede enfocarse en el trabajo, en el proceso de aprendizaje, en la autorregulación de este proceso o directamente en el alumno; la retroalimentación puede ser formal, tanto en una evaluación estructurada o informal, como en la comunicación verbal durante el proceso de enseñanza, se debe determinar si la retroalimentación está dirigida a un individuo específico o a un grupo de estudiantes.
Según, Ministerio de Educación, (2022b) la importancia de una evaluación formativa, debe estar orientada al bienestar y desarrollo integral del estudiante, enfatizando además del avance académico, un enfoque holístico que incluye aspectos cognitivos, emocionales y sociales, siendo esencial la retroalimentación para el desarrollo de aprendizaje, puesto que ayuda a los estudiantes a identificar sus aciertos y errores, reflexionando sobre su desempeño (Vera, 2022).
El aprendizaje se fundamenta en evidencias que buscan alcanzar competencias específicas, asegurándose de que dichas evidencias no se desvanezcan durante el proceso y que correspondan a los objetivos y resultados o competencias establecidos. Por ello es crucial disponer de herramientas de evaluación, que constituyen los medios que facilitan el análisis de las evidencias y permiten determinar el rendimiento según los criterios y desempeños definidos. (Alca, 2022, p. 37).
Al respecto, Monje (2022) hace mención que la interacción en el aula refleja la continuidad de los criterios de evaluación externa del trabajo pedagógico, de tal modo que las prácticas de evaluación reflejan los objetivos educativos y dependen de las oportunidades que se les brinda a los estudiantes para explorar sus cualidades. Moreno (2023) la retroalimentación en el proceso de formación es considerada como una poderosa influencia para mejorar el interés en la enseñanza-aprendizaje.
Metodología
La investigación es básica, llevada a cabo mediante el método de revisión teórica sistemática. Este proceso implicó la selección cuidadosa de una variedad de artículos, relacionados con el uso y la práctica de la retroalimentación en la evaluación formativa por parte de los docentes (Bizarro et al. 2021b). Para la recopilación de datos se empleó la técnica de búsqueda de articulo primarios dentro de una gama bases de datos reconocidas de Scopus, Proquest, Dialnet, Scielo y otros, con un tiempo no mayor o igual a cinco años de publicación, utilizando algoritmos lógicos como AND-OR-NOT, palabras claves y una amplia gama de fuentes, como artículos científicos, revistas académicas y documentos normativos,
Garantizar que la revisión sistemática sea una publicación transparente, precisa y completa, el autor debe de describir, el como a identificado y seleccionado los estudios previos, mediante las revisiones bibliográficas (Page et al. 2021). En el filtrado de las fuentes, se empleó el modelo Prisma, quien incorpora revisiones y búsquedas sistemáticas emergidas en los últimos años hasta la fecha (Barquero, 2022). El proceso se inició con un conjunto preliminar de 70 textos elegidos por su relevancia en el tema, incluyéndose posteriormente 15 registros adicionales obtenidos de otras fuentes. Los criterios de inclusión se centraron en publicaciones realizadas entre los años del 2019 y 2023, que estuvieran directamente relacionadas con el estudio y que enfatizan las prácticas en el aula, resultando entre ellos la selección de 34 registros, los cuales 24 fueron escogidos para el análisis más detallado sobre diversas definiciones de retroalimentación. 10 registros fueron posteriormente excluidos por no estar directamente vinculados con el enfoque del estudio y para evitar redundancias en la información, a lo cual también se excluyeron 4 debido a que no existía relación y asociación entre variables, siendo sus resultados poco claros. Finalmente, se analizaron en profundidad 20 artículos de texto completo, con el fin de examinar las bases teóricas de la retroalimentación en la evaluación formativa y explorar formas de mejorar el aprendizaje del alumno y del trabajo del docente, relacionado con la retroalimentación. Este análisis sistemático se realizó a través de preguntas orientadoras y la búsqueda de literatura especializada, lo que permitió avanzar en el análisis, la construcción de la discusión y la presentación de resultados, como se muestra en la Figura 1.
Resultados
Dentro del análisis realizado, se puede profundizar los desafíos específicos que enfrentan los educadores, los estudiantes y los sistemas educativos en general en cuanto a la implementación exitosa de la retroalimentación en la evaluación formativa. En esa línea el Ministerio de educación, desarrolla reglas, estándares y procedimientos de gestión institucional respecto a las fases y procesos de la evaluación de competencias, que coadyuvan al desarrollo integral de los estudiantes y a la mejora continua del aprendizaje en los centros de formación educacional públicas y privadas y de educación básica. También se pueden explorar estrategias y mejores prácticas para superar estos desafíos y mejorar la calidad de la retroalimentación en el proceso educativo. Dentro del análisis explorado en la revisión sistemática se encontraron (ver tabla 3).
Tabla 3: Países de Latinoamérica donde se han hecho estudios sobre las categorías retroalimentación y evaluación formativa.
En la tabla 3: El Perú presenta más publicaciones que los otros países con un 45%, seguido de Colombia 20%, México 15%, Chile 10% y Argentina y Venezuela en 5%, esto implica que, a pesar de los esfuerzos por investigar sobre las variables de estudio, aún nos falta mucho para llegar a mejorar en las evaluaciones formativas en nuestro sistema educativo.
En la tabla 4: Se muestran solo 13 estudios de los 70 estudios científicos identificados inicialmente, para lo cual se tomó autores, título, desafíos y retos que se ha identificado tal como se detalla en la tabla en mención.
Según, lo expresan (Hortigüela et al. 2018b) la evaluación formativa no solo impulsa cambios, sino fomenta la toma de decisiones, en esa línea, García & Lasagabaster (2019a) mencionan que se debe adaptar las estrategias de retroalimentación y evaluación para que sean efectivas en diversos contextos educativos, así como la sistematización (Muñoz et al. 2023a). En la evaluación formativa se debe tener en cuenta el pensamiento pedagógico contemporáneo (Díaz, 2018), además, Anijovich y Cappelletti (2020b) señalan que se debe proporcionar retroalimentación cualitativa, porque no todo debe ser medido estadísticamente. Asimismo, García y Lasagabaster, (2019b); Sánchez y Carrión (2021b); Veytia y Rodríguez (2021) proponen un modelo muy didáctico para la retroalimentación en el aula, así como en los currículos existentes (Muñoz, 2023a). En tanto, Chávez et al. (2021b) mencionan que la formación evaluativa es un instrumento crucial para el fomento de las competencias y eso va en acorde con el enfoque por competencias que propone el sistema educativo peruano. Según, Rojas et al. (2021b) se tiene que comprender que la retroalimentación como aspecto formativo, tiende a la devolución de la información al estudiante, respecto a su competencia y sus objetivos de aprendizaje, siendo orientados a su mejora. Por otro lado, los investigadores que se orientan por la innovación, buscan enfoques más híbridos como lo mencionan (Parra et al. 2023). Del mismo modo, Muñoz et al. (2023b) manifiestan que la interacción en el aula refleja la continuidad de los criterios de evaluación externa del trabajo pedagógico. Los principales desafíos según, Abad et al. (2023) es desaprender para construir nuevos retos. Sin embargo, Tippe et al. (2024b) indican que la evaluación formativa es un elemento pedagógico clave que impulsa cambios en la actuación y el pensamiento del estudiante.
En la tabla 5: Se muestran 07 estudios que abordan la retroalimentación y la evaluación formativa, siendo ambas categorías de estudio, los cuales presentan una visión coherente sobre la validez de la retroalimentación dentro de la formación evaluativa, aunque destacan diferentes aspectos y desafíos en sus respectivos estudios.
Muñoz (2023b); Valdez et al. (2023b) ambos autores, coinciden en la relevancia de la retroalimentación como herramienta clave en la evaluación formativa, resaltando su función en la mejora continua del proceso de enseñanza-aprendizaje. Cada estudio se enfoca en diferentes contextos educativos, desde la educación básica, hasta la enseñanza universitaria en diversos países de habla hispana, quienes señalan el desafío de integrar efectivamente la retroalimentación en los procesos educativos existentes, así como la necesidad de preparar y formar a los profesores con el fin de proporcionar retroalimentación efectiva a los estudiantes, siendo un tema recurrente la importancia de adaptar las prácticas de retroalimentación a las tecnologías emergentes y entornos de aprendizaje virtual. Proponen modelos o estrategias específicas para implementar la retroalimentación formativa de manera más efectiva, adaptándose a las necesidades y características de distintos grupos estudiantiles. La aplicación efectiva de la retroalimentación formativa parece depender en gran medida del contexto educativo específico. Esto plantea un desafío en cuanto a la adaptabilidad de las estrategias de retroalimentación en diferentes entornos y necesidades de los estudiantes. Se infiere que los estudios enfatizan que la retroalimentación en la evaluación formativa, tiene impacto positivo dentro del aprendizaje de los estudiantes, promoviendo la autorregulación y la autonomía.
Conclusiones
Los estudios seleccionados convergen que la retroalimentación es esencial en la evaluación formativa, destacando su impacto positivo en el aprendizaje y la enseñanza, resaltando la necesidad de una integración efectiva y la formación docente en técnicas de retroalimentación. Esto enfatiza la importancia de adaptar la retroalimentación a las tecnologías emergentes y entornos de aprendizaje virtual a través de una retroalimentación que promueva su autonomía, ya que reduciría el bajo rendimiento académico, mejorando los aspectos sociales y emocionales para lograr una convivencia plena (Yucra, 2023).
Los autores destacan la capacidad de la retroalimentación para fomentar la autonomía y autorregulación en los estudiantes, proponiendo estrategias específicas para su implementación efectiva en diferentes contextos educativos.
La retroalimentación se ha identificado como un elemento clave en la evaluación formativa, ya que no solo permite al estudiante conocer su progreso, sino que también ayuda a ajustar el proceso de enseñanza, que, al integrarse adecuadamente, mejora significativamente el aprendizaje como la enseñanza. Para maximizar su efectividad, es necesario que los docentes estén capacitados en técnicas de retroalimentación, asegurando su relevancia.
Entre tanto, los estudios sugieren que los maestros necesitan una capacitación continua en el uso de estrategias de retroalimentación, tanto en el contexto presencial como en lo virtual, ya que incluye el desarrollo de competencias para manejar retroalimentación en tiempo real y en entornos asíncronos.
Con la creciente adopción de tecnologías y el aprendizaje en línea, es esencial que la retroalimentación evolucione para adecuarse a nuevos contextos educativos, permitiendo que los alumnos tomen mayor control de su proceso de aprendizaje y rendimiento académico,
En ese sentido, los estudios recomiendan estrategias como la retroalimentación formativa y diferenciada, que permiten a los estudiantes reflexionar sobre sus propios avances y ajustar sus estrategias de aprendizaje de manera autónoma, despertando la autorregulación y la autonomía.



















