Introducción
La práctica preprofesional es una experiencia de aprendizaje fundamental para los estudiantes universitarios, permitiéndoles participar activamente en entornos educativos reales y constituye un requisito para su titulación. Según Pacheco Armijos et al. (2021), estas prácticas son necesarias para la formación de futuros profesionales, ya que brindan la oportunidad de aplicar los conocimientos teóricos en un contexto laboral real. La conexión entre teoría y práctica se resalta en la idea de que las aulas actúan como laboratorios de experimentación. Teóricos como Dewey (1938) han defendido el aprendizaje experiencial y la participación activa como herramientas esenciales para adquirir habilidades.
Las aulas reales proporcionan un espacio donde los estudiantes pueden ensayar y perfeccionar sus enfoques pedagógicos, adaptándolos a las realidades específicas del entorno educativo. Mendoza (2020) sostiene que la práctica preprofesional “se conjuga como el sistema articulador de las narrativas profesionales con los discursos formativos en el proceso de formación, combinando modelos, teorías y métodos de la profesión para la consolidación del perfil de egreso de una oferta académica” (p. 144). Por ello, se considera un elemento clave en la educación superior, siendo un requisito que todos los estudiantes en formación deben cumplir.
La formación docente se enriquece al incluir la práctica preprofesional, ya que esta permite a los estudiantes combinar teoría y práctica, adquirir experiencia en entornos laborales reales y desarrollar las habilidades necesarias para desempeñarse eficazmente como profesionales de la educación (Mendoza, 2020; Pesántez & Cuenca, 2022; Quispe et al., 2023). Este componente brinda a los futuros docentes la oportunidad de enfrentar desafíos y situaciones reales que no se pueden simular en un aula universitaria, lo cual es vital para su preparación profesional.
En la Universidad Nacional de Educación (UNAE) en Cañar, Ecuador, la práctica preprofesional es especialmente relevante en la carrera de Educación Especial. Según Portilla et al. (2023), su implementación se fundamenta en la necesidad de proporcionar a los estudiantes una experiencia práctica que complemente su formación teórica, permitiéndoles adquirir habilidades y competencias para su futura labor docente. Además, fortalece la colaboración entre la universidad y las instituciones educativas.
Este modelo se basa en principios pedagógicos del Modelo Pedagógico de la UNAE y en la normativa educativa ecuatoriana, generando sinergia entre la realidad educativa y las corrientes pedagógicas. Así, la práctica preprofesional es esencial en la formación académica de los estudiantes, preparándolos para enfrentar las responsabilidades de ser docentes en el futuro. Brito & Romero (2023) afirman que: “los sistemas de prácticas y pasantías con un seguimiento adecuado generan confianza, motivación y satisfacción en el desempeño de sus funciones” (p. 463).
Por tanto, estas experiencias son clave para desarrollar una comprensión más profunda de la enseñanza y preparar a los futuros educadores para abordar la diversidad del entorno educativo. El siguiente estudio platea como objetivo analizar la percepción de los diferentes actores de la práctica preprofesional de estudiantes de la Carrera de Educación Especial de la Universidad Nacional de Educación (UNAE), Ecuador.
Metodología
La presente investigación adoptó un enfoque mixto, donde se combinaron indicadores cuantitativos y cualitativos para analizar dos realidades: una objetiva y otra subjetiva (Hernández-Sampieri et al., 2014), mediante instrumentos que permitieron evidenciar datos cuantificables y características particulares de la práctica preprofesional de estudiantes de último año de la Carrera de Educación Especial de la UNAE.
El tipo de estudio de esta investigación fue de corte descriptivo ya que se buscó especificar las propiedades, características y perfiles de las personas involucradas en esta investigación, así como el análisis y la medición precisa del impacto de la practica en la formación del estudiante universitario en dos contextos distintos.
Contextos y participantes
En el estudio participaron dos instituciones educativas públicas de la Ciudad de Cuenca, provincia del Azuay, que atienden a niños y niñas con discapacidad y/o necesidades educativas especiales. La primera es el Instituto de Parálisis Cerebral del Azuay (IPCA) y la segunda la Escuela de Educación Básica (EEB) Julio Abad Chica, la primera brinda atención solamente a personas con discapacidad, mientras que la segunda se constituye como una institución regular que atiende con una filosofía de inclusión a casos de discapacidad en las aulas de clase.
En el IPCA se contó con la participación de 24 practicantes y 8 tutores profesionales, se denomina así a los docentes de aula que están a cargo de todo el grupo y tutorizan el accionar en la escuela de los practicantes universitarios. En la EEB Julio Abad Chica se contó con 7 practicantes y 4 tutores profesionales.
A cargo de cada paralelo se encuentra un tutor académico, denominado Tutor UNAE, el cual es el docente universitario a cargo de la asignatura que contempla la práctica preprofesional, el cual se encarga de acompañar, apoyar y monitorear el proceso de la práctica y el desarrollo de su planificación. En el estudio participaron también dos tutores UNAE, que se encontraban a cargo de cada grupo, uno por institución.
Técnicas e instrumentos
Para la recolección de información y posterior análisis de datos se utilizaron las siguientes técnicas especificadas en la tabla 1 con sus respectivos instrumentos:
Para garantizar la validez y adecuación de los instrumentos utilizados en la recolección de datos, se llevó a cabo un proceso riguroso de validación con la participación de tres expertos en investigación educativa. Estos profesionales revisaron minuciosamente el cuestionario estructurado de 9 preguntas para los 32 practicantes, el cuestionario semiestructurado de 10 preguntas destinado a los 11 tutores profesionales, y la guía de 5 preguntas abiertas aplicada a los 2 tutores de la UNAE. Con base en sus observaciones, se realizaron los ajustes necesarios para asegurar la coherencia, claridad y pertinencia de los instrumentos antes de su aplicación.
El procedimiento metodológico mediante el cual se realizó la investigación se dividió en varias fases organizativas que se describen en la tabla 2:
Resultados y discusión
La práctica preprofesional en la UNAE se planifica, ejecuta y evalúa por período académico, con dos ciclos anuales. Esta investigación se realizó en el período IIS2023, de agosto de 2023 a marzo de 2024. Cada carrera tiene particularidades; este estudio se centra en la Carrera de Educación Especial, que abarca nueve ciclos académicos y 4890 horas de práctica desde el quinto al noveno ciclo.
Participaron diversos actores en la práctica preprofesional. Los internos incluyen a los practicantes y tutores de la UNAE, quienes supervisan el desarrollo de actividades desde la perspectiva de la educación superior. Los tutores profesionales, como actores externos, acompañan a los estudiantes en las aulas y conocen su desempeño. Las prácticas profesionales son cruciales en la formación docente, apoyando el aprendizaje práctico y el desarrollo de habilidades esenciales para futuros educadores (Concha et al., 2020).
A continuación, la Tabla 3 presenta los datos de la encuesta aplicada a los practicantes, tutores profesionales y la información recolectada en entrevistas con los tutores de la UNAE.
Por otro lado, en la tabla 4 se presentan los resultados obtenidos de la encuesta a los practicantes de la escuela regular.
Contraste entre los escenarios educativos
Las instituciones educativas, como la Escuela Regular y la Escuela Especializada, juegan un papel necesario en la formación de los estudiantes, ya que su campo profesional puede abarcar ambos contextos y otros. En la Escuela Especializada, el 62.5% de los practicantes considera que la práctica preprofesional contribuyó en gran medida a su desarrollo profesional, mientras que solo un 8.33% opinó que su contribución fue moderada. En la Escuela Regular, el 42.85% de los practicantes indicó que la práctica tuvo un gran impacto en su desarrollo, y un 14.29% la consideró moderada. Estos resultados sugieren que las prácticas en ambos contextos son valiosas, aunque las experiencias en la Escuela Especializada son más valoradas.
Respecto a las experiencias pedagógicas, un 53.12% de los estudiantes en la Escuela Especializada las calificó como amplias, mientras que un 25% las consideró moderadas. Solo un 3.12% indicó que fueron muy limitadas. En la Escuela Regular, el 42.85% calificó sus experiencias como amplias, y un 28.57% como moderadas. Estos datos evidencian que la mayoría de los estudiantes percibe las prácticas como fundamentales para el desarrollo de sus habilidades pedagógicas. García (2021) resalta que la práctica preprofesional es esencial para la formación académica de los futuros profesionales, y los datos de este estudio respaldan esta afirmación.
En cuanto al apoyo recibido de la universidad, el 62.5% de los practicantes en la Escuela Especializada consideró adecuada su formación, y un 16.67% estuvo totalmente de acuerdo con su preparación. En la Escuela Regular, el 42.85% coincidió y el 28.57% estuvo completamente de acuerdo. Esto refleja que la mayoría valora la preparación universitaria para enfrentar los retos de su práctica.
En la aplicación de los conocimientos adquiridos en la UNAE, el 62.5% de los practicantes en la Escuela Especializada afirmó que pudo aplicarlos en ambas instituciones, mientras que un 20.83% destacó una mejor aplicación en la Escuela Especializada. En la Escuela Regular, un 42.85% compartió esta percepción, aunque un 28.57% consideró que aplicó mejor en la Escuela Especializada. Solo un 3.12% en ambos contextos no pudo aplicar sus conocimientos.
Respecto a la transferibilidad de habilidades, el 45.83% en la Escuela Especializada las consideró bastante transferibles, mientras que un 41.67% las calificó como moderadamente transferibles. En la Escuela Regular, un 42.85% las consideró moderadamente transferibles. Estos datos muestran confianza en la aplicabilidad de competencias en otros contextos.
El tutor profesional desempeña un rol muy importante; el 62.5% de los practicantes en la Escuela Especializada valoró altamente su apoyo, mientras que un 16.67% lo calificó como muy alto. En la Escuela Regular, el 42.85% reportó un apoyo alto. Estos resultados destacan la importancia del tutor en la formación de los practicantes. La práctica preprofesional permite adquirir habilidades en organización de recursos y diseño de estrategias didácticas, siendo el rol del tutor fundamental en la formación del practicante (Chávez et al., 2019Umpiérrez & Cabrera, 2020).
Percepción de los tutores profesionales
La tabla 4 presenta las respuestas obtenidas de las encuestas aplicadas a los tutores profesionales, es decir los docentes de las escuelas de prácticas, detallado por cada contexto para contrastar entre estas dos realidades educativas y el accionar de los practicantes en cada una de ellas.
Tabla 5 Encuesta a tutores profesionales


Nota. EEB JAC = Hace referencia a la Escuela de Educación Básica Julio Abad Chica (Escuela Regular). IPCA = Instituto de Parálisis Cerebral del Azuay (Escuela Especializada).
La experiencia de los maestros activos y las habilidades de las nuevas generaciones de docentes se evidencian en las prácticas, resaltando la importancia del papel del maestro como facilitador y administrador del aprendizaje (Gallardo et al., 2021).
Se aprecian diferencias notables entre la Escuela Especializada y la Escuela Regular. En términos de aplicación de estrategias pedagógicas, la Escuela Especializada el 28.57% de los tutores calificó a los estudiantes como "muy competentes", mientras que en la Escuela Regular ninguno recibió esta calificación y Eel 50% fueron considerados "bastante competentes". Con relación a la adaptación a diferentes estilos de aprendizaje en la Escuela Especializada, el 28.57% de los estudiantes fueron calificados con "muy alta capacidad", en contraste con el 0% en la Escuela Regular.
En el manejo del aula, la Escuela Especializada reportó una efectividad mayor, con 42.86% de los estudiantes considerados "muy efectivos", mientras que en la Escuela Regular el 50% fue calificado como "bastante efectivo". Ambos centros valoraron positivamente la disposición de lo estudiantes para colaborar.
La Escuela Especializada destacó que el 57.14% de los estudiantes aplicaron de "muchas técnicas efectivas", mientras que en la Escuela Regular solo el 25% aplicó "todas las técnicas efectivas necesarias". Se evidenció que en la Escuela Especializada los estudiantes mostraron una tendencia hacia la "moderada iniciativa", mientras que en la Escuela Regular el 25% fue calificado en cada nivel de iniciativa (mucha, bastante, moderada y poca). Finalmente, ambos centros percibieron un alto compromiso y disposición para aprender.
Las similitudes en la valoración de los tutores hacia los practicantes reflejan resultados alentadores en la práctica en la UNAE, ya que se asignaron altos porcentaje a indicadores positivos, lo cual también llevó a generar sugerencias para el perfeccionamiento continuo de las habilidades profesionales necesarias, enfocándose en la capacidad del estudiante para integrarse creativamente en el entorno laboral.
Las diferencias entre las dos escuelas, tras analizar los resultados, son evidentes. En la Escuela de Educación Básica Julio Abad Chica, el 54.17% de los practicantes son considerados moderadamente competentes en estrategias pedagógicas y en la planificación de actividades, mientras que solo el 29.17% muestra alta capacidad para adaptarse a estilos de aprendizaje y un 25% hace un buen uso de técnicas para incluir estudiantes con necesidades especiales.
Percepción de los tutores UNAE
Los tutores UNAE desarrollan un rol importante en la práctica preprofesional, ya que se encarga de la gestión, logística, supervisión, acompañamiento y asesoría de la práctica, es el nexo entre la escuela y la universidad. Sus conocimientos le permiten abordar la teoría en las aulas de clase con los practicantes, pero también debe enfrentarse ante la realidad educativa. La tabla 5 presenta una síntesis de los aspectos relevantes de las respuestas de las dos tutoras de los practicantes del estudio, en las cuales se identifican diferencias y similitudes en sus percepciones y experiencias.
Ambos tutores de la UNAE coinciden en que la evaluación de la adaptación de los estudiantes en su práctica preprofesional es formativa, y buscan desarrollar actitudes profesionales y personales. La capacidad de los estudiantes para trabajar colaborativamente es vista como positiva, ya que la mayoría muestra disposición, aunque en las escuelas regulares hay desafíos relacionados con el apoyo que deben brindar los docentes. Existen diferencias entre las prácticas en escuelas regulares y especializadas; las primeras ofrecen más libertad para que los practicantes propongan estrategias, mientras que en las especializadas los practicantes cuentan con una guía más estructurada. En cuanto a la experiencia como tutores, ambos tienen un enfoque positivo, aunque se observa que las escuelas especializadas representan un reto mayor debido a la diversidad de trastornos. Los aportes de las prácticas preprofesionales a los estudiantes se definen en la observación y resolución de situaciones cotidianas, así como la aplicación de teorías recientes en el contexto educativo.
Las prácticas se originan en un enfoque educativo complejo que considera el contexto educativo y sociocultural, buscando abordar las problemáticas presentes en la vida socio-comunitaria (Rodríguez et al., 2022; Salvatierra & Otero, 2020) por tal motivo, las experiencias que se tiene en los diferentes contextos socioeducativos, a pesar de ser desafiante para la comprensión y la adaptabilidad al entorno, es una fortaleza para aprender de diferentes escenarios educativos.
Lyons & Abate (2022) revelan que cada experiencia de prácticas profesionales se presenta como una configuración compleja, única y aleatoria que se origina en la intersección de diversas variables como instituciones, individuos, momentos, oportunidades, iniciativas o recursos personales. Las experiencias satisfactorias de la práctica dependen de varios factores y entre ellos está la calidad de experiencias que se tienen y a las cuales se enfrentan los practicantes y por ello las instituciones y sus funcionarios son elementos centrales.
Cuando se valora las condiciones bajo las cuales se llevan a cabo las prácticas, es importante examinar los aciertos y dificultades tanto de la institución universitaria como de las instituciones donde los practicantes refuerzan sus aprendizajes (Landaeta, 2022; Varguillas et al., 2020). La calidad de las experiencias de prácticas profesionales depende de diversos factores, siendo las instituciones y sus funcionarios elementos centrales en este proceso de formación y desarrollo profesional
Conclusiones
La práctica preprofesional es aspecto imprescindible en la formación de docentes, ya que proporciona a los estudiantes la oportunidad invaluable de integrar teoría y práctica, desarrollar habilidades específicas y enfrentarse a desafíos del mundo educativo real. Los resultados muestran que la práctica contribuye significativamente a su desarrollo profesional, les permite aplicar los conocimientos adquiridos en clases, contrastar la teoría con la práctica y adaptarse a diferentes entornos educativos. Los practicantes resaltan el apoyo de la universidad y la importancia del tutor profesional y tutor UNAE en el acompañamiento y la retroalimentación necesaria para su formación y preparación en el ámbito laboral y académico.
Se encontraron diferencias en el desarrollo de los estudiantes en práctica preprofesional en los centros analizados. En el Instituto de Parálisis Cerebral del Azuay (IPCA), los estudiantes destacaron más en la competencia para aplicar estrategias pedagógicas y en la capacidad de adaptación a diversos estilos de aprendizaje, además la institución reportó una mayor efectividad en el manejo del aula y una disposición más marcada para trabajar en equipo. En inclusión de estudiantes con necesidades especiales, el IPCA mostró una implementación más frecuente de técnicas efectivas, mientras Escuela de Educación Básica (EEB JAC) hubo menor uso de estas. En cuanto a la iniciativa y disposición para aprender, el IPCA también se inclinó hacia niveles más altos, reflejando una preparación y adaptación más efectiva en los estudiantes que practican en entornos con necesidades específicas.
Los tutores de las instituciones evaluadas tienen percepciones variadas sobre la capacidad de los estudiantes y las condiciones de las escuelas especiales y regulares. Sin embargo, coinciden en la importancia de la colaboración, la adaptación y el compromiso de los estudiantes durante su práctica. Aunque existen diferencias en cuanto al currículo y las necesidades de los estudiantes, las prácticas en ambas instituciones comparten similitudes en términos de aplicación de conocimientos y desarrollo de habilidades.
Se evidenció que los tutores de la UNAE desempeñan un papel fundamental en la práctica preprofesional al gestionar, supervisar y asesorar a los practicantes en diferentes contextos educativos. Aunque se destacaron diferencias en los métodos de evaluación y percepciones sobre los contextos educativos, como la escuela regular y la especializada, se coincide en las contribuciones valiosas de las instituciones para el aprendizaje práctico de los futuros docentes.


















