Introducción
El éxito de cualquier organización depende de la innovación de sus herramientas administrativas. Aunque puede sonar como una palabra de moda para algunos, hay muchas razones por las que las empresas ponen mu-cho énfasis en ella (Přemysl y Václav, 2019). Cristea (2020) afirma que, la innovación per- mite a las organizaciones mantenerse relevantes en el mercado competitivo de los países en franco desarrollo, también juega un papel importante en el crecimiento económico. En este sentido, la auditoría se ha visto en constante cambio, por ello los auditores operan en un entorno que debe responder a estos cambios y hacer las cosas de manera diferente, sin embargo, no se podrá gestionar el cambio de manera individual, sino conjunta. Innovar en la auditoría otorga una herramienta que fomenta el mejoramiento en los procesos y mayor competitividad para la evolución organizacional y provee de mecanismos más seguros de revisión y control (Chuquimarca et al., 2020).
Cristea (2020) y Přemysl y Václav (2019) afirman que el proceso de innovación dentro de la ciencia de la administración de empresas se ha centrado en la generación y movilización de ideas nuevas, promoción y detección que ayudan a potenciar la idea, la experimentación, la comercialización, final- mente, la difusión e implementación. Es por ello que la innovación también es necesaria para las herramientas de gestión que se aplican dentro de las empresas, por ejemplo, la auditoría. Aunque la innovación puede tener algunas consecuencias indeseables, el cambio es inevitable y, en la mayoría de los casos, la innovación crea un cambio positivo (Piparo, 2019). Por lo que es relevante investigar los efectos de la innovación ligados a la auditoría aplicada en organizaciones.
De acuerdo con el índice mundial de innovación publicado por World Intellectual Property Organization (WIPO) (2021) es un indicador que presenta la clasificación mun- dial más reciente de 132 economías según su nivel de innovación, sobre la base de 81 indicadores diferentes con base en facto- res como: instituciones, capital humano e investigación, infraestructura, desarrollo empresarial y de los mercados y producción creativa, de conocimientos y tecnología, donde se determinó que las naciones más innovadoras son Suiza, con una puntuación de 65.5/100, seguido de Suecia y Estados Unidos con una valoración de 63.1 y 61.3. Ecuador ocupa el puesto 91, con una calificación de 25.1/100. Dentro de los países con la puntuación se encuentran Angola, Yemen y Guinea, que están en un rango del 16.715.0. La innovación se encuentra ligada a la solución de nuevas problemáticas presen- tes en la economía de varias naciones, por ello, exponer datos de este indicador puede proveer de una perspectiva razonable de qué tan innovadoras son las empresas.
La auditoría existe desde tiempos muy remotos, aunque no deja de tener una complicada relación económica con el sistema contable. Desde la Edad Media hasta la Revolución Industrial, el desarrollo de la auditoría estuvo íntimamente relacionado con actividades puramente prácticas, y desde el carácter artesanal de la producción, el auditor se limitaba a hacer simples revisiones de cuentas de compra y venta, cobro y pago, responsabilidad tributaria e informar con veracidad a través de un examen exhaustivo de todas las pruebas disponibles (Núñez et al., 2018). Sin embargo, la internacionalización de las empresas ha generado que sea necesario la publicación de estados financieros, la obligatoriedad de controles y de auditar organizaciones. Dichos procesos son el resultado de la expansión global de las organizaciones, debido a ello, se generan grandes volúmenes de datos de mayor complejidad que no pueden ser manejados
manualmente, por lo que necesitan utili- zar herramientas tecnológicas innovadoras (Erazo et al., 2021). De esta manera, el entorno empresarial ha evolucionado más rápidamente que la profesión de auditoría y la información contable auditada se encuentra ahora en un estado sustancialmente des- ventajoso en relación con otras formas de información oportuna ( ; Olyukha et al., 2020).
La auditoría sufrió diversificaciones, pasando del campo financiero al campo del control interno y la gestión empresarial, centrada en evaluar la eficacia y eficiencia de los controles internos de la empresa y evaluar la transparencia de la entidad a sus partes interesadas. En síntesis, el uso de la auditoría ayuda en la correcta implementación del con- trol interno, permite a la empresa perseguir y alcanzar sus diversos objetivos para el negocio (Gurel, 2017). También busca la eficacia y eficiencia, además de obtener los mejores resultados en cuanto al ahorro e inversión de recursos económicos, invirtiendo la menor cantidad de recursos sin sacrificar la calidad (Núñez et al., 2018; Díaz et al., 2020).
A nivel mundial, desde 1986, el sector de la auditoría ha vivido un proceso de fusiones que ha reducido de nueve grandes actores, a un cuarteto de firmas de auditoría que se encargan de revisar las cuentas de las mayores compañías del mundo. Aquellas son Ernst & Young (E&Y), KPMG, Deloitte y PricewaterhouseCoopers (PwC). Estas firmas se estructuran en torno a cuatro líneas de servicio: auditoría, consultoría, fiscal y le- gal y transacciones. Además, ofrecen perspectivas informadas sobre diferentes áreas: automoción, servicios financieros, sector público, sanidad, tecnología, sector público, telecomunicaciones o infraestructuras. En todos estos sectores, las firmas se especializan ofreciendo predicciones sobre las principales tendencias, desafíos y oportunidades ().
Se entiende que la innovación en la auditoría es importante para el avance de la sociedad, ya que resuelve este tipo de problemas sociales y mejora la capacidad de acción de esta. Es responsable de resolver problemas colectivos de manera sostenible y eficiente, generalmente con nueva tecnología. Estas nuevas tecnologías, productos y servicios satisfacen simultáneamente una necesidad social y conducen a capacidades mejoradas y a un mejor uso de activos y re- cursos (Mendoza et al., 2022; López, 2021). Se verá reflejada en esta revisión de la litera- tura esta corriente innovadora que permite una auditoría más integral en cada proceso para la mejora continua de las organizaciones. Dado que las decisiones estratégicas son el motivo principal para la elaboración de informes financieros adecuados y efectivos, es evidente la necesidad de innovaciones en la auditoría, que la hagan más oportuna y proactiva. Para seguir siendo relevante, esta ciencia debe aprovechar los avances tecno- lógicos y brindar garantías que sean significativas para los usuarios de estados financieros en tiempo real (Lombardi et al., 2014). De acuerdo con Vélez (2014) y Bubilek (2017) la innovación en materia de auditoría en Ecuador no ha sido abordada de manera apropiada, debido, principalmente, a falta de herramientas y conocimiento por parte de los gerentes o dueños de las compañías, que en su mayoría son pequeñas y microempresas, un sector que tiende a tercerizar los servicios contables de auditoría, ya que le da más importancia a temas operativos que estratégicos. En este contexto cambiante, exigente y arriesgado, el papel de los audito- res es fundamental. Primero, porque ofrecen seguridad a las empresas frente a los cambios que están realizando; y segundo, porque ayudan a identificar situaciones de riesgo
(Cordero, 2018; Vu et al., 2020).
Para aclarar y lograr un mejor entendimiento de este tema, este artículo científico de revisión de literatura busca responder a las siguientes preguntas: ¿Cómo ha evolucionado la auditoría para optimizar su desarrollo y satisfacer las necesidades de las organizaciones? ¿Cuáles son las nuevas tendencias que han surgido respecto de la práctica de la auditoría en la última década? Por ello, es importante indagar en cuanto a la información sobre las nuevas tendencias, el alcance y los campos de aplicación de la auditoría, con el objetivo de informar qué medios y herramientas tecno- lógicas se pueden utilizar para optimizar el proceso de auditoría y la mejora continua de las empresas y cómo han evolucionado las nuevas tendencias respecto a la práctica de la auditoría. En los últimos años, la tecnología ha eliminado el retraso en la realización de negocios, de modo que los eventos pue- den capturarse instantáneamente, situación a la cual deben adaptarse las nuevas técnicas de auditoría (Cordero, 2018; Sánchez & Yánez, 2021).
Esta investigación tiene como objetivo realizar una revisión sistémica de la literatura con el fin de obtener información actualiza- da proveniente de revistas indexadas de alto impacto. Los artículos fueron seleccionados a través del factor H, que permitió hacer un balance entre el número de publicaciones y las citas que recibe un artículo. También, se delimitaron palabras clave como: auditoría, nuevas tendencias de auditoría, innovación en la auditoría, Audit, new auditing trends, innovation in auditing. Se ocuparon términos booleanos como “AND” y “OR” para el correcto filtrado de la información. Se determinaron 54 artículos, los cuales fueron seleccionados a través de criterios de inclusión y exclusión, lectura y análisis de títulos, resúmenes, introducción, resultados y conclusiones en idioma inglés y español.
Los resultados fueron identificados y discutidos críticamente para ayudar a explicar y revelar los nuevos avances en auditoría y los alcances que han surgido para solventar los problemas actuales de las organizaciones públicas y privadas. El desglose de los resultados de la investigación tiene cuatro ápices literarios: Antecedentes de la audito- ría aplicada en las organizaciones; Evolución de la auditoría para atender las necesidades de las organizaciones, Nuevas tendencias de la auditoría respecto a su práctica en la última década; Alcances innovadores en el campo de aplicación de la auditoría que sir- va para informar qué medios y herramientas tecnológicas se pueden utilizar para optimizar el proceso de auditoría y la mejora continua de las empresas. En el primer apartado denominado: “Antecedentes de la auditoría aplicada en las organizaciones” se trata aspectos históricos del origen de la auditoría en las organizaciones, problemáticas que abordaba y enfoques de antaño; en el segundo apartado: “Evolución de la auditoría para atender las necesidades de las organizaciones” se mencionan los diversos escenarios por los cuales ha pasado la auditoría para llegar a ser lo que, comúnmente, se conoce en la actualidad; el tercero: “Nuevas tendencias de la auditoría respecto a su práctica en los últimos años” aborda las tendencias actuales que han surgido respecto a su práctica en diversos campos, ya sean públicos y privados; finalmente, el punto “Alcances innovadores en el campo de aplicación de la auditoría” donde se especifica la innovación de la auditoría y el alcance que este tiene en las empresas, nuevas tecnologías para auditar, etc. Se determinó que la dinámica de la relación entre el auditor y la empresa va a experimentar una notable evolución gracias a la aplicación de herramientas tecnológicas avanzadas como el big data, que permite analizar grandes volúmenes de información, facilitando en gran medida el análisis total de la información que arrojan los procedimientos en las empresas, con ventajas no solo para los gestores de la empresa y los propios auditores, sino también para los distintos grupos de interés que operan en el mercado. También, han surgido nuevas tendencias como: auditorías culturales, audito- rías virtuales, auditoría continua y de protección de datos.
Finalmente se presentan los objetivos de la investigación:
Objetivo general
Realizar una revisión sistémica literatura con el fin de obtener información actualizada proveniente de revistas indexadas de alto impacto.
Materiales y métodos
La metodología utilizada es cualitativa, y se realiza por medio de una revisión de literatura sistémica, de tipo exploratoria; que involucra la síntesis, análisis y valor agregado a partir de la recopilación de información relevante para el tema de investigación, en artículos científicos de revistas indexadas, presentes en plataformas, motores de búsqueda y bibliotecas digitales. Mediante el estudio de criterios, teorías y opiniones se obtendrán varios aportes para la investigación en torno a la innovación en la auditoría, nuevas tendencias y alcance. Hernández, et al. (2017) exponen que el método bibliográfico o de revisión de literatura facilita la recopilación de información para el desarrollo del trabajo, a través de fuentes específicas. Adicionalmente, los métodos cualitativos son capaces de desarrollar el ápice central de la investigación de manera dinámica y entendible. A través del siguiente proceso descrito en la figura 1.

Fuente: La figura muestra la metodología a seguir para obtener los resultados de la investigación.
Figura 1 Metodología de revisión sistémica de la literatura
Para la identificación y selección de la literatura se desarrolló un fichaje biblio- gráfico. La extracción de datos se basa en palabras clave como: auditoría, nuevas tendencias de auditoría, innovación en la auditoría, audit, new auditing trends, innovation in auditing. Se ocuparon términos booleanos como “AND” y “OR”.
Los artículos se clasificaron en torno a las palabras clave determinadas previamente; posteriormente, se recopilaron las investigaciones en tres categorías. La primera, denominada “Artículos identificados” donde se exponen los primeros resultados que aparecieron en las bases de datos y motores de búsqueda. La segunda, llamada “Artículos relacionados con la temática” en la que se apartaron las investigaciones que contenían ideas, criterios, palabras y enunciados relacionados con las preguntas y objetivos del artículo. Finalmente, la tercera categoría “Artículos seleccionados” en la que se consideraron los artículos que aborden de manera significativa el tema de investigación por medio de una lectura previa de resumen, introducción, resultados y conclusiones. Ver tabla 1, se utilizaron criterios de inclusión y exclusión, a saber:
Criterios de inclusión
Artículos que aborden de manera conceptual, teórica y empírica la temá- tica. Es importante que los artículos seleccionados aborden el tema de manera directa para generar un criterio y opinión con fundamento.
Artículos identificados en bibliotecas y motores de búsqueda como: Scopus principalmente, Dialnet, Scielo y ResearchGate.
Documentos con referencias no mayores a 5 años, ya que se estableció este período de tiempo como el más próximo a analizar.
Artículos más citados en otros estudios (Factor H). Se tomó como referencia el Factor H que mide el peso de una investigación científica con base en las veces que se cita en otras investigaciones.
Criterios de exclusión
Artículos que sobrepasen el tiempo de publicación ya expuesto.
Fuentes de información como libros, tesis, ensayos y tesinas.
Artículos repetidos en otras bibliotecas digitales y motores de búsqueda.
Artículos que no aborden de manera conceptual, teórica y empírica la temática, ya que no aportan criterios orientados a la temática.
Tabla 1 Artículos identificados mediante la revisión en bibliotecas digitales y motores de búsqueda


Nota: Incluya notas de tablas solo según sea necesario.
Los resultados de estudios similares son identificados y discutidos críticamente para ayudar a explicar y revelar los nuevos avances en auditoría y los alcances que han surgido para solventar los problemas actuales de las organizaciones públicas y privadas. Se seleccionaron 54 artículos en las bibliotecas y motores de búsqueda establecidos, se llevó a cabo una síntesis de datos a través de la visualización y comparación de información. Para ello se tomó como base el nombre del autor, año y título de los artículos, enfatizando el análisis en el alcance de los artículos, la metodología, resultados y conclusiones, la cual permitió asociar los hallazgos. Se precauteló que el 60 % de la literatura empleada en la investigación sea en inglés, debido a que en este idioma se publica la mayor parte de avances científicos.
Análisis y resultados
Antecedentes de la auditoría aplicada en las organizaciones
Al tener en cuenta la evolución del concepto de auditoría en el tiempo, es muy importante recordar sus antecedentes, de dónde ha surgido esta ciencia que en la actualidad se utiliza como medio eficaz, para el logro y control de los objetivos y procesos de las organizaciones. Según Singh et al. (2021) y Popov et al. (2021) es pertinente y necesario abordar aspectos históricos de la auditoría, no solo por la importancia que esta reviste a nivel público y privado, sino porque a partir de ella se ejerce el control y la evaluación de las finanzas, la fiscalidad y la gestión (administrativa, legal, tecnológica, ambiental, so
cial) de todas las organizaciones, por medio de diferentes procesos y actividades encaminados a detectar posibles fallas o fraudes, que mejoren la transparencia de los entes económicos y por ende del mercado.
Singh et al. (2021) comentan que, en su forma más primitiva, una auditoría se considera el acto de hacer coincidir lo que está escrito con evidencia o referencias a hechos pasados. Su objetivo principal es observar la confiabilidad y exactitud de los registros para certificar procesos, documentos y otros procedimientos y su autenticidad y confiabilidad, independientemente de la metodología o investigación. Para Wahhab, et al. (2021) la auditoría es un proceso que recopila y evalúa objetivamente la evidencia relacionada con el informe de actividades comerciales y otros hechos dentro de una organización. Asimismo, BileReyes (2017) establece que se ve como una práctica de trascendente importancia económica y social, que promueve el bienestar entre los diferentes sectores económicos con el propósito de promover confianza y razonabilidad sobre el desarrollo financiero y de gestión de las organizaciones y su correcto desarrollo del trabajo.
La auditoría, desde su enfoque moderno aplicado a las organizaciones, nació en Inglaterra, o al menos en este país se han encontrado los primeros registros de su aplicación. Aún no se ha determinado la fecha exacta, pero se han publicado datos y documentos que aseguran que las actividades de varias entidades privadas y los esfuerzos de ciertos funcionarios gubernamentales responsables de las finanzas han sido auditadas a finales del siglo XIII y principios del XIV (Ajao et al., 2016). Gurel (2017) expone que la auditoría existe desde tiempos inmemoriales y se debe, principalmente, a que el propietario o dueño de una empresa ha de- legado la administración de su propiedad en otra persona, lo que hace que sea la principal forma de prevenir la corrupción y el incumplimiento de las reglas establecidas por el propietario, Estado o algún ente de control. Asimismo, se ha visto como elemento de análisis, finanzas y control operativo (Antúnez y Remírez, 2019).
Según Wahhab et al. (2021) y Ulloa et al. (2021) la auditoría es el resultado del desarrollo de la Revolución Industrial en el siglo XIX. El primer Instituto de auditores se fundó en Venecia en 1851, y los acontecimientos posteriores, en el mismo siglo, llevaron al desarrollo de esta profesión. Hasta 1862 la auditoría fue reconocida en Inglaterra como una profesión separada de la contabilidad tradicional. En 1882, la función de auditor se incorporó al Código de Comercio italiano, y en 1896, el Estado de Nueva York nombró a contadores públicos que cumplie- ran con las leyes estatales sobre educación y capacitación, y la experiencia adecuada para realizar la función de auditoría. El primer instituto de auditores, es decir, el Instituto Estadounidense de Contadores Públicos Certificados, fue fundado a principios del siglo XX.
Paralelamente al desarrollo de la contabilidad, la auditoría fue asumiendo sus avances con el propósito de poder efectuar revisiones o comprobaciones a la contabilidad. Al igual que la contabilidad, la auditoría fue objeto de normalización por parte de los gobiernos y agremiaciones profesionales que ejercen tales oficios (Ajao et al., 2016; Erazo et al., 2021).
Por otra parte, el rol del auditor se fue adaptando a las nuevas tecnologías, por ejemplo, la introducción de las máquinas de proceso de datos en las empresas que se produjo en los años cincuenta, principal- mente dedicadas a sustituir a los emplea- dos en las tareas repetitivas en el cálculo de nóminas y facturas de clientes. Dada su utilización como súper calculadoras, con un volumen considerable de datos de entrada y un volumen similar de datos de salida, el auditor se encargaba de verificar la corrección de los datos de salida frente a los datos de entrada (Núñez et al., 2018;ICAEA Professional Development Team, 2021).
Esta situación se prolongó hasta me- diados de la década de los sesenta, cuando las organizaciones de auditoría propiciaron un cambio en el enfoque, con base en los resultados de baja calidad obtenidos en las auditorías de áreas que comportaban proceso de datos a través de ordenadores. Este cambio consistía fundamentalmente en la adaptación de los criterios para la evaluación del control interno, en los sistemas organizativos, financieros y contables, al centro de proceso de datos y, concretamente, a la sala del ordenador. Esta etapa se suele denominar auditoría del ordenador (Núñez et al.,2018; Jumbo y Erazo, 2021; Li et al., 2018).
A finales de los años setenta, se llega a una tercera etapa: la auditoría a través del ordenador. En este enfoque se estudia también el tratamiento lógico de la información a través de los programas y las aplicaciones que los integran. Posteriormente, a principios de los ochenta, se empieza a aplicar técnicas de tratamiento de la información por medio de ordenadores, como apoyo a la labor de los auditores. El auditor empieza a ser también experto en el uso de lenguajes informáticos que le sirven para escribir, compilar y ejecutar programas para la consecución de pruebas y obtención de evidencias. Surge de este modo la denominada “auditoría con el ordenador”. En la misma década se empieza a aplicar los principios básicos de la auditoría operativa a la auditoría de los sistemas de información, dando lugar a la auditoría operativa de pro- ceso de datos, que se centra principalmente en la eficacia y eficiencia del tratamiento automático de los datos (Núñez et al., 2018; Ceballos et al., 2021).
Por su aceptación, las empresas oficiales y privadas, han hecho de esta práctica, una herramienta necesaria para el cumplimiento de sus objetivos, que les brinda la oportunidad de conocer en tiempo real su situación actual, para poder reaccionar oportunamente al entorno del mercado.
Antecedentes de la auditoría aplicada en las organizaciones
Una de las características o principales rasgos de las sociedades avanzadas es la cantidad masiva de información que se maneja. Por lo que, en el caso de las empresas, para que dicha información, se requiere una respuesta adecuada, es decir, es necesario que esté se implementen ciertas garantías que hagan que esta información sea lo más razonable posible. Para Ochoa (2019) y Albanese y Rivera (2021) el origen de la auditoría nace con la actividad comercial y por la incapacidad de intervenir en los procesos tanto productivos como comerciales de las organizaciones. Por estas razones, surge la necesidad de buscar personas capacitadas, de preferencia externas (imparciales), que se desarrollen mecanismos de supervisión, vigilancia y control de los empleados que integran y desempeñan las funciones relativas a la actividad operacional de la empresa. Con el transcurso del tiempo, las relaciones comerciales y operaciones de negocios empezaron a crecer rápidamente, sobre todo, a partir de la Revolución Industrial, en ese momento el comerciante tuvo la necesidad de crear un nuevo sistema de supervisión mediante el cual el dueño, o en su caso, el administrador extendiera su control y vigilancia (Franklin, 2017; Ahmad y McMikle, 2017). Este tipo de servicios era provisto por una o más personas de la misma organización a quienes se les otorgaba la facultad de revisión en relación con los procedimientos establecidos, el enfoque que se le daba a este tipo de auditorías en su inicio era de carácter contable, debido a que se basaba principalmente en el resguardo de los activos, la finalidad era verificar que los ingresos se ad- ministraban correctamente por los responsables en cuestión (Lapastora y Pérez, 2018).
Partiendo de lo expuesto en párrafos anteriores, la evolución del concepto de auditoría se ha dividido en las siguientes eta- pas. Ver figura 2.

Fuente: La figura muestra puntos críticos que lograron que la definición de auditoría cambie con el paso del tiempo.
Figura 2: Evolución del concepto de auditoría
La figura 2 muestra que la evolución del concepto de auditoría se ha desarrollado según la necesidad de las organizaciones, desde su surgimiento en la Revolución Industrial hasta la adopción de herramientas tecnológicas para el monitoreo periódico de las actividades en las empresas.
La auditoría como una disciplina integral se ha caracterizado por afirmar la importancia del papel del auditor para transmitir confianza a los usuarios externos (Lombardi et al., 2014; González y Ponjuán, 2016). En este sentido, los escándalos financieros en las empresas han impulsado la necesidad de auditores externos independientes para asegurar la integridad y solidez financiera de las entidades auditadas.
La auditoría se entiende ahora como un símbolo de transparencia. Sin embargo, esta transparencia solo se puede lograr si las regulaciones se vuelven cada vez más es- trictas y justas sobre el trabajo que se debe realizar (Li et al., 2018; Blankley et al., 2020).
Por otra parte, con el tiempo, la auditoría se ha convertido en un campo más reglamentado, que apunta a lograr, no sola- mente una mayor transparencia, sino también una mayor uniformidad a nivel internacional (Singh et al., 2021). El desarrollo de normas internacionales de auditoría debe estar orientado a la demanda del mercado para la globalización e internacionalización de las empresas. El aumento en el número de empresas multinacionales ha llevado a la necesidad de establecer estándares comu- nes que faciliten la comparación de informes de auditoría (Ahmad y McMickle, 2017).
En conclusión, el ejercicio de la auditoría no es estático, es un ejercicio que evoluciona con su entorno y con sus organizaciones en función de las nuevas necesidades. La evolución que se vive hoy en día ha obligado a repensar la figura del auditor como un aliado estratégico de las organizaciones (Solano, 2021; Ruiz y Malbarez, 2020).
Matriz de los principales hallazgos identificados
En la tabla 2 se presentan los principales resultados encontrados que justifican los apartados de nuevas tendencias de la auditoría respecto a su práctica en la última década y alcances innovadores en el campo de aplicación de la auditoría.
Tabla 2 Matriz de principales hallazgos de auditoría.

Nota: Las tablas muestran los aportes más representativos al tema de investigación.
La tabla 2 muestra una síntesis de los principales hallazgos encontrados en la revisión de literatura de acuerdo con los objetivos de investigación. Los criterios y opiniones recopilados se expondrán a continuación en el apartado: Nuevas tendencias de la auditoría respecto a su práctica en la última década y alcances innovadores en el campo de aplicación de la auditoría.
Nuevas tendencias de la auditoría respecto a su práctica en la última década
La auditoría debe estar atenta a las expectativas de las partes interesadas y alerta a las amenazas internas y externas emergen- tes. El panorama de riesgos evoluciona mu- cho más rápido que antes y, por tanto, los procesos de auditoría deben adaptarse para responder oportunamente a las exposiciones al riesgo de las compañías. Es por ello que en el siguiente apartado se procede a detallar lo encontrado en cuanto a las nuevas tendencias de la auditoría y su práctica en la última década.
Las diversas crisis a nivel mundial han fomentado que los ejecutivos corporativos asuman responsabilidad en las decisiones que toman en sus organizaciones (O’Donnell y Collge, 2021). En este contexto, el auditor tiene una valiosa oportunidad de ir más allá de los métodos de prueba tradicionales y actuar como un asesor de confianza en el des- empeño de su función de protección, mejora de las operaciones y el rendimiento para aumentar su valor (Franklin, 2007). Sin embargo, a veces las auditorías no agregan valor a las partes interesadas, por ello se considera una pérdida innecesaria de esfuerzos y recursos. En otros casos, los auditores no pueden ser considerados creadores de valor porque no han cumplido con las expectativas o las necesidades de las partes interesa- das (Moberg et al., 2017).
Según el criterio de Andon et al. (2015) la auditoría profesional se ha caracterizado durante mucho tiempo por el dinamismo y la fluidez. A lo largo de su historia, las firmas de auditoría han demostrado ser altamente adaptables, respondiendo e innovando en mercados dinámicos y competitivos. Chuquimarca et al. (2020) comentan que, en las últimas décadas, los mercados de auditoría han experimentado un cambio sustancial, caracterizado por un alto grado de concentración de las firmas y la expansión hacia un conjunto de servicios de consultoría, en ocasiones polémicos, así como por el surgimiento de una serie de nuevos espacios de auditoría ofreci- dos por una combinación de diferentes acto- res y empresas. Para Cordero (2018) la naturaleza misma de la auditoría ha cambiado a medida que se han vuelto a trazar los límites, con algunas prácticas nuevas moviéndose hacia el núcleo mismo de la auditoría, mientras que otras permanecen en la periferia.
Para comprender mejor las trayectorias profesionales que surgen de los nuevos espacios de auditoría, es necesario apreciar el escenario donde se han desarrollado (Bonilla y Serrano, 2021). En este sentido, Ahmad y McMickle (2017) comentan que la necesidad de abarcar nuevos campos se encuentra ligada a la acumulación de capi- tal económico dentro de esa actividad eco- nómica. Andon et al. (2015) consideran que la actividad comercial fomenta la búsqueda de nuevas fuentes de ganancias a través de encontrar formas nuevas e innovadoras de atender las necesidades de los clientes.
Por otro lado, Chuquimarca et al. (2020) afirman que cuando se habla de un mundo donde todo está conectado, los riesgos informáticos son muy latentes, la internet ha cambiado por completo la manera en que las personas pueden hacer negocios desde cualquier parte del mundo, en cualquier momento y en cualquier lugar es necesario que sea administrado. Asimismo, la introducción de nuevas herramientas tecnológicas ha convertido la relación entre control y riesgo en una batalla de gigantes, nuevas maneras de gestionar las finanzas, mercados monetarios, bolsas de valores, nuevas divisas comerciales, etcétera. Por lo que la auditoría ha hecho grandes progresos a nivel informático.
Los nuevos avances en control inter- no y gestión de riesgos están directamente relacionados con el papel del auditor, ya que pueden aumentar la transparencia del pro- ceso (Lapastora y Pérez, 2018). Para Andón et al. (2015) la responsabilidad del auditor se basa en la actualización continua de conocimientos para que se puedan efectuar análisis objetivos y sofisticados. Es claro que el papel del auditor como generador de con- fianza se basa en la confiabilidad del análisis de los estados financieros y la evaluación adecuada de los controles internos en la gestión de riesgos, asegurando que el desarrollo de la evolución de la tecnología será un factor determinante en los cambios futuros en el papel del auditor.
Andon et al. (2015) expresan que ha surgido una serie de servicios de asegura- miento novedosos respecto a nuevas tendencias innovadoras de auditoría. Para Lombardi et al. (2014) estas iniciativas han variado ampliamente en términos de tiempo, acto- res participantes, contextos y éxito. Andon et al. (2015) expresan que un ejemplo muy influyente es el desarrollo de la auditoría de la eficiencia, donde los auditores reinventaron los métodos de auditoría con el fin de aprobar evaluaciones sobre la eficiencia y la eficacia de las iniciativas del sector público. Otros ejemplos incluyen la llamada iniciativa “WebTrust” para establecer la presencia de la profesión en el ciberespacio, el aumento de la auditoría del tope salarial en el deporte profesional, aseguramiento de rankings y tablas de clasificación y aseguramiento de informes de sostenibilidad. Esta adición de prácticas, comúnmente ha tenido lugar a través de un proceso de problematización de prácticas existentes en el campo de la auditoría. De manera específica, Cristea (2020) afirma que, a veces, los causantes de inconvenientes actuales en la práctica de la auditoría son cometidas por los propios contadores.
Para Chuquimarca et al. (2020), debido a la cantidad de datos provenientes de las empresas, el concepto tradicional de auditoría ha cambiado significativamente en el corto y largo plazo. Se dice que en la actualidad se busca que se invierta menos tiempo al nuevo proceso de auditoría que al tradicional. En este sentido, Bonilla y Serra- no (2021) establecen que los auditores no necesitan ser programadores profesionales, sino que deben dominar las herramientas técnicas para no solo simplificar el proceso de auditoría, sino mejorar los resultados. Para Cristea (2020) desde 2000-2010 años, la auditoría ha alcanzado un período de progreso debido al intenso desarrollo de la tecnología. La computación distribuida permite el almacenamiento de datos en la nube y el uso de software de TI que procesa datos en un entorno virtual. Entre 2010-2020, big data aparece y se desarrolla en los campos de la contabilidad y auditoría, durante el cual aparecen varios softwares de auditoría, por ejemplo, CIEL Audit and Review, Gaudit. Este software apoya al auditor para llevar a cabo las actividades de auditoría, creando un en- torno híbrido en el que los sistemas son re ponsables de monitorear un entorno voluminoso de datos externos.
Al igual que en el párrafo anterior, Chuquimarca et al. (2020) comentan la importancia de la analítica de big data, basada en la capacidad de analizar grandes cantidades de datos generados por las empresas, que los métodos tradicionales no pueden afrontar. Ogrean (2018) comentó que el análisis de big data se refiere a un conjunto de herramientas digitales diseñadas específicamente para la recopilación y el análisis automatizados de big data. Por lo tanto, Gepp et al. (2017) afirman que estas nuevas herramientas tecnológicas permitirán la inspección automatizada de todos los datos sin la necesidad de generar una plantilla, lo que permitirá ampliar el alcance y la profundidad del análisis.
En el futuro, la auditoría informática o auditoría de sistemas será un proceso que permite evaluar la infraestructura de la em- presa auditada de manera continua (Přemysl y Václav, 2019). La auditoría informática es necesaria para establecer la conexión, recursos, necesidades y verifica el cumplimiento de los procedimientos de trabajo, la forma de utilizar el software, la existencia de los equipos informáticos y las configuraciones existentes en la red del cliente ( Lombardiet al., 2014).

Fuente: Elaboración propia.
Figura 3: Evolución de tendencias de auditoría respecto a su práctica en la última década.
La figura 3 expone que la evolución de tendencias de la auditoría en la última década se ha caracterizado por la adopción de herramientas informáticas que permitan optimizador el proceso de auditoría para abarcar de forma integral la organización, y aquello se consigue a través de la auditoría continua.
En este sentido, la auditoría del futuro será un proceso continuo de evaluación del control interno y la gestión de riesgos de la empresa, cuyos datos estarán en permanente actualización. Asimismo, la auto- matización de procesos mediante herramientas informáticas ha tenido un fuerte impacto dentro de las tendencias actuales de auditoría, que le permite analizar más información (Kermani & Molanazari, 2018). Por lo que habrá más oportunidades para que los profesionales brinden información que ayudará a los clientes a construir mejores negocios.
Alcances innovadores en el campo de aplicación de la auditoría
Según Bonilla y Serrano (2021) se conoce como alcance de auditoría la profundidad que tiene un arbitraje realizado según los objetivos trazados. Se definen por diversos motivos: detectar un fraude dentro de una empresa, el incumplimiento normativo, entre otros. Esto se debe a que el alcance presenta un significado diferente según las personas que están encargadas de efectuar la auditoría, y la razón que existe detrás. De Martinis y Houghton (2019) expresan que conocer qué es el alcance de la auditoría, es muy importante, pues va desde lo más sim- ple hasta lo más complejo. Con base en esto, se definen los procedimientos considerados necesarios para cumplir con los objetivos de la auditoría, que debe determinar el mismo auditor. Todo esto, teniendo en cuenta las diversas normas nacionales o internacionales presentes en la auditoría.
Moberg et al. (2017) y Cristea (2020) afirman que lo que actualmente está en desarrollo o en fase de pruebas, es la aplicación de técnicas de tratamiento masivo de datos o big data aplicadas a la función auditora. De forma resumida, consistiría en obtener la totalidad de los datos de una compañía (volcados de todos sus sistemas informáticos para posteriormente ejecutar los máximos posibles procedimientos de auditoría de forma automatizada. Con este cambio de paradigma se intenta implementar el concepto de auditoría continua o avanzada, que permitiría cubrir algunas de las necesidades que la función auditora tiene actualmente (ya comentadas): incrementar el testing, optimizar recursos, hacer énfasis en el análisis de excepciones y mejorar el nivel de reporting. A continuación, se muestran de forma gráfica las diferencias más significativas entre la auditoría tradicional y lo que se ha denominado auditoría avanzada.


Fuente: Elaboración propia en base a (Gepp et al., 2017)
Figura 4: Nuevos alcances para la auditoría
Según la figura 3, los alcances innovadores han conseguido que la auditoría tradicional pueda dejar de ocupar el mues- treo y se enfoque de forma integral en las empresas, y sea capaz de detectar inconsistencias en todo momento, al igual que determinar responsables.
El avance hacia un nuevo modelo de auditoría en profundidad y múltiples variables de análisis exige disponer de conocimientos más completos y contar con mayor cantidad de especialistas capaces de traba- jar en materias cada vez más sofisticadas. Se trata de ir más allá de los estados financieros e interpretar las diferentes variables que influyen en la vida de una empresa y esto se puede hacer eficazmente solo con la ayuda de un nutrido e integrado grupo de especialistas (Přemysl y Václav, 2019).
Para Gurel (2017) de cara a afrontar un cambio en el modelo, con firmas de auditorías amplias y con variedad de especialistas, es clave el concepto de independencia. Se cree que es totalmente compatible contar con equipos multidisciplinares (fiscal, legal, pensiones, derivados, sistemas, etc.) y a la vez cumplir con los más altos estándares de independencia. Una delimitación clara de los roles y responsabilidades del auditor ayuda a mitigar riesgos y asegura que el trabajo se desarrolla adecuadamente. Por lo que, los nuevos alcances de auditoría deben estar destinados a cubrir todos los aspectos más modernos de las organizaciones.
En concordancia con el párrafo anterior, en la última década, ha surgido mayor demanda en auditorías culturales. La cultura corporativa de una organización tiene un impacto significativo en la forma en que la empresa lleva a cabo su negocio. Siempre que la auditoría tenga una sólida comprensión de los sistemas, procesos y políticas de una organización, puede evaluar si la cultura corporativa apoya el modelo de negocio y los valores de la organización. Por esta razón, se espera que el alcance de la auditoría se ex- panda a la fuerza laboral en general e incluya auditorías culturales diseñadas para mantener la responsabilidad corporativa en todos los niveles de negocio (Millas, 2021).
La auditoría virtual, el trabajo que normalmente se realiza en el campo, se lo hace virtualmente en la oficina, y la fase de conclusión, que regularmente se realiza en la oficina, se realiza en el campo. En lugar de viajar a las oficinas de un cliente, los auditores efectúan el trabajo rutinario de examinar los documentos del cliente en la oficina de los auditores utilizando la información cargada en un portal seguro. Una vez que se completan las tareas de rutina, los líderes del compromiso visitan al cliente para la fase de recapitulación. Se responden las preguntas planteadas durante la parte de la auditoría en la oficina y se resuelven los problemas que requieren juicio (Vélez, 2014; Millas, 2021).
La auditoría continua, que implica un monitoreo frecuente durante todo el año para garantizar que las transacciones se capturen correctamente y fluyan correcta- mente a las cuentas de los estados financieros. Algunas empresas ya han implementado mini auditorías trimestrales (Hatherell, 2021). Las auditorías frecuentes y más reducidas nivelan la carga de trabajo de la em- presa y reducen la temporada baja. Estas empresas no necesitan tantos empleados, y es posible que no tengan que trabajar tantas horas. Las técnicas de auditoría virtual se pueden combinar con esto. Los errores y las anomalías se pueden abordar con prontitud, en lugar de meses después del final del año. Los clientes tienen un mejor recuerdo de los eventos cuando se discuten poco después de que ocurren (Přemysl y Václav, 2019).
La auditoría a la protección de datos también se ha considerado de alcance innovador. El panorama regulatorio en relación con la privacidad y la protección de datos es cada día más complejo. Los organismos reguladores imponen cada vez sanciones más severas a los incumplimientos en materia de privacidad de datos e información confidencial. Debido a que las consecuencias de no cumplir con las regulaciones globales de privacidad de datos pueden ser graves, es de esperar que las auditorías a la protección de datos se conviertan en un componente cla- ve en los nuevos planes de auditoría para los próximos años (Scheliga, 2021).
Por tanto, la auditoría debe pensar estratégicamente en la privacidad y en cómo la organización maneja y protege los datos confidenciales. En virtud de su conocimiento en operaciones y políticas empresariales, la auditoría está bien equipada para ayudar a las organizaciones a madurar sus programas de privacidad.
Tal y como lo demuestra la revisión previa de autores, ha existido más automatización de la auditoría. Por lo que, progresivamente, organizaciones de diferentes sectores e industrias han venido adoptan- do la automatización robótica de procesos. De acuerdo con Franklin (2007) a menudo, la auditoría es reacia a aceptar los avances tecnológicos y sus riesgos, pero es previsible que busque mayor automatización, de manera más consistente. Con las tecnologías de automatización, la auditoría puede desempeñar un papel más importante en la supervisión de los controles, el cumplimiento normativo, las políticas y las actividades de generación de informes, sin dejar de ser independiente (Ahmad y McMickle, 2017).
Otras tendencias probables de continuar son el trabajo remoto, la búsqueda de eficiencia en un entorno de limitaciones de recursos, para continuar ofreciendo valor agregado y mejor asesoría a sus clientes, así como la necesidad de que los auditores amplíen sus conjuntos de habilidades y especializaciones, puesto que han cambiado su enfoque centrado en el cumplimiento de normas a convertirse en un asesor de negocios de confianza (Rojas y Escobar, 2021).
En la figura 5 se muestra una síntesis de la información encontrada respecto a los alcances innovadores en el campo de aplicación de la auditoría.
La figura 5 muestra que los principales campos innovadores de aplicación de auditoría en la última década se concentran en nuevas tendencias administrativas y tecno- lógicas que han surgido con el paso del tiempo. Tal y como se expuso previamente en el trabajo de investigación, la evolución de auditoría correlaciona de forma directa con la evolución de las necesidades operacionales de las organizaciones.
Discusión y conclusiones
Tras efectuar la revisión de literatura se ha encontrado información representativa y específica respecto de las nuevas tendencias en la aplicación de la auditoría y sus alcances innovadores, aspectos que tienen sus bases establecidas en la propia evolución de la auditoría y su entorno, es decir, las em- presas. A medida que las organizaciones a nivel mundial se vuelven más competitivas y se enfrentan a diferentes tipos de riesgos, la auditoría no debe quedarse atrás, y evolucionar de igual o mejor manera, tal como se ha manifestado en investigaciones como la de (Lapastora y Pérez, 2018; Hatherell, 2021; Gurel, 2017; Fernández, 2016; Cristea, 2020; Cordero, 2018)
Es por ello que el uso de tecnología y herramientas informáticas, mejor conocidas como Tecnologías de la Información (TI) traen oportunidades y riesgos en las misiones de auditoría, lo que denota una relación de divergencia, oportunidad-riesgo, “impuesta” a través del desarrollo de las TI. La auditoría tradicional sigue cambiando tras la implementación de sistemas avanzados, el aumento de las transacciones en línea, la tecnología en la nube y el acceso rápido a datos e información, lo que representa oportunidades generadas por la dinámica de TI, seguido de sofisticados ataques cibernéticos, que representan los riesgos que enfrentan las organizaciones. Para una mejor comprensión de los efectos de las TI antes mencionadas, el autor explicará cómo funcionan y cómo contribuyen a cambiar la forma tradicional de trabajar del auditor. Los procedimientos de auditoría y las pruebas aplicadas en la auditoría financiera evolucionarán significativamente.
Por otro lado, Chuquimarca et al. (2020) expresan que, a medida que surgen nuevos espacios de auditoría, las reglas, va- lores y lógicas de práctica convencionales que caracterizan la práctica de auditoría se vuelven más distantes. Por lo que, investigaciones como las de Ajao et al. (2016) comentan que establecer la legitimidad de los servicios de aseguramiento en nuevos espacios requiere ciertas actividades de enlace (acciones estratégicas y trabajo institucional) que integren y legitimen las prácticas de aseguramiento de maneras novedosas.
Cristea (2020) menciona que, de acuerdo con una encuesta efectuada por Information Systems Audit and Control Association (ISACA) el 94 % de los entrevistados está consciente del cambio en el sector empresarial y financiero y el 62 % cree que la auditoría se convertirá en una profesión más orientada a las TI, aquella situación contrarresta con el criterio KPMG, una revista de renombre de Reino Unido, argumenta que la metodología de aplicación de la auditoría no necesariamente debe adaptarse a big data, ya que las TI no son absolutamente necesarias en los procedimientos metodológicos de las auditorías. Según Cristea (2020).
Es por ello que, gran parte de la literatura encontrada concuerda en que los auditores necesitan comprender las nuevas tecnologías y traducirlas a las etapas de la misión de auditoría. Para asegurar y proteger la calidad de la auditoría es necesario mejorar las habilidades de TI. De acuerdo con Bonilla y Serrano (2021) para adquirir estas habilidades y aprender las competencias específicas en el sector de las TI, los auditores necesitarán formación, formación profesional TI y mejora en los procesos realizados. El análisis y la reflexión sobre los cambios en la profesión para adquirir las competencias necesarias representan acciones que deben ser aprendidas.
En el entorno actual, las empresas se centran en varios elementos esenciales de la creación de valor: gestión cuidadosa de costes, decisiones operativas eficaces y priorización de inversiones. Los auditores deben comprender la situación y ajustar sus acciones en consecuencia. Las evaluaciones deben centrarse en las expectativas de las partes interesadas y estar alerta a las amenazas internas y externas emergentes. El panorama de riesgos está evolucionando más rápido que nunca, por lo que los procesos de auditoría deben adaptarse para responder rápidamente al nivel de riesgo de una empresa. Asimismo, el auditor debe poder interactuar con otras funciones de control para comprender el nivel de riesgo que es consistente en toda la organización y evitar la duplicación de esfuerzos y el uso inapropiado de los recursos apropiados al realizar la evaluación. No pone en peligro la independencia de la organización (si es necesario, el auditor debe mantener las salvaguardas necesarias). Por lo tanto, puede proporcionar un valor adicional a la gestión. Hoy en día, a medida que evolucionan los procesos de TI, muchos controles pueden automatizarse y digitalizarse para manejar grandes volúmenes de transacciones y grandes cantidades de información, lo que limita las operaciones de prueba básicas a las destinadas específicamente a complementar el análisis y la extracción de datos.
Sin embargo, cabe señalar que las so- luciones tecnológicas por sí solas no brindan una explicación a las anomalías detectadas y comprenden las causas profundas de los fenómenos empresariales, como fallas en los sistemas de control interno o de cultura empresarial. Usar la tecnología como herramienta de análisis continuo no es suficiente, se requiere experiencia y sentido comercial para identificar las causas reales de los pro- blemas y variaciones en los procesos, así lo comentan investigaciones como las de (Gurel, 2017; Gepp et al. 2017; Fernández, 2016).
El uso de la tecnología les permite a los auditores reducir los costos comerciales con un menor valor agregado y les permite gastar energía y recursos en las causas de la mala gestión de riesgos y el control inter- no. Los auditores deben posicionarse regularmente dentro de la organización, no solo como expertos en control interno y gestión de riesgos, sino también como expertos en negocios. Los auditores capacitados, además de los aspectos técnicos de su trabajo, también deben desarrollar métodos para desarrollar y fortalecer las habilidades comerciales y blandas para cumplir con las demandas de un rol influyente.
Por otra parte, han surgido diversos alcances novedosos de la auditoría en la úl- tima década, sin embargo, suele existir con- fusión respecto a lo que se denomina como “alcance”, ya que existe la denominación “Examen especial”, la cual concentra de manera general distintos tipos de elementos, ya sean proyectos, actividades o procesos específicos que se desee auditar. Es por ello que, en esta investigación, la denominación “Alcances innovadores en el campo de aplicación de la auditoría” buscó indagar en procedimientos novedosos que no han sido considerados con frecuencia dentro de los exámenes especiales, el método de auditar (virtual o presencial) y el período (definido o indefinido), donde encontraron cuatro grupos más representativos.
Investigaciones como la de Fernández (2016) ponen en debate que la frecuencia con la que la auditoría tradicional presenta información a la gerencia, en el presente, es ya inadecuada. Las instituciones se enfrentan a riesgos y cambios, en muchos casos repentinos y para que se pueda tomar las decisiones adecuadas, la información debe estar disponible de forma inmediata. Las instituciones han cambiado su forma de administración y la auditoría tiene que adecuarse a ella, para satisfacer estas nuevas demandas. Artículos como el de Gurel (2017) ex- presan que ha quedado claro que las firmas auditoras se han enfocado en la innovación, especialmente en la innovación de servicios y procesos, y que sus ofertas de soluciones han sido bien recibidas por los clientes y el desempeño de las empresas. En consecuencia, la calidad del servicio aumentará gra- cias a las orientaciones de innovación de las firmas auditoras y sus medidas proactivas frente a los trucos comerciales encontrados por primera vez.
De manera específica, Ahmad y McMickle (2017) comentan que la tecnología en constante mejora sugiere que el intercambio en tiempo real de datos financieros confidenciales ejercerá una presión constante sobre los auditores para que actualicen las técnicas de auditoría. La mayoría de las nuevas técnicas que se requerirán implicarán la creación de nuevos modelos de auditoría y software. Criterio que complementa Bonilla y Serrano (2021) al afirmar que las auditorías virtuales obtuvieron niveles de aceptación representativos en la comunidad de estudio.
Por otro lado, Cordero (2018) expone que la digitalización está transformando la administración de empresas. Los proyectos son numerosos y los datos generados voluminosos y cada vez más completos. La auditoría, que juega un papel crucial en el control de riesgos de este proceso, requiere un cambio radical hacia la auditoría digital: la automatización y la capacidad de analizar datos otorgan al auditor un papel estratégico (Cristea, 2020).
De Martinis y Houghton (2019) expresan que las variables de tecnología y técnicas innovadoras de auditoría tienen gran repercusión en el éxito del proceso de auditoría. Ogrean (2018) las organizaciones han encontrado un aumento en la complejidad de sus entornos de información y de ahí surge el concepto de “ big data ”, que se considera un avance tecnológico revolucionario tanto en los negocios como en la academia. Durante las últimas décadas, big data ha penetrado impetuosamente en casi todos los dominios de interés/acción humana y se ha convertido (más o menos conscientemente) en una presencia omnipresente en la vida cotidiana. Es por ello que se afirma que la mayoría de los autores consultados coinciden en que las tecnologías digitales pueden cambiar el enfoque actual de la auditoría, al pasar de una revisión periódica a una continua, y que el uso de las tecnologías digitales podría generar eficiencias y optimización en el proceso general de la auditoría. Scheliga (2021) expone una idea interesante para finalizar la discusión: La digitalización plantea importantes desafíos para los auditores ex- ternos y los auditores internos en particular. Para que las profesionales de la auditoría y la próxima generación de auditores estén pre- paradas para el futuro digital, es importante comprobar los conceptos de la formación universitaria y educación profesional en una etapa temprana y adaptarlos si es necesario.
Finalmente, la presente investigación tuvo el propósito de realizar una revisión bibliográfica sobre la evolución y nuevas tendencias de la auditoría, su corriente innovado- ra y características actuales para satisfacer las necesidades de las organizaciones, a través de la identificación de 54 artículos importantes y objetivos en portales digitales, como: Dialnet, Scielo, Scopus y ResearchGate. Gracias a este análisis se logró explicar cómo ha evolucionado la auditoría para optimizar su desarrollo y satisfacer las necesidades de la organización y las nuevas tendencias innova- doras han surgido respecto a la auditoría en la última década.
Posteriormente, se pudo explicar cómo evolucionó la auditoría para adaptarse a las nuevas necesidades de las organizaciones, desde su nacimiento con la Revolución Industrial, su avance por la época de implementación de herramientas informáticas y su adaptación a la época virtual y de forma continua. También se pudo determinar qué nuevas tendencias innovadoras han surgido respecto a la auditoría en la última década. En este sentido, hoy en día las instituciones enfrentan nuevos riesgos, por lo cual van actualizándose o evolucionando para lograr tener un control más eficiente y mejorar su desempeño en los procesos que realiza una institución, por lo cual un auditor tradicional ya no podría cumplir con las necesidades de las instituciones, por lo tanto, los auditores se han tomado la necesidad de adquirir nuevas capacidades, habilidades y todo lo que involucra en las instituciones. El enfoque tradicional de la auditoría, basado en la existencia de controles, en las transacciones, es un acercamiento reduccionista, sin la posibilidad de abarcar un concepto de auditoría más relacionado con el futuro que con el pasado. El riesgo de auditoría centrado en el negocio del cliente es un nuevo paradigma que refleja la economía global de nuestros días y su enfoque sistémico constituye el instrumento privilegiado de cómo conducir esta auditoría. Actualmente, la auditoría va- lida las fuerzas y las relaciones subyacentes al riesgo económico, no limitándose a una simple comprobación y verificación de las anotaciones contables y alargando su radio de acción hacia el análisis de la empresa como un todo. Las tecnologías emergentes están transformando la auditoría. Ofrecen emocionantes posibilidades para las capacidades de la auditoría, permitiendo analizar conjuntos de datos cada vez mayores con más precisión y granularidad. Pero esto no sucederá de manera aislada en las firmas de auditoría; las empresas también desarrollarán a gran velocidad nuevas herramientas y adaptarán las tecnologías para transformar sus procesos. Esta evolución implica que, si bien la independencia, la objetividad y el escepticismo profesional siempre serán la piedra angular de nuestro trabajo, las tecnologías van a mejo- rar la comunicación y la colaboración con las organizaciones que auditamos y es muy pro- bable que la relación con nuestros clientes sea cada vez más interactiva y continuada, a medida que el flujo de datos entre la empresa y el auditor pase a ser más constante. Respecto de las firmas auditoras del futuro, una clave es aprender a comunicarse y trabajar virtualmente con sus clientes. Estar familiarizado con esta tecnología lo posiciona para la auditoría del futuro. El aprovechamiento de la tecnología para brindar mayor información proporciona más valor a las empresas que se auditan. Pero también requerirá el tiempo y el compromiso de los líderes de la empresa para cambiar los hábitos de flujo de trabajo y la cultura de la empresa. En este sentido, los clientes de auditoría estarán más contentos con información más profunda que les ayude a alcanzar los objetivos comerciales. Los empleados serán más felices en una cultura donde se valora la innovación y se recompensa el pensamiento. La auditoría se transformará de una necesidad mercantilizada a una oportunidad valiosa para mejorar el negocio. La mayor parte de la literatura apunta a que la dinámica de la relación entre el auditor y la empresa va a experimentar una notable evolución gracias a la aplicación de herramientas tecnológicas avanzadas, con ventajas no solo para los gestores de la em- presa y los propios auditores, sino también para los distintos grupos de interés que operan en el mercado. En definitiva, la tecnología unida al conocimiento profesional del auditor permite reforzar la cadena de valor y confianza que se pone en marcha al someter a revisión unos estados financieros.
El ejercicio de la auditoría no es estático, es un ejercicio que evoluciona con su en- torno y con sus organizaciones en función de las nuevas necesidades. La evolución que hoy se vive ha obligado a repensar la figura del auditor como un aliado estratégico de las organizaciones. Es por ello que se evidencia una evolución considerable gracias a la aplicación de herramientas tecnológicas avanzadas como el big data, con ventajas no solo para los gestores de la empresa y los propios auditores, sino también para los distintos grupos de interés que operan en el mercado. También, han surgido nuevas tendencias como: auditorías culturales, auditorías virtuales, auditoría continua y de protección de datos.
Como recomendaciones principales, es necesario que las firmas de auditoría, así como los profesionales en el sector aprovechen de manera óptima las nuevas tendencias y tecnologías, es decir, es necesario que se invierta en formación y capacitación en nuevas herramientas y metodologías. Además, es crucial establecer una cultura organizacional que fomente la experimentación y la adopción de ideas innovadoras, la colaboración e implementación con organismos que apoyen en la implementación de sistemas de gestión de riesgos adecuados, así como la mejora continua, a fin de brin- dar apoyo complementario al momento de la ejecución del proceso, lo cual permite la optimización de recursos y tiempo que se traduce en mejores resultados operaciona- les para cualquier organización.