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Revista Chakiñan de Ciencias Sociales y Humanidades

versión On-line ISSN 2550-6722

Revista Chakiñan  no.27 Riobamba sep./dic. 2025

https://doi.org/10.37135/chk.002.27.07 

Artículo de Investigación

MATERNIDAD Y PATERNIDAD: ESTEREOTIPOS DE GÉNERO. ANÁLISIS DESCRIPTIVO DESDE LA UNIVERSIDAD VILLACLAREÑA

MORTHERHOOD AND FATHERHOOD: GENDER STEREOTYPES. DESCRIPTIVE ANALYSIS FROM THE UNIVERSITY OF VILLA CLARA

1Universidad Central ¨Marta Abreu¨ de Las Villas. Facultad de Ciencias Sociales. Centro de Estudios Comunitarios, Santa Clara, Cuba, email: rbjunco@uclv.cu

2Universidad Central ¨Marta Abreu¨ de Las Villas. Facultad de Ciencias Sociales. Centro de Estudios Comunitarios, Santa Clara, Cuba, email: yanesy@uclv.edu.cu

3Universidad Central ¨Marta Abreu¨ de Las Villas. Facultad de Ciencias Sociales . Centro de Estudios Comunitarios, Santa Clara, Cuba, email: isaacicr@uclv.edu.cu


RESUMEN

El estudio de los estereotipos de género es tema de discusión en disímiles disciplinas científicas y entramados sociales e institucionales por la pertinencia tanto en el discurso como en las prácticas cotidianas. Su análisis asociado a la maternidad y paternidad en el contexto universitario resulta importante, en tanto, este se convierte en un espacio de socialización y aprendizaje para reproducir o reconstruir los modelos tradicionales. La investigación tuvo como objetivo describir los estereotipos de género asociados a la maternidad y paternidad en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Cuba. Se siguió el paradigma cualitativo y se ejecutó una investigación cualitativa constructiva interpretativa. El muestreo fue de tipo intencional por cuotas, la muestra quedó conformada por 80 participantes de ambos sexos. Se empleó un cuestionario en línea para recolectar la información y se analizó cualitativamente a través de la herramienta ATLAS.ti. Los resultados develaron estereotipos que reproducen la contradicción igualdad-desigualdad en la maternidad y paternidad a partir de las dimensiones descriptiva y prescriptiva, con predominio de los componentes rasgos y roles. El contenido de los estereotipos se relacionó mayormente con la dimensión descriptiva y la asociación de rasgos a las madres y los roles que deben cumplir los padres.

PALABRAS CLAVE: Género; estereotipos; maternidad; paternidad

ABSTRACT

The study of gender stereotypes is a topic of discussion in various scientific disciplines and social and institutional frameworks due to its relevance in both discourse and everyday practices. Its analysis in relation to motherhood and fatherhood in the university context is important, as this becomes a space for socialization and learning to reproduce or reconstruct traditional models. The objective of the research was to describe the gender stereotypes associated with motherhood and fatherhood at the Marta Abreu Central University of Las Villas, Cuba. The qualitative paradigm was followed, and a constructive, interpretive qualitative research approach was employed. The sampling was intentional by quotas, and the sample consisted of 80 participants of both genders. An online questionnaire was used to collect the information, which was then qualitatively analyzed using ATLAS.ti tool. The results revealed stereotypes that reproduce the equality-inequality contradiction in motherhood and fatherhood based on descriptive and prescriptive dimensions, with a predominance of traits and roles. The content of the stereotypes is primarily related to the descriptive dimension and the association of traits with mothers and the roles that fathers are expected to fulfill.

KEYWORDS: Gender; stereotypes; motherhood; fatherhood

INTRODUCCIÓN

La formación de pertenencias y exclusiones grupales es un proceso sociopsicológico mediante el cual se subjetivan clasificaciones culturalmente prefiguradas. De esta forma, las relaciones intergrupales se constituyen como objeto de configuración de la subjetividad social. Los estereotipos sociales representan una de las formas de organización de la subjetividad social que media la formación de pertenencias y exclusiones grupales (Cabrera-Ruiz et al., 2022).

Los estereotipos sociales son entendidos como aquellas creencias compartidas que las personas tienen respecto a otros en función de su pertenencia grupal. Estas creencias les permiten diferenciarse en nosotros y ellos (los otros), en la relación interpersonal. Se aplican de manera generalizada a todos los miembros que pertenecen a determinado grupo o categoría social. Constituyen una configuración subjetiva de creencias compartidas atribuidas a sí mismo u otras categorías o grupos sociales. Los estereotipos facilitan la caracterización generalizada y diferenciadora a la vez que justifican el comportamiento intergrupal.

En este sentido, los estereotipos de género arraigados en la diferenciación sexo-genérica patriarcal reproducen patrones conductuales que generan inequidad social. Por estereotipos de género se entiende el conjunto estructurado de creencias compartidas dentro de una cultura o grupo acerca de los atributos o características que posee cada género (Moya & Puertas, 2003).

Según el Centro de Integración Juvenil (2021), el género es una categoría utilizada para analizar cómo se definen, representan y simbolizan las diferencias sexuales en una sociedad determinada. Por tanto, alude a las formas históricas, sociales y culturales en que mujeres y hombres construyen su identidad, interactúan y organizan su participación en la sociedad. Estas formas varían de una cultura a otra y se transforman a través del tiempo. A partir del sexo, la identidad masculina-femenina está condicionada y se determina entonces el comportamiento, sentir y pensar de unos y otras en función de la asignación sexual, reproduciéndose en la educación que da la sociedad y en la valoración que hace la misma de las personas.

Esta dicotomía masculino-femenino, con sus variantes culturales, constituye la base de los estereotipos de género, generalmente rígidos y que condicionan los roles y limitan las potencialidades humanas (Centro de Integración Juvenil, 2021).

Las creencias estereotípicas sobre los grupos de género surgen, porque al observar que cada grupo realiza roles sociales diferentes se infiere la existencia de disposiciones internas distintas. Estas creencias, el proceso de socialización y los procesos individuales favorecen la aparición de comportamientos diferenciados entre mujeres y hombres, y en consecuencia el mantenimiento y reproducción de estos estereotipos (Castillo-Mayén & Montes-Berges, 2014).

Debido a las capacidades o habilidades que se consideran como atributos propios de las mujeres en especial, los que por naturaleza se les asignan para los aspectos emotivos y expresivos, se ha establecido como su papel o función principal el cuidado y la crianza de hijos e hijas. Burin (1998) señala que, sobre una supuesta esencia femenina, se establece como inherentes a su naturaleza, características de comportamiento como la docilidad, la comprensión, la generosidad, la amorosidad, el altruismo, la capacidad de contención emocional, la disposición sumisa para servir y la receptividad, entre otras. Además, se le ha asignado el rol de esposa, ama de casa y principalmente el de madres.

La influencia de los estereotipos de género es tan significativa que desde el momento en que se percibe a una persona se categoriza como hombre o mujer, se le aplica de manera casi automática los rasgos asociados a su categoría de género. Estos rasgos adscritos a hombres y mujeres definen la dimensión descriptiva de los estereotipos. Ahora bien, también se consideran deseables y se esperan de mujeres y hombres, pues determinan la segunda dimensión de los estereotipos de género, la prescriptiva, que indica cómo deberían comportarse unos y otras (Cuadrado, 2010).

Burgess y Borgida (1999) realizan un excelente análisis de las dimensiones descriptiva y prescriptiva de los estereotipos de género en el que demuestran que, aunque ambas están relacionadas, se trata de constructos distintos que dan lugar a discriminación a través de procesos diferentes.

Según Fiske (1988), la dimensión prescriptiva de los estereotipos de género refuerza la diferenciación de género. Dicha dimensión está compuesta por atributos femeninos que caracterizan a subgrupos de mujeres tradicionales, por ejemplo: amas de casa, pero no por atributos masculinos que caracterizan a subgrupos de mujeres no tradicionales como pudiera ser feministas.

Por otro lado, Deaux y Lewis (1984) investigan el contenido de los estereotipos de género e identifican cuatro componentes que las personas utilizaban para diferenciar a los hombres de las mujeres: rasgos, roles, ocupaciones y características físicas. La estereotipia de rol incluye las actividades consideradas más apropiadas para hombres y mujeres. Así, según los estereotipos tradicionales, las mujeres están más preparadas para cuidar de los hijos y realizar tareas domésticas; mientras que los hombres lo están para realizar actividades fuera de casa.

Las ocupaciones también se estereotipan, por ejemplo, la peluquería y la estética se consideran actividades típicamente femeninas y la mecánica típicamente masculina. Finalmente, existen ciertos rasgos físicos que se consideran más característicos de mujeres (voz suave) y otros de hombres (son más altos, más fuertes, tienen la voz grave).

Estos componentes son relativamente independientes, pero basándose en uno de ellos, las personas extienden sus juicios a los otros tres. Así, una vez asignada una etiqueta de género se infiere sobre la apariencia de la persona, sus rasgos de personalidad, sus conductas de rol y su ocupación. De este modo, la información sobre un componente afecta al resto, ya que las personas tratan de mantener consistencia entre ellos. Por ejemplo, si dicen que un hombre se encarga de las tareas del hogar y del cuidado de los hijos es bastante probable que se describa como una persona emocional y sensible.

El autoestereotipo, por otra parte, ocurre cuando un individuo integra caracterizaciones comunes, es decir, estereotipos o prototipos de un endogrupo, en su concepto de sí mismo. Este también se caracteriza como una superposición entre como una persona representa a su endogrupo y cómo se representa a sí mismo (Vázquez, 2016).

La maternidad y paternidad también son procesos marcados en su praxis por estereotipos de género. El ideal a la cual toda mujer aspira desde una concepción tradicional, con una fuerte carga patriarcal, se fundamenta esencialmente en la maternidad como el elemento más importante de ese arquetipo de mujer. Además, en la no presencia del hombre en los asuntos domésticos y en la sobrevaloración de la figura del hijo, pues se comprende como lo más importante, lo decisivo, el fin en la vida familiar.

El rol de madre tiene como función básica alimentar física y psicológicamente a sus hijos, brindándoles protección y a la vez estimularlos a crecer. Es una tarea conjunta con el padre, por ello, supone organización y previos acuerdos como pareja para saber cómo y de qué manera se va a criar: con qué valores, formas de vida, hábitos o costumbres.

Por su parte, la paternidad desde lo socialmente establecido se convierte en la otra cara de la moneda. Ser padre se ha constituido en un proceso cultural, normativo, institucional, comunicativo a través del cual se considera normal aislar y segregar la masculinidad de los espacios generadores de circunstancias afectivas con los hijos (Rivero-Pino, 1998).

En este sentido, los niños en su desarrollo no pueden ejercitar la paternidad, pues reciben una educación sexista y estereotipada que los aleja de este entrenamiento real. Desde lo cultural jugar con muñecas resulta un acto típicamente femenino. A través de estereotipos como este se provoca el distanciamiento del niño con el ámbito doméstico en general y paterno en particular. A él se le prohíbe ser papá, se le trunca el desarrollo de ese sentimiento y junto con ello toda la carga emocional y afectiva que lo acompaña (Arés, 2000). Las cargas culturales promueven para el hombre una paternidad representativa (en tanto autoridad, sostenedor del hogar) y periférica.

Desde la perspectiva de Aguayo et al. (2016), la relación de género, paternidad y maternidad tiene importancia para la salud pública ya que afecta al bienestar. Los programas de salud reproductiva y los programas educativos continúan enfocándose en las mujeres, omitiendo a los hombres y prolongando el sexismo reproductivo. Así mismo, en el campo investigativo, la temática de los estereotipos de género y la maternidad y paternidad se enfocan mayormente en las mujeres, subvalorando al hombre y su papel en estos procesos.

Es necesario un marco conceptual que incluya experiencias de hombres, que explore la masculinidad y los roles al margen como la paternidad. Para ello, es fundamental el papel de la educación en los diferentes niveles de enseñanza. Partiendo del análisis teórico anterior, de la importancia de la temática en el marco social y de la escasez de antecedentes investigativos en el contexto universitario y cubano, específicamente, la presente investigación se plantea como problema a estudiar: ¿Qué estereotipos de género asociados a la maternidad y paternidad están presentes en estudiantes y profesores de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Cuba?

A partir de este problema, la investigación se describe los estereotipos de género asociados a la maternidad y paternidad presentes en estudiantes y profesores de la institución mencionada. La parquedad de estudios previos referentes a esta problemática en el contexto planteado conduce a que este sea un estudio con un alcance exploratorio-descriptivo con el fin de continuar profundizando en futuras investigaciones.

METODOLOGÍA

La investigación que sustentó el presente artículo se desarrolló en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (UCLV), espacio relevante por su dimensión formativa y social, donde se inician procesos decisorios importantes como la formación familiar. El estudio se ejecutó entre enero de 2023 y diciembre de 2024, y se asumió un paradigma cualitativo.

Como fundamento teórico para el estudio de los estereotipos de género se partió de Cabrera-Ruiz et al. (2022), quienes los definen como creencias compartidas sobre otros en función de su pertenencia grupal. Por otra parte, se asumió la concepción de autoestereotipo de Vázquez (2016), según el cual este ocurre cuando un individuo integra caracterizaciones comunes (estereotipos o prototipos de un endogrupo) en su autoconcepto. Este también se caracteriza como superposición entre la representación del endogrupo y la autopercepción.

Para comprender la construcción subjetiva de los estereotipos de género asociados a la maternidad y paternidad en el estudiantado y profesorado universitario, se adoptó la propuesta metodológica de González-Rey (2013). Este autor concibe el conocimiento como producción activa, no como captación lineal de la realidad. Partiendo de ello, propone como diseño metodológico la investigación cualitativa constructivo-interpretativa como alternativa a otros diseños que no logran su profundización.

La primera fase de la investigación estableció los núcleos teóricos-metodológicos. Posteriormente, se definió la muestra en la sede central de la UCLV donde se encuentra la mayor cantidad de carreras -población de estudio de 9601 entre docentes (1712) y estudiantes (7889)-. Se empleó el muestreo por cuotas, de acuerdo con la proporción de ciertas variables demográficas (Hernández-Sampieri et al., 2014); al respecto, se tomó como referente la variable demográfica sexo e intencionalmente se escogió una representación del 50 % de ambos sexos.

Además, se consideraron como criterios de inclusión:

  • pertenecer a la sede central de la UCLV,

  • ser estudiantes o profesores cubanas y cubanos de la modalidad curso regular diurno,

  • ser accesible en el momento de la investigación y

  • aceptar participar de forma voluntaria en la misma.

Siguiendo estos criterios de inclusión no participaron miembros del staff de apoyo, ni de la tecnoestructura de la UCLV. En consecuencia, la muestra quedó conformada por 80 participantes: 40 estudiantes, 20 de cada sexo y 40 profesores, igualmente distribuidos (Tabla 1).

Tabla 1 Composición de la muestra seleccionada 

La tercera fase del estudio consistió en la selección de las técnicas a emplear. En tal sentido, para la obtención de la información se utilizó el Cuestionario sobre opiniones respecto a la maternidad y la paternidad en Cuba, compuesto por seis preguntas y perteneciente al Departamento de Psicología de la propia universidad. El mismo tuvo como objetivo conocer opiniones y experiencias respecto a este tema y constituyó una adaptación del cuestionario utilizado por Riverón-Pérez (2022).

La aplicación mediante Google Forms respetó los principios éticos de la American Psychological Association (APA, 2010): beneficencia, no maleficencia, fidelidad, responsabilidad, integridad, respeto a derechos y justicia. El cuestionario incluyó: la información sobre los objetivos, la voluntariedad, garantía de anonimato y la confidencialidad. El consentimiento informado estuvo integrado en el propio instrumento. El análisis de la información obtenida se efectuó a través de la herramienta ATLAS.ti 9 mediante la codificación abierta y axial, análisis de frecuencia, orden de evocación y de los núcleos del contenido de los estereotipos.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Utilizando la asociación libre, los participantes escribieron tres términos espontáneos para madre y padre. Así mismo, describieron las características definitorias de ambos y las responsabilidades de unas y otros. También emitieron su valoración sobre la evolución de madres y padres en la actualidad con respecto a 20 años atrás, y cómo se caracterizaban o aspiraban a ser en el rol materno o paterno.

Mediante ATLAS.ti 9 se establecieron códigos abiertos y axiales, lo que permitió el análisis de frecuencia y evocación de categorías emergentes en los estereotipos de maternidad y paternidad. Los resultados se organizaron por grupos muestrales: estudiantes masculinos, estudiantes femeninas, profesores y profesoras.

En la muestra masculina de estudiantes se evidenció la existencia de creencias estereotipadas sobre madres y padres. El análisis de las palabras asociadas se fundamentó en su frecuencia y orden de evocación. En este sentido, las palabras enunciadas con mayores frecuencias fueron: cariñosas, en relación con las madres y trabajador con respecto a los padres. En el orden de evocación, las palabras que ocuparon el primer lugar fueron amorosas para las primeras y ejemplo y protectores para los segundos.

Estos hallazgos evidenciaron que la construcción del estereotipo de maternidad se basó fundamentalmente en la dimensión descriptiva, con predominio del componente de los rasgos psicológicos. Por otra parte, se destacó de la dimensión prescriptiva el componente roles, principalmente aquellos asociados al rol de cuidadora y responsable del clima socioafectivo familiar que ejerce la madre. Ello reflejó una reproducción de patrones de diferenciación genérica tradicionales basados en la diferenciación sexual del trabajo que sitúan a la mujer en el espacio privado del hogar como responsable del cuidado familiar, al asociarle rasgos psicológicos como cariñosas, atentas y protectoras. En este sentido, se mostró la relación biunívoca entre los componentes y dimensiones de los estereotipos de género.

En relación con la construcción del estereotipo de paternidad se evidenció un predominio del componente rol, específicamente el de proveedor del hogar. Esto fue congruente con el rol tradicional de los padres. Sin embargo, resulta interesante que se les atribuyeron en igual frecuencia los rasgos estrictos y consejeros. Ello indujo a que, si bien se mantienen creencias estereotipadas, existen cambios incipientes en la construcción del estereotipo asociado a los padres en relación con el estereotipo tradicional.

En la Tabla 2 se representa la frecuencia y orden de evocación de las palabras asociadas con madres y padres, mencionadas por los participantes de este grupo muestral.

Tabla 2: Frecuencia y orden de evocación de las palabras asociadas con madres y padres, emitidas por los estudiantes 

El análisis de las principales responsabilidades atribuidas a madres y padres identificó en todas las respuestas los roles que cada uno debe ejercer. También describieron las funciones más significativas, por ejemplo: la crianza, educación, alimentación, protección, apoyo y manutención. Los roles, como componentes de los estereotipos, hacen referencia a la dimensión prescriptiva; en este caso fueron reproductivos de los roles de género tradicionales asociados con la maternidad y paternidad.

Por su parte, en la muestra femenina de estudiantes también se encontró un predominio de la dimensión descriptiva en la construcción de los estereotipos. Al igual que en la masculina, predominó el componente de rasgos psicológicos y, en relación con la dimensión prescriptiva, el componente rol.

El análisis de frecuencia de la asociación libre indicó que las palabras más reiteradas fueron amorosas, responsables y protección. Las que las de mayor evocación fueron cariño, amorosas y leales. Ello demostró que, al igual que en la muestra masculina, el estereotipo de maternidad se construyó estrechamente vinculado con los rasgos psicológicos, principalmente aquellos relacionados con el rol de cuidadora y responsable del clima socioafectivo del hogar.

En cuanto a las palabras asociadas a padres, las más mencionadas fueron responsables, protección y cariño. Por su parte, las de mayor orden de evocación estuvieron amorosos, preocupados y fuertes. Así, al igual que en la muestra masculina, las estudiantes construyeron el estereotipo de paternidad sobre la base de la dimensión descriptiva, principalmente vinculada con el componente rasgos psicológicos. A pesar de ello, incorporaron características físicas.

Tanto los rasgos psicológicos como los físicos tuvieron estrecha relación con el rol de protección, componente de la dimensión prescriptiva. Si bien este rol es tradicionalmente asignado a los padres, las estudiantes mostraron una mayor flexibilidad al atribuir el adjetivo cariñoso con frecuencia y orden de evocación significativos. Ello reflejó una evolución con respecto al estereotipo tradicional de padre caracterizado por el distanciamiento afectivo. Este resultado se manifestó también en la muestra masculina de estudiantes, aunque en menor medida (Tabla 3).

Tabla 3: Frecuencia y orden de evocación de las palabras asociadas con madres y padres, emitidas por las estudiantes 

En relación con las responsabilidades asignadas a madres y padres, se encontró que, al igual que en la muestra masculina, se asignaron responsabilidades asociadas con roles tradicionales como cuidadora y responsable del clima socioafectivo para las madres. En contraposición, a los padres se atribuyeron roles de proveedores y protectores. Es importante señalar que en ambas muestras se incorporaron responsabilidades de cuidador a los padres, aunque esto fue más evidente en la femenina, lo que confirmó la flexibilidad en la construcción de este estereotipo hacia un modelo menos tradicional de paternidad y masculinidad.

En cuanto a la evolución del estereotipo asociado a padres y madres en 20 años, en ambas muestras predominó la dimensión descriptiva, específicamente al componente rasgos, lo cual corrobora los hallazgos anteriores. Por su parte, la dimensión prescriptiva no tuvo una frecuencia significativa, sin embargo, entre sus componentes, el que se reflejó fue el de roles. La Figuras 1 y Figura 2 reflejan los resultados anteriores.

Figura 1: Evolución de los estereotipos de los estudiantes 

Figura 2: Evolución de los estereotipos de las estudiantes 

En relación con la construcción del autoestereotipo en la muestra masculina, se evidenció un equilibrio entre ambas dimensiones: descriptiva y prescriptiva y sus respectivos componentes. Sin embargo, en la muestra femenina se encontró un predominio de la dimensión descriptiva, principalmente del componente rasgos psicológicos. En relación a la dimensión prescriptiva se preponderó el componente rol. Ambos estuvieron relacionados con los rasgos y roles mencionados en la construcción del estereotipo materno, reflejando su fuerte influencia y enraizamiento en la subjetividad de las estudiantes.

Por otra parte, en la muestra de profesores, al igual que en las muestras anteriores, predominó la dimensión descriptiva, específicamente en el componente rasgos. Igualmente, prevaleció el componente rol de la dimensión prescriptiva. No obstante, resulta interesante que, en comparación con la muestra del estudiantado, se evidenció un mayor equilibrio entre ambas dimensiones.

El análisis de frecuencia de la asociación libre arrojó que los términos más mencionados para madres fueron amor, cariño y respeto. Por su parte, con respecto a los padres fueron amor, proveedor, respeto y responsabilidad. Esto indicó que, al igual que en las muestras anteriores, la construcción del estereotipo de maternidad privilegió rasgos psicológicos asociados al rol de cuidadora y gestora del clima socioafectivo del hogar. En contraste, para el estereotipo paterno se evidenció equilibrio entre rasgos del rol tradicional de proveedor y del rol de cuidador. Esto mostró flexibilidad y movimiento hacia un estereotipo menos arraigado.

Al comparar las dimensiones y componentes manifiestos, se halló que en el estereotipo paterno predominó la dimensión prescriptiva, manifestada en su componente rol, en mayor medida que en el estereotipo materno. Este resultado indicó que los estereotipos asociados a la paternidad estuvieron más vinculados a roles que deben cumplir, mientras que a los de maternidad, a rasgos que deben poseer.

En este sentido, resultó llamativa la diferencia entre profesores y estudiantes: si bien ambos grupos estereotiparon a las madres desde el componente rasgos, en relación a los padres no ocurrió lo mismo. Ello pudo relacionarse con la etapa vital de los participantes, pues la experiencia de paternidad en profesores pudo influir en construir el estereotipo desde vivencias personales donde el ejercicio parental se fundamenta en roles. De esta forma se justificó también el equilibrio dimensional en ambos estereotipos. Los hallazgos anteriormente mencionados se muestran en la Figura 3.

Figura 3: Evocación de las palabras asociadas a madres y padres muestra de profesores 

En relación con las responsabilidades asignadas a padres y madres, se evidenció un patrón de expectativas de género vinculados a la dimensión prescriptiva, específicamente al componente rol. Las responsabilidades paternas más frecuentes fueron protección, educación y provisión económica. Esto se correspondió con el predominio de frecuencias y orden de evocación en la asociación libre de palabras. A su vez, las responsabilidades maternas se asociaron a cuidado, educación y responsable del clima socioafectivo del hogar. Resultados que también se obtuvieron en la muestra masculina y femenina de estudiantes.

Un hallazgo significativo en esta muestra, fue la alusión al componente ocupaciones de la dimensión prescriptiva. Se asignó a las madres la ocupación de ama de casa y a los padres trabajadores fuera del hogar. Esto resultó relevante por reproducir la división sexual del trabajo característica de sociedades patriarcales. Su presencia en profesorado universitario sugiere posible perpetuación de estereotipos machistas que vulnerabilizan a mujeres. Aunque estadísticamente no significativo, plantea contradicción con hallazgos previos.

Respecto a la evolución del estereotipo en 20 años, al igual que en la muestra del estudiantado, predominó la dimensión descriptiva, principalmente de los rasgos. Los padres del pasado se estereotiparon como machistas, intransigentes, fuertes, estrictos y desligados; en contraste, los actuales como amorosos, cercanos y permisivos.

En cuanto a las madres de hace 20 años, se asociaron las palabras estrictas, dependientes, sumisas y lindas y en la actualidad empoderadas, preparadas, permisivas y fuertes. Esto representó una evolución notable desde modelos más tradicionales, caracterizados por la rigidez e imposición de poder en ambos, hacia modelos más flexibles y permisivos. También denotó una contradicción con la distribución tradicional de roles mencionada.

En la construcción del autoestereotipo, predominó la dimensión descriptiva a través de los rasgos. En menor medida, se presentó la dimensión prescriptiva, destacándose roles de protección y ejemplo.

En la muestra de profesoras, prevaleció la dimensión prescriptiva asociada a los roles de cuidado y protección en ambos casos. Ello resultó un hallazgo diferente respecto al resto de las muestras estudiadas, donde predominó la dimensión descriptiva con el componente rasgos psicológicos. Ello se reflejó en el análisis de frecuencia de las palabras relacionadas con madres y padres. Particularmente, el estereotipo materno incorporó rasgos como independencia y fortaleza con frecuencia y orden de evocación significativos. Ello destacó también una diferencia con respecto al resto de los grupos muestrales analizados. Este hallazgo posiblemente estuvo asociado a su formación académica y empoderamiento frente a roles tradicionales.

No obstante, emergió la categoría sumisa (aunque con baja frecuencia), planteando disyuntivas: ¿herencia de modelos familiares observados?, ¿Insuficiente transversalización de género en formación docente? La Figura 4 presenta estos resultados.

Figura 4: Evocación de las palabras asociadas a madres muestra de profesoras 

Como se mencionó anteriormente, el estereotipo paterno también se construyó sobre la base de la dimensión prescriptiva, sobre todo desde su componente rol. En este sentido, se destacó el rol de cuidado por su frecuencia y orden de evocación. Ello resulta interesante, pues fue exclusivo de esta muestra siendo rol central en el estereotipo paterno. Este hallazgo posiblemente estuvo también asociado al nivel educativo y profesión de este grupo muestral, así como a su ideal paterno.

Asimismo, emergieron con menor frecuencia y orden de evocación rasgos y roles atípicos en padres como el rol de educador y responsable del clima socioafectivo. Este hallazgo resulta llamativo, pues indicó una transición hacia modelos de paternidad y masculinidad más flexibles y participativos. Ello se manifestó en la frecuencia y orden de evoación del término cambiado, reflejando una concientización de dicha evolución. En contraposición, también surgieron rasgos como protectores y trabajadores vinculados a roles tradicionales de proveedor y protector.

Contrariamente, la característica machista figuró entre las más frecuentes y con evocación significativa. Ello demostró que, a pesar de existir una evolución del estereotipo paterno tradicional hacia uno más flexible y menos hegemónico, coexisten elementos del estereotipo tradicional. Esto pudo estar determinado por vivencias en la familia de procedencia con modelos de paternidad con estos rasgos, o por experiencias matrimoniales que derivaron en divorcio y abandono parental. Estos resultados se aprecian en la Figura 5.

Figura 5: Evocación de las palabras asociadas a padres muestra de profesoras 

En las responsabilidades asociadas a madres y padres predominaron los roles tradicionales de cuidado y protección como compromisos compartidos. Este resultado fue relevante por equiparar la de responsabilidad parental en la crianza y educación de los hijos e hijas. Este hallazgo reforzó otros previos en relación a la flexibilidad y desestructuración del estereotipo tradicional de padres en este grupo muestral.

En las profesoras, la construcción del autoestereotipo estuvo determinada por la dimensión descriptiva a través de los rasgos. Si bien los rasgos predominantes fueron los asociados a estereotipos tradicionales, se manifestaron rasgos como fuertes e independientes, aunque con menor frecuencia y orden de evocación. Este resultado fue significativo al evidenciar la transición hacia estereotipos maternos enfocados en el empoderamiento femenino.

Respecto a la evolución del estereotipo en 20 años, los resultados obtenidos resaltaron el peso de la dimensión descriptiva. Se estereotiparon a los padres de hace 20 años como duros y machistas y a las madres como sumisas y amables. Ello confirmó que la frecuencia y orden de evocación del término machistas en la asociación libre de palabras, estuvieron determinadas por la referencia a modelos parentales anteriores.

En contraste, actualmente se atribuyeron rasgos de fortaleza, independencia y empoderamiento a las madres. También se reconoció un cambio en los padres hacia posturas más flexibles y afectivas. En ello pudieron influir las transformaciones sociales y el protagonismo alcanzado por la mujer en la sociedad, conllevando a una redistribución más equitativa de las responsabilidades en el espacio privado.

A forma de resumen se encontró que, tanto en la muestra masculina como femenina de estudiantes, los estereotipos de género asociados a la maternidad se construyeron en función de la dimensión descriptiva, específicamente del componente rasgos psicológicos. Estos estuvieron relacionados con los rasgos que generalmente identifican el rol de cuidadora y responsable del clima socioafectivo del hogar. Además, reprodujeron roles y estereotipos de género tradicionales determinados por la división social de trabajo, la diferenciación sexual y el patriarcado que ubican a la mujer como protagonista del espacio privado.

La construcción del estereotipo de paternidad en ambas muestras reflejó la superioridad de la dimensión descriptiva, resaltando los rasgos psicológicos, específicamente aquellos vinculados con el rol tradicional de protección de la dimensión prescriptiva. Sin embargo, se evidenció una flexibilidad en la construcción de este estereotipo rompiendo con el distanciamiento afectivo característico del estereotipo tradicional de padre, principalmente en la muestra femenina de estudiantes.

Por su parte la construcción del autoestereotipo se caracterizó por el predominio de la dimensión descriptiva, específicamente del componente rasgos en ambas muestras de estudiantes.

En comparación con las muestras de estudiantes, la muestra de profesores evidenció un mayor equilibrio entre las dimensiones descriptiva y prescriptiva a través de los componentes roles y rasgos. Por otra parte, resultó llamativo un ligero predominio de los roles en la construcción del estereotipo paterno en contraste con el materno. Ello indicó que, el estereotipo materno se construyó mayormente desde el deber ser y el paterno desde el qué hacer. La construcción del autoestereotipo, al igual que en las muestras de estudiantes, se realizó sobre la base de la dimensión descriptiva, fundamentalmente del componente rasgos.

La muestra de profesoras fue atípica en relación a los resultados obtenidos en las anteriores, pues la construcción de ambos estereotipos se fundamentó predominantemente en la dimensión prescriptiva y el componente rol. En este sentido, se destacó la asignación de roles de forma equitativa a madres y padres en cuanto al cuidado y protección de los hijos e hijas. Además, se evidenció una mayor flexibilidad y ruptura con los estereotipos materno y paterno tradicionales en comparación con otras muestras. La construcción del autoestereotipo, al igual que en las muestras anteriores, se basó en la dimensión descriptiva y el componente rasgos. Aunque es importante señalar la presencia de rasgos de empoderamiento femenino.

En todos los grupos muestrales se evidenció una evolución de los estereotipos materno y paterno desde patrones más tradicionales hacia más flexibles y comprometidos, principalmente en el caso del estereotipo paterno. Asimismo, se destacó la dimensión descriptiva y el componente roles en esta construcción.

Estos resultados coinciden con los hallazgos de algunos estudios como los de Cáceres-Manrique et al. (2014), quienes describen la maternidad como un proceso que incluye una serie de fases como el cuidado, educación y acompañamiento del hijo. Estos aspectos sugieren que el proceso de maternidad aún está concebido alrededor de estas tareas. En consonancia con ello, se encuentran los resultados de García-Faroldi y García de Diego (2024), donde las madres y los padres tenían una clara división de roles asociados a los estreotipos de género.

En cuanto a los hallazgos relacionados a la evolución de los estereotios, según la teoría del rol social (Eagly, 1987; Eagly et al., 2000; Eagly et al., 2004), se espera que un cambio en los roles sociales se traduzca en un cambio en los estereotipos asignados a mujeres y hombres. En este sentido, se encuentran discrepancias con algunos estudios realizados en este ámbito que ponen de manifiesto una mayor dinámica en el estereotipo femenino (Eagly et al, 2000; García-Retamero et al, 2009; López-Zafra et al., 2008). Sin embargo, se encuentraron similitudes con la investigación realizada por Feito-Arsuaga (2024), donde se resaltó que los patrones tradicionales están sufriendo cambios y que existe una mayor implicación del padre en la crinaza de los hijos.

CONCLUSIONES

Los resultados develaron estereotipos que reproducen la contradicción igualdad-desigualdad en la maternidad y paternidad a partir de las dimensiones descriptiva y prescriptiva, con predominio de los componentes: rasgos y roles. El contenido de los estereotipos estuvo relacionado mayormente con la dimensión descriptiva y la asociación de rasgos a las madres y los roles que deben cumplir los padres.

Estas diferencias evidenciaron la existencia de expectativas sociales arraigadas en torno a los roles de género en la crianza y el cuidado de los hijos, reproduciéndose los estereotipos clásicos producto de la división social del trabajo y el patriarcado. Sin embargo, un hallazgo significativo radicó en la evolución de los estereotipos de maternidad y paternidad a lo largo del tiempo.

En relación al autoestereotipo, predominó la dimensión descriptiva, esencialmente relacionada con los rasgos y de la dimensión prescriptiva, respecto al componente roles, principalmente los asociados a los roles tradicionales

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Recibido: 01 de Junio de 2025; Aprobado: 02 de Septiembre de 2025

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